El Rosario es una caricia de Dios
† Ángela Ugalde Jiménez elabora rosarios de hilo que son llevados a los hospitales: Inició en la pandemia cuando le pidió a Dios una manera de ayudar a gente necesitada de consuelo
Por: Filiberto Monter
La señora Ángela Ugalde Jiménez es feligrés de la Basílica Menor de Santa María de Guadalupe, quien como a la mayoría, le conmovió todo lo que surgió en torno a la pandemia del Covid.
Hace cinco años que a raíz del sufrimiento entre la gente le pidió a Dios una manera de aportar, de ayudar a gente necesitada de consuelo, caridad y oración.
Llamado
“En la iglesia de La Villita, a la que nosotros asistimos, nos pidieron que aportáramos Rosarios, medallas, oraciones, imágenes, para enviar algún consuelo a los enfermos y a sus familiares… y esto fue el inicio de todo”.
Junto a su familia, Ángela Ugalde es devota muy fervientes de la Virgen María y el Rosario: “Es por excelencia el medio que nosotros encontramos para acercarnos a la Madre de Dios, para que Ella escuche nuestra nuestras súplicas, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos”.
“Al rezar el Rosario, cuando unes los misterios a las situaciones de tu vida, te da un gran alivio y una paz enorme”.
“Hace 8 años enviudé y después de mi duelo le pedí a Dios que me mostrara algún camino para ser útil, porque me di cuenta de que si yo estaba en este mundo después de perder a una persona tan querida, seguramente Dios tenía alguna misión para mí.
“Le hablé y le dije: ‘Enséñame el camino’. Entonces sentí que esta misión recibida era por medio de su mandato”.
La respuesta
Tras la petición Dios respondería con la solicitud hecha en la parroquia, y que Ángela se llevaría a su casa.
“Busqué en YouTube un tutorial para elaborar los Rosarios de hilo. Aprendí a hacerlos. Luego comuniqué a mi a mi hermana, a mi mamá, a mi otra hermana, y todos se sintieron motivados para cooperar conmigo a llevar Rosarios a la gente que estaba sufriendo tanto”.
“Comenzamos a buscar materiales, a buscar hilos, cuentas, conectores, cruces, y empezamos a a elaborarlos”, compartió.
Comenzaron con una docena, después incrementó la demanda de más Rosarios, pero también se sumaron más manos para elaborarlos y llevarlos a la parroquia: “Se motivaron, se entusiasmaron y empezamos a elaborar cada día más”.
El medio
A pesar de que la señora Ugalde nunca pisó el hospital para entregar directamente los Rosarios, percibía la obra de Dios en sus manos.
“Nosotros lo entregábamos ahí en la iglesia, en La villita y el padre era quien visitaba a los enfermos. Él se encargaba de distribuirlos”.
La obra
Ángela Ugalde cumplió cinco años elaborando Rosarios con sus propias manos, de llevarlos a su parroquia para su posterior distribución a manos de personas en hospitales y diversas comunidades.
Compartió que varias personas se acercaron a ella para preguntarle por su actividad, le tendieron la mano para ayudarla o para sumarse en la elaboración.
Ella ve como una forma de agradecimiento por parte de quienes en tiempos de adversidad recibieron consuelo con uno de sus Rosarios.
El testimonio
Hace poco tiempo, compartió Ángela Ugalde, escuchó el testimonio de una persona hospitalizada en la pandemia por Covid, que había recibido uno de los Rosarios elaborados por ella, su familia y amigas.
“Me conmovió mucho porque dijo que el Rosario había sido para él la manera de saber que Dios no lo había dejado solo, que Dios no lo había abandonado. Fue muy agradable saber que uno es instrumento del Señor para brindar consuelo”.
Cantidades
Ugalde Jiménez dijo haber perdido la cuenta de los Rosarios entregados en cinco años, pues calcula que son unos 150 mensuales.
“Hemos perdido ya la cuenta, la verdad es que no los vamos contando, pero sí han sido muchos”.
Suma de voluntades
Ángela Ugalde no elabora sola los Rosarios, toda su familia se ha sumado a la actividad.
“Unos aportan dinero, otros aportan búsquedas de material, otros aportan trabajo como mi mamá y mis hermanas; mi yerno y mi hija aportan de sus conocimientos para navegar y andar buscando el material y conseguirlo; mi cuñado que vive en Houston con mi hermana, nos da recurso. Otra hermana que vive en la Ciudad de México también consigue material o nos da recurso”.
Mano de obra
En Pachuca se le han sumado cuatro amigas a la señora Ángela: “Todas con muy buena intención, con mucho entusiasmo, muy alegres; veo en ellas también un crecimiento espiritual, veo que se sienten llenas de la presencia de Dios”.
“Todas en nuestros tiempos, en nuestras casas, en nuestros momentos vamos encontrando la manera de dedicar tiempo a la elaboración de los Rosarios”.
Oran mientras los elaboran
La señora Angela comparte que “muchas veces estamos rezando el Rosario mientras lo elaboramos; otras veces, por ejemplo, yo escucho audios relacionados con la Iglesia. Dios sabe nuestra intención”.
“Fue como tomar el material en mis manos y decir: ‘Espíritu Santo, dame la oportunidad de entregar este Rosario a la persona, que lo tenga en sus manos y que pueda con ello tener un consuelo”.
Testimonios
Ellas acuden cada viernes último de mes a rezar el Rosario a La Villita, es ahí donde les dan un Rosario de hilo a quienes llegan y no lo llevan, algo que les sorprende.
“Al final siempre se acercan y nos dicen: ‘¿A quién le tengo que devolver el Rosario?’. Y les decimos: ‘Es un obsequio’. Ponen cara de sorpresa y de agrado, de satisfacción por el lindo detalle de recibir un Rosario elaborado de hilo con cuentas de plástico. Eso les llena mucho porque saben que es una caricia de Dios”.
“Nos sentimos contentos de ser instrumentos para el Señor. Es como un estímulo para que ellos sigan rezándolo en su casa”, compartió.
Mensaje
Al final de la entrevista, la señora Ángela quiso compartir un mensaje a nuestros lectores: “Invito a la gente a que siga rezando el rosario diariamente”.
“El rezo del Rosario es un recordatorio de la vida de Jesús. Cada misterio nos recuerda la vida y obra de Jesús es un acompañamiento para nosotros en la vida diaria.
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