Por: Alonso Angeles
El pasado lunes 22 de septiembre, la comunidad parroquial de Santa Julia, en Pachuca, participó en la celebración por los 25 años de ministerio sacerdotal del Pbro. Joaquín Zamora Núñez.
El templo al que se dieron cita sacerdotes, familiares y amigos se convirtió en un espacio de acción de gracias por el don de vocación del padre Joaquín Zamora, quien presidió la Eucaristía, y concelebrada por Mons. Pedro Mena Díaz, obispo auxiliar de Yucatán, y Mons. Domingo Díaz Martínez, arzobispo emérito de Tulancingo.
Con emoción, el párroco en Santa Julia recordó a Mons. Pedro Aranda Díaz Muñoz (†), arzobispo que lo ordenó sacerdote, así como a su ciudad natal, Actopan, lugar donde descubrió su vocación.
“Primero soy hijo, y siendo hijo, soy ungido, elegido para ser sacerdote del Señor. Don Pedro, de feliz memoria, inició su homilía el día de mi ordenación sacerdotal con estas palabras, un día como hoy hace ya cinco lustros, con palabras que desde la providencia divina he ido enriqueciendo a lo largo de mi vida”.
También evocó a quienes marcaron su camino vocacional, en especial la figura del Pbro. Miguel Ángel Soto, uno de sus formadores más cercanos.
En su homilía, Mons. Pedro Mena Díaz animó al padre Joaquín Zamora a permanecer fiel en su servicio pastoral, recordándole que el sacerdocio no se sostiene en las fuerzas humanas, sino en la gracia de Dios.
“Hoy, padre Joaquín, en esta fiesta de tus bodas de plata sacerdotales, el Señor Jesús te dice como a los apóstoles: ‘No temáis, yo estaré con ustedes todos los días’”.
Al concluir la celebración, Mons. Pedro Mena le dirigió un mensaje cargado de esperanza, tomado del Evangelio del día.
“Pues yo estoy contigo cuando ejerces como pescador de orbes. Estoy contigo porque, unido a mí, eres sacerdote para siempre. Y estoy contigo para que te mantengas firme y fiel en tu vocación”.
De esta manera, la parroquia de Santa Julia fue testigo de un momento lleno de gratitud, en el que el Pbro. Joaquín Zamora Núñez renovó su entrega a Dios y a su pueblo, signo de fidelidad sacerdotal y amor al servicio de la Iglesia.
† El sacerdote agradeció a Dios y a la comunidad por el don de servir a la Iglesia a lo largo de su vida
El pasado 9 de mayo, el Pbro. Juan Valentín Bautista Salinas celebró su 50 aniversario sacerdotal en compañía de sacerdotes, familiares y amigos, con una Eucaristía presidida por Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc, arzobispo de Tulancingo, y concelebrada por Mons. Domingo Díaz Martínez, arzobispo emérito.
El padre agradeció a Dios y a la comunidad por el don del sacerdocio al servicio de la Iglesia, con palabras emotivas dio una reseña de su vida destacando los servicios en la Iglesia diocesana.
Resaltó sus inicios como profesor en el Seminario, en la parroquia de San Nicolás de Tolentino como párroco y actualmente en la Santa Iglesia de Catedral.
Destacó la presencia de Dios y la compañía maternal de la Santísima Madre de Dios en cada una de las encomiendas, durante estos años; en un acto de humildad, también expresó palabras de perdón por las posibles deficiencias.
El padre destacó también que no ha sido fácil, pero la cercanía de amigos hizo que el camino fuera menos complicado:
“Han sido ustedes muy generosos y esplendidos, Dios se los recompensará”, expresó.
También, monseñor Oscar Roberto dirigió unas palabras al padre, a quien le recordó que el sacerdote debe buscar la santidad que se concretiza en la vida diaria y en el servicio.
Con acciones concretas como lo es visitar a los enfermos, confesando, organizando misiones, administrando correctamente los bienes que el pueblo da para obras de caridad, buscando que la gracia de Dios llegue a cada persona y principalmente a los que se encuentran alejados de Dios.
La comunidad ofreció con alegría un ramillete espiritual y presentes al padre Juan Bautista, quien al final celebró con la tradicional partida del pastel.
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