Cuaresma, tiempo de conversión en familia
† Como cada año, un tiempo de preparación para la gran solemnidad de la Pascua
Como cada año se llega la Cuaresma, un tiempo de preparación para la gran solemnidad de la Pascua.
Algunos piensan que como el color litúrgico es el morado debemos estar tristes, pero yo creo que es un tiempo precioso para hacer una introspección y ver en qué podemos mejorar, qué cosas debemos cambiar para estar en línea con el camino que Jesús nos marca para llegar al cielo.
En una palabra, es un tiempo de conversión y el Papa León XIV nos ha dado en su mensaje algunas líneas para vivirla al máximo y qué mejor si es en familia.
“Un tiempo precioso para hacer una introspección y ver en qué podemos mejorar, qué cosas debemos cambiar para estar en línea con el camino que Jesús nos marca para llegar al cielo”.
Escuchar
En el mundo que nos ha tocado vivir existen muchas voces que nos gritan y nos distraen.
Pero entre esas muchas voces, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta.
Por esto es necesario que en nuestra casa siempre exista una Biblia, para que nuestros hijos estén familiarizados.
Pero no basta tenerla a mano, es necesario leerla para escuchar la Palabra de Dios, en lo personal debemos dedicarle tiempo a esta lectura activa de la Biblia y en lo familiar también debemos destinar tiempos para leerla en familia.
Si tenemos hijos pequeños es bueno que tengamos en casa una Biblia para niños y hacer material didáctico, para que sea fácil acoger la Palabra de Dios en sus pequeños corazones.
El tiempo de escucha en familia es un tesoro que debemos procurar y resguardar para tener una conversión del corazón.
Ayuno
El ayuno consiste en la abstención voluntaria de ingerir alimentos o bebidas de forma total o parcial, durante un periodo determinado de tiempo; se puede usar por motivos médicos para perder peso o por motivos religiosos.
El ayuno litúrgico es una práctica penitencial que consiste en limitar la ingesta de alimentos, obligatoriamente el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo para personas de 18 a 59 años.
Se trata de hacer una comida fuerte al día y dos colaciones más ligeras, las cuales, sumadas, no equivalen a una comida normal.
También está la abstinencia, que consiste en dejar de comer carne roja los viernes de Cuaresma, el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo a partir de los 14 años.
Pero el Papa nos pide incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que solo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana.
Podemos enseñar a nuestros hijos a ayunar de las malas palabras, de las ofensas, de desobediencias y de lo que no les hace bien, sobre todo lo debemos hacer con el ejemplo, así que nosotros debemos participar activamente en este proceso de conversión de la Cuaresma.
Juntos
El camino de Cuaresma lo podemos realizar en soledad, pero nos costará más trabajo.
Si lo hacemos en comunidad, en familia, podremos apoyarnos y sostenernos para que sea más propicio para la conversión del corazón.
Si todo el ambiente familiar se adecua para vivir activamente la escucha de la Palabra de Dios, la austeridad, la abstinenica y el ayuno, podremos también hacer otra práctica común del tiempo de Cuaresma que es la limosna.
Esto no es otra cosa que compartir con los que no tienen lo que hemos podido ahorrar al hacer ayuno y abstinencia.
Esta es una práctica muy buena, ya que nos ayuda a darle un sentido más trascendente a no comer o dejar de lado lo que nos gusta.
Nuestros hijos podrán comprender mejor y se sentirán llamados a hacerlo para poder compartir lo que ellos tienen con los que no lo tienen y lo necesitan.
Así juntos viviremos esta Cuaresma de forma distinta, más activa e intensamente; todo es mejor y más fácil en familia.
Saberse pecador
Si lo que buscamos es convertir el corazón, debemos comenzar con quitar todo lo que nos estorba, lo que ya no sirve y lo que lo empaña para hacerle espacio a lo nuevo a lo que el camino de Cuaresma nos va dejando.
Por eso debemos acostumbrarnos a hacer un examen de conciencia a diario y darnos tiempo para reflexionar sobre nuestras acciones cotidianas.
Primero que nada debemos hacerlo nosotros en lo personal y después educar a nuestros hijos para que lo hagan, y mientras más pronto mejor, así que debemos establecerlo como un estilo de vida desde que nuestros hijos tengan conciencia de sus actos.
Para los pequeños podemos pedirles que nos platiquen lo que hicieron mal, o las travesuras que hicieron en el día, o las veces que no obedecieron; podemos guiarlos con preguntas sencillas que desde temprana edad puedan contestar.
Para los más grandes existen muchas meditaciones, reflexiones y fórmulas para realizar el examen de conciencia; en todos los casos es bueno hacer una lista de lo que hay que cambiar o corregir.
Es necesario entender que esto es un proceso y que no es fácil lograrlo, así que podemos comenzar con hacer un exámen de conciencia a la semana y luego procurar hacerlo poco a poco más seguido hasta que nuestros hijos lo hagan por sí solos y de forma cotidiana.
La Cuaresma es un tiempo propicio para fomentar este buen hábito en nuestros hijos, y en nosotros también.
El Papa León XIV nos ha dado en su mensaje para esta Cuaresma, algunas líneas para vivirla al máximo y qué mejor si es en familia.
Perdón
La Cuaresma es el tiempo de perdonar las ofensas, de ofrecer disculpas, de corregir los errores y, sobre todo, de tener abierto el corazón para recibir las gracias de parte de Dios, para poder llevar a cabo un cambio real en nuestra vida.
Esto lo debemos pedir, pero también propiciar siendo más pacientes, comprensivos, consecuentes y buscar justificar antes que enjuiciar.
No es fácil, pero podemos comenzar por nuestra familia y hacer alguna dinámica donde, una vez a la semana, expresemos lo que nos duele o molesta de los demás, y todos estemos con una actitud abierta, de escucha y con la intención de generar un cambio personal y familiar.
También es tiempo de acudir a la confesión sacramental para pedirle a Dios el perdón de nuestras faltas, fortaleciendo así nuestro corazón con la Gracia de Dios y haciéndolo terreno fecundo donde la Palabra de Dios pueda ser acogida y dé frutos de conversión personal y familiar.
Sé que no todos nuestros hijos pueden recibir este sacramento, pero los que puedan, ayudémoslos a hacerlo y para los más pequeños podemos asisitir al templo, al Santísimo o en nuestro altar familiar.
Propiciar un momento en el que le pidan a Dios perdón por lo que no han hecho bien, de acuerdo a su examen de conciencia que ya vienen haciendo en esta Cuaresma.
Así lograrán vaciar el corazón y ayudaremos a que su conciencia se forme recta, sabiendo que hay cosas que están mal y que a veces las hacemos, pero que Dios nos perdona si acudimos a Él con humildad y sencillez.
Deseo que esta Cuaresma sea un tiempo valioso de conversión personal y familiar, todo como preparación para vivir más intensamente la Semana Santa y una Pascua única.

Directora General de Flor y Canto, Santa María Reina de la Paz.
Coordinadora Oficial de Comunicación de la Diócesis de Querétaro.
Escritora, editora e ilustradora.
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