† Al presidir las vísperas en la Catedral Metropolitana de Montevideo, León XIV pidió que las diócesis impulsar jornadas de oración y ayuno para el aumento de sacerdotes y religiosos a la vida consagrada
El avión con el Papa León XIV a bordo, proveniente de Roma, aterrizó este viernes a las 16:19 (hora local) en el aeropuerto internacional de Montevideo-Carrasco “General Cesáreo L. Berisso”.
“Les anuncio una gran alegría”, el lema que acompaña al Santo Padre en Uruguay, se transformó en algarabía para quienes lo recibieron al iniciar su gira de 12 días por Latinoamérica.
El Papa fue recibido por el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y después se dirigió a la Plaza de la Independencia para la ceremonia oficial de bienvenida; su primer mensaje en Latinoamérica fue en dirección al bien común.
Fue en ese lugar donde tuvo su primer encuentro con decenas de fieles que escucharon su saludo y primeras palabras; ante 30 mil personas reunidas, autoridades del país, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, León XIV saludó a Uruguay.
Al presidir las vísperas en la Catedral Metropolitana de Montevideo, como parte de las actividades del primer día de su viaje apostólico a Uruguay, León XIV pidió que las diócesis de todo el mundo impulsaran jornadas de oración y ayuno por el aumento de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.
“Quisiera que esta experiencia del Uruguay encontrara eco en toda la Iglesia […] invito a mis hermanos obispos de todo el mundo a promover en sus diócesis jornadas de oración y ayuno por el aumento de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada”, dijo el Papa.
El Santo Padre extendió su petición para que las parroquias, familias y comunidades religiosas se unan también a esta súplica, alentando a otros pueblos a perseverar con la misma confianza.
El Papa también recordó la vida del beato Jacinto Vera, cuyo cuerpo descansa en la Catedral Metropolitana; se trata del primer obispo de Montevideo, a quien calificó como un pastor que recorrió los caminos del Uruguay para llevar el Evangelio, socorrer a los pobres, bendecir y administrar los sacramentos.
El Papa llamó a sacerdotes, religiosas, religiosos, seminaristas y novicias a custodiar el silencio de la oración, la escucha de la Palabra y el encuentro con Cristo en la Eucaristía.
León XIV también se hizo presente en sus redes sociales oficiales, con un mensaje dirigido al pueblo de Uruguay.
“La semejanza con Cristo madura también en las dificultades: cuando el trabajo parece estéril, cuando las fuerzas disminuyen, cuando es preciso comenzar de nuevo. La constancia va dejando una huella. Con los años, una mirada puede volverse más misericordiosa, unas manos, más dispuestas a servir y una palabra, más capaz de consolar. ¡Ojalá las pruebas nos encuentren siempre unidos a Jesús, para que nos hagan crecer en su amor!”, compartió en su cuenta oficial en X.
Tras presidir la celebración de las Vísperas con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, y seminaristas en la Catedral de la Inmaculada Concepción y de los Santos Felipe y Santiago en Montevideo, el Papa se dirigió a la Nunciatura.
Desde este sitio salió a saludar a los fieles reunidos en las inmediaciones de la Nunciatura, donde pasará dos noches durante su estancia en el país sudamericano. “Veo que Uruguay es un país de jóvenes con fe”, dijo León XIV al asomarse al balcón, desde donde impartió su bendición.