El oficialismo no se atreve a entregar su propuesta de Reforma Electoral
Claudia Sheinbaum ha postergado por tercera ocasión la entrega del proyecto de reforma electoral de la nación ante el Congreso de la Unión.
En la mañanera del 25 de febrero mostró una presentación de Power Point con algunos detalles de lo que se supone es la propuesta de reforma electoral.
Muchos académicos, abogados, periodistas y organizaciones civiles alzaron la voz: una presentación en power point no muestra el contenido de una propuesta de reforma constitucional que es fundamental para la vida democrática de la nación.
El tema es importante: la propuesta que se entregue tendrá más posibilidades de ser aprobada en el Congreso, que la propuesta presentada por “Salvemos la Democracia”.
Ni qué decir de las 241 propuestas presentadas por los consejeros y la Secretaría Ejecutiva del INE en enero pasado.
Y de lo que se proponga dependerá la construcción de un sistema electoral que permita (o no) el acceso al ejercicio del poder por parte de la ciudadanía.
Pueden introducirse cambios que permitan fortalecer la democracia o bien, que fortalezca el centralismo.
Por la presentación en Power Point sabemos que la reforma abarca 8 aspectos: la integración del Congreso, la reducción del gasto electoral, la fiscalización del INE, los votos y candidaturas en el extranjero, la reducción de tiempos oficiales, el uso de la Inteligencia Artificial (IA), los cómputos distritales y el voto electrónico en caso de las figuras de democracia participativa.
Pero no conocemos los detalles por que las autoridades encargadas de elaborar el proyecto no han presentado la propuesta por escrito, de manera formal, ni ante los medios de comunicación ni ante el Congreso.
La presentación de la propuesta electoral se ha retrasado al menos tres veces, y esto se debe a la falta de consenso con los partidos aliados a Morena.
Ni el PT ni el Partido Verde han dado su apoyo a la propuesta, ya que referente que no están de acuerdo con varios puntos de la reforma propuesta.
Debemos ocuparnos de comprender las implicaciones de la reducción de los tiempos oficiales en radio y televisión.
No solo sería una menor exposición a todos los partidos políticos (tanto del partido oficial como los de oposición), sino que pareciera un regalo de Zaldívar a sus socios de Televisa: si no hay tiempos “oficiales” significa que hay mas minutos que vender.
Por otro lado, preocupa que a Sheinbaum le preocupe más el efecto de los “bots” en los electores que el uso de recursos económicos del crimen organizado en las elecciones.
Podría legalizarse la censura en las redes sociales en tiempo electoral: el gobierno diría que publicaciones son supuestamente falsas y se tendrían que eliminar.
La eliminación del PREP, que daba certeza jurídica, permitiría la centralización de la información electoral, en detrimento de la democracia; ni qué decir de la implementación del voto electrónico…
Finalmente, la reducción del gasto electoral, impactando en los recursos del Instituto Nacional Electoral (INE), los Organismos Públicos Locales Electorales, el financiamiento de los partidos políticos y los Tribunales Electorales podría desmantelar un sistema, que, con vicios y virtudes, ha permitido el traspaso del poder de manera pacífica, privilegiando sobremanera al partido en el poder, que sí tendría recursos para operar y maniobrar.
Hoy más que nunca la verdadera oposición está en el PT y en el Verde: de ellos dependerá que se socave la democracia.
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