PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE HIDALGO

ESPERANZA • Luz de Luz

Por: Pbro. Hipólito Escorcia Achautla

En el corazón de la misión de la Iglesia late una palabra sencilla y poderosa: esperanza, y en este contexto jubilar el mensaje del Papa Francisco nos recuerda que todos los bautizados estamos llamados a ser “misioneros de esperanza”, especialmente en un mundo que vive entre sombras de desesperanza, egoísmo y deshumanización.

Ser misioneros de esperanza no requiere ir lejos, sino mirar al prójimo con compasión, cultivar el perdón, enseñar que Dios no abandona.

La jornada del Domund, nuestra fiesta misionera y que este año celebramos el domingo 19 de octubre con el lema “Misioneros de esperanza entre los pueblos”, ha sido preparada con gran dedicación.

La misión no puede quedarse encerrada en nuestra casa, en la Sacristía, en nuestra comodidad; implica: salir, escuchar, acompañar, estar cerca. 

Ayudemos al Papa con esta tarea misionera, y lo podemos hacer a través de esta provocación: “Vas, o envías o ayudas a enviar”, para que nuestra oración, nuestra ayuda económica generosa, nuestros sacrificios y nuestro testimonio sean nuestra ofrenda agradable a Dios y nuestro compromiso de ser discípulos misioneros de esperanza.

Así que manos a la obra y a vivir este mes misionero con tanta esperanza; a nombre de nuestro arzobispo de Tulancingo, Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc, encargado de la Dimensión Episcopal de Misiones en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), y de un servidor, agradecemos la generosidad de cada uno para que esta Jornada Mundial de las Misiones nos renueve por dentro, nos anime a salir con confianza y nos haga portadores sencillos y alegres de la esperanza que no defrauda: Cristo vivo entre nosotros.


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