PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE HIDALGO

Postexílicos • Luz de Luz

Por: Pbro. Jorge Luis Anaya Merino

El periodo del Exilio fue muy doloroso para quienes lo vivieron: desterrados de su patria, llevados como extranjeros a una ciudad desconocida y enorme, tratados con desprecio y sin valorar la riqueza de su religión y tradiciones, añorando en todo momento los dones de salvación de Dios. 

Fueron 50 años en que vivieron una purificación difícil de comprender y asumir; sin embargo, en los planes amorosos de Dios no dejan de ser bendición y fecundidad.

La mayoría de judíos que llegaron a Babilonia desterrados de su patria murieron ahí mismo; sus hijos son los judíos que escucharán la alegre noticia del retorno a la patria de sus padres que no conocen, acunados con cantos de odio a Babilonia y versos esperanzados de vuelta a la patria. 

En el año 539, Ciro conquista Babilonia y el 538 promulga el edicto que permite la vuelta de los desterrados. 

Un grupo bajo la guía de Sesbasar regresó a Judea, pero se encontró con una situación lamentable: ciudades en ruinas, campos abandonados o en manos de otras familias, murallas derruidas y el templo de Jerusalén incendiado y en ruinas.

Una vez más, mis amigos los profetas, a contrapelo de la actitud del pueblo, le obligan a esperar la salvación; tres amigos más te presentaré: Ageo, Zacarías y Trito-Isaías.


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