«Depongan las armas»: así fue la primera Semana Santa de León XIV
El Papa centró sus reflexiones con llamamientos a la paz, y con exhortaciones a los líderes del mundo a detener la guerra
Robert Francis Prevost ha presidido su primera Semana Santa como Papa, centrada en llamamientos por la paz, y con exhortaciones a los líderes del mundo a que «depongan las armas».
León XIV regresó a las tradiciones litúrgicas para la celebración de los días santos, desde el Domingo de Ramos hasta la oración de Regina Coelli, este “Lunes del Ángel”, en el que recordó a su predecesor.
«Con particular afecto, a la luz del Resucitado, recordamos hoy al Papa Francisco, que precisamente el Lunes de Pascua del año pasado entregó su vida al Señor», dijo desde la ventana del Palacio Apostólico.
En el llamado “Lunes del Ángel”, previo a la oración mariana, el Santo Padre invitó a testimoniar en el mundo la Pascua del Señor, porque «el anuncio pascual exime del sepulcro nuestro futuro».
Domingo de Pascua
En el marco de la bendición Urbi et Orbi, el Papa centró su llamamiento de toda la Semana Santa: «Que callen las armas y cambien los corazones».
Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, León XIV pronunció el tradicional mensaje de Pascua implorando a Dios «que conceda su paz a un mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia».
También hizo un llamado a la conversión, a la paz, advirtió sobre el riesgo de la indiferencia ante la muerte de miles de personas e invitó a todos a participar en un jornada de oración por la paz este 11 de abril.
«¡Que quienes empuñan las armas las depongan! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz! ¡No una paz forjada por la fuerza, sino por el diálogo! ¡No por el deseo de dominar a los demás, sino por el encuentro!», clamó al mundo.
Antes, en la Misa del Domingo de Pascua celebró la Resurrección y en su homilía anunció que «el Señor está vivo y permanece con nosotros», que «el poder de la muerte no es el destino último de nuestra vida», porque en «Cristo resucitado también nosotros hemos resucitado»; y además, pidió que «Cristo, nuestra Pascua, nos bendiga y conceda su paz al mundo entero».
Vigilia Pascual
En el marco de la Noche Santa, el Papa también habló del mundo golpeado por la violencia y las guerras.
Invitó a no tener miedo de apartar las piedras que nos encierran en nuestros sepulcros y que parecen inamovibles: la desconfianza, el miedo, el egoísmo, el rencor, la guerra, la injusticia, el aislamiento entre pueblos y naciones.
«¡No dejemos que nos paralicen!», fue la exhortación del Pontífice que impartió el Bautismo y la Confirmación a diez catecúmenos en la Basílica de San Pedro.
Viernes Santo
El Viernes Santo, el Papa habló desde la cruz durante el recorrido del Viacrucis en el Coliseo Romano, con la cruz en sus manos por las 14 estaciones.
Si bien no predicó en la Misa de la Pasión del Señor, sí presidió la Eucaristía en la que Roberto Pasolini, predicador de la Casa Pontificia, llamara a que en un mundo en guerra aprendamos de Cristo a no devolver el mal recibido.
Jueves Santo
En un gesto de humildad y misericordia, el Papa León XIV lavó los pies a 12 sacerdotes en la Misa in Coena Domini celebrada en la Basílica de San Juan de Letrán, Catedral de Roma.
Ahí dijo que «el amor de Cristo es gesto y alimento, purifica de las idolatrías y blasfemias».
Misa Crismal
En su primera Misa Crismal recordó que se evangeliza con humildad sin imponer.
León XIV presidió por primera vez la Misa Crismal y reflexionó sobre el significado de la misión cristiana y los tres secretos que brotan de esta.
También propuso una forma de evangelizar basada en la humildad y el respeto, alejándose de cualquier idea de imposición: «Cuando se nos envía a un lugar debemos honrar la dimensión sagrada que cada persona y cada comunidad lleva consigo».
Domingo de Ramos
En el inicio de la Semana Santa, León XIV clamó al Rey de la paz en su homilía, con la que pidió mirar a Jesús como el conciliador del mundo que derriba todos los muros que nos separan de Dios y del prójimo, porque Él es nuestra paz.
El Santo Padre lanzó un llamado a detener la violencia y las guerras, sobre todo en torno a lo que sucede en Medio Oriente, y clamó a Jesucristo como el Rey de la paz.
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