† Este Viernes Santo, Mons. José Hiraís Acosta Beltrán reflexionó sobre guerras en el mundo y la violencia en México
“Hoy el mundo vive un Viacrucis. Es un genocidio lo que se está viviendo a causa de la guerra”, expresó Mons. José Hiraís Acosta Beltrán durante la celebración de la Pasión del Señor.
El obispo de Huejutla reflexionó así sobre la situación actual por la que atraviesa el mundo y el país, lleno de guerras y de violencia.
“Las víctimas de la delincuencia son las verdaderas cruces de nuestro pueblo”, dijo al referirse a los miles de desaparecidos en México y al recordar a las madres buscadoras que con mucho dolor sufren la pérdida de sus hijos.
Abordó también temas de injusticia, sobre todo los que golpean a los pueblos originarios “usados para beneficio del voto y después son abandonados”.
Ante ello, monseñor Hiraís Acosta llamó a ser verdaderos cristianos que luchen por la justicia, porque “como Iglesia seguimos clamando por la paz”.
Su exhorto se vio motivado por el “Viacrucis por la paz” que acompañó horas antes, en este Viernes Santo, por las principales calles de Huejutla.
Viacrucis por la paz
Alrededor de mil 500 personas acompañaron a Jesús en su camino a la cruz este 3 de abril, que partió desde la Catedral de Cristo Rey y que se extendió durante tres horas.
Al inicio del recorrido, Mons. José Hiraís Acosta Beltrán pidió poner en manos de Dios no solo las intenciones personales, sino las de todas las personas que sufren, que padecen por varias circunstancias.
“Por la enfermedad, pero también por haber sido víctimas de actos delictivos. Pongamos en manos del Señor las madres buscadoras, a nuestros hermanos asesinados y no localizados”.
Incluso pidió también por quienes delinquen, para que el Señor les conceda la conversión, un corazón renovado, un corazón arrepentido y que se acojan a la gran misericordia de Nuestro Señor Jesucristo”.
El “Viacrucis por la paz”, subsidio de la DEMPAJ y Diálogo Nacional por la Paz, fue la guía reflexiva del camino a la cruz este Viernes Santo en Huejutla.
A lo largo de 14 estaciones se reflexionó sobre los escenarios de violencia actuales en los que las nuevas generaciones parecen estar condenadas a vivir ambientes hostiles.
Crimen organizado, personas desaparecidas, los flagelos de la violencia y la recluta de jóvenes a grupos del crimen organizados.
“¿Cómo contribuimos tú y yo para que nuestra sociedad esté con la rodilla al piso?”, se cuestionó durante la VII Estación del Viacrucis, en la que Jesús cae por segunda vez.
Otro de los temas a reflexionar fue sobre la seguridad de las mujeres, porque “las calles, escuelas, plazas, sitios públicos e incluso hogares no tendrían porque convertirse en zonas de riesgo para ellas”.
Al llegar a la Estación XII, en la que Jesús muere en la cruz, pidieron muy en especial por todas las víctimas mortales de actos de violencia perpetrados en México.
“Ellos y ellas no son un número más o una estadística, mucho menos el objeto de un discurso; cada uno, tenía un nombre, una historia, una familia y un plan de vida que tú trazaste desde la eternidad. Los recordamos con un corazón lastimado, por la ausencia que dejan muchos de ellos”, expresaron.
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