PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE HIDALGO

Pastoral Social archivos - Luz de Luz

† Hidalgo se sumó a la exigencia de familias buscadoras en todo el país y abrió las puertas de los templos para recibir a colectivos y víctimas de las desapariciones forzadas



El Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, la Iglesia en México se sumó a la exigencia de las madres buscadoras ante la tragedia de la desaparición de miles de personas y el sufrimiento de sus familias. 

“¿Dónde están?” es la pregunta convertida en una de las expresiones más dolorosas de la crisis de violencia en México, con 133 mil 915 personas reportadas como desaparecidas y 72 mil restos humanos sin identificar hasta mayo de este año.

Arquidiócesis de Tulancingo acoge a familias buscadoras

El Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc presidió la Misa “En Memoria de su Vida y de Esperanza en su Encuentro”.

La Basílica Menor de Santa María de Guadalupe, en Pachuca, abrió sus puertas para recibir a familias buscadoras, colectivos y víctimas de las desapariciones forzadas en Hidalgo.

La Iglesia en Hidalgo acompañó en oración a quienes buscan, al recordar que la fe no es indiferente ante el dolor, la injusticia y la violencia.

Ante esta realidad, Mons. Óscar Roberto exhortó a sacerdotes y agentes de pastoral a acercarse y acompañar a las familias buscadoras, particularmente en sus necesidades espirituales.

Arzobispo llama a no normalizar las desapariciones

En su homilía, Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc hizo un enérgico llamado a no normalizar las desapariciones: “La fe no nos permite acostumbrarnos al mal, a la violencia, a la injusticia, a la corrupción, a la indiferencia”.

El arzobispo de Tulancingo indicó que algunas veces la vida conduce por caminos incomprensibles, difíciles, y puede la persona perder el control, pero eso no significa que Dios la haya abandonado.

“Esta situación, sin duda, es la que experimentan padres, madres, hijos, hijas, esposos, esposas, familiares, amigos, que buscan a sus seres desaparecidos, peregrinando por calles, por tantos lugares, hospitales, cárceles, procuradurías, en la morgue y tantos otros. Han aprendido a buscar porque la fe y el amor no les permite abandonar al ser querido”.

“La fe no nos permite considerar que el mal sea algo normal”, reiteró Domínguez Couttolenc al mencionar que cuando una persona desaparece y la hacer parte de la estadística, la fe de una búsqueda, a pesar del dolor, se convierte en caridad y compromiso.

“Dios no acepta la violencia como algo normal ni tampoco la justifica. Es por eso que la fe no permite que un creyente se acostumbre al mal. Así que no podemos aceptar como normal la desaparición de una persona”, expresó.

Hace 5 años mi hijo desapareció: madre buscadora

Si bien María Olivia Morales Tovar no es originaria de Hidalgo, su hijo sí desapareció en el estado: “Unos amigos se lo llevaron al panteón de Atotonilco de Tula, y de allí fue donde mi hijo desapareció”.

Luis Lorenzo Miranda Morales se encuentra desaparecido desde hace cinco años, cuando acudía a dejarle flores a una de sus amigas fallecida; “el día que mi hijo desapareció fue el 23 de enero del 2021”, recuerda su madre.

María Olivia Morales cuenta con poca familia en Huehuetoca, Estado de México, de donde es oriunda; recibió, en un principio, apoyo y respaldo de vecinos y amigos, pero después tuvo que continuar sola.

Ella se mantiene en busca de su hijo y ha encontrado en la comunidad parroquial del Señor de la Misericordia esa cercanía y escucha para no perder la fe en su búsqueda diaria.

María Olivia Morales / Madre Buscadora

Personas que se convierten en estadísticas

José Francisco García Reyes, de la Comisión de Búsqueda de Personas en el Estado de Hidalgo, dio a conocer que actualmente trabajan en 749 casos de desaparición en la entidad: 43 % corresponde a hombres, 21 %a mujeres y entre 31 y 33 % a niñas, niños y adolescentes.

Los municipios que concentran el mayor número de casos son Pachuca, Mineral de la Reforma, Tulancingo, Tizayuca y Tula.

Que la búsqueda de quienes faltan nos encuentre

“Detrás de cada número hay un nombre. Detrás de cada nombre hay una historia. Y detrás de cada historia hay una familia que espera”, refiere la CEM en un video con duración de 3 minutos, en el que se hace memoria de quienes faltan, en el que se exige a las autoridades cumplir con su responsabilidad y se convoca a la sociedad no permanecer indiferente.

Llamado a acoger a las familias buscadoras

El Diálogo Nacional por la Paz ha convocado a acoger, en reiteradas ocasiones, a las familias buscadoras, ahora a través de un comunicado dirigido a los líderes religiosos del país para “poner a las víctimas de la violencia en el centro de nuestro caminar”.

Entre las cuatro iniciativas respaldadas por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se encuentra la colocación de buzones de paz en las iglesias, así como ponerle rostro y nombre a la personas desaparecidas y sumarse mediante la apertura de espacios en Misas y la ayuda en la búsqueda de las víctimas.



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† Ángela Ugalde Jiménez elabora rosarios de hilo que son llevados a los hospitales: Inició en la pandemia cuando le pidió a Dios una manera de ayudar a gente necesitada de consuelo

Por: Filiberto Monter

La señora Ángela Ugalde Jiménez es feligrés de la Basílica Menor de Santa María de Guadalupe, quien como a la mayoría, le conmovió todo lo que surgió en torno a la pandemia del Covid.

Hace cinco años que a raíz del sufrimiento entre la gente le pidió a Dios una manera de aportar, de ayudar a gente necesitada de consuelo, caridad y oración.

Llamado

“En la iglesia de La Villita, a la que nosotros asistimos, nos pidieron que aportáramos Rosarios, medallas, oraciones, imágenes, para enviar algún consuelo a los enfermos y a sus familiares… y esto fue el inicio de todo”.

Junto a su familia, Ángela Ugalde es devota muy fervientes de la Virgen María y el Rosario: “Es por excelencia el medio que nosotros encontramos para acercarnos a la Madre de Dios, para que Ella escuche nuestra nuestras súplicas, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos”.

“Hace 8 años enviudé y después de mi duelo le pedí a Dios que me mostrara algún camino para ser útil, porque me di cuenta de que si yo estaba en este mundo después de perder a una persona tan querida, seguramente Dios tenía alguna misión para mí.

“Le hablé y le dije: ‘Enséñame el camino’. Entonces sentí que esta misión recibida era por medio de su mandato”.

La respuesta

Tras la petición Dios respondería con la solicitud hecha en la parroquia, y que Ángela se llevaría a su casa.

“Busqué en YouTube un tutorial para elaborar los Rosarios de hilo. Aprendí a hacerlos. Luego comuniqué a mi a mi hermana, a mi mamá, a mi otra hermana, y todos se sintieron motivados para cooperar conmigo a llevar Rosarios a la gente que estaba sufriendo tanto”.

“Comenzamos a buscar materiales, a buscar hilos, cuentas, conectores, cruces, y empezamos a a elaborarlos”, compartió.

Comenzaron con una docena, después incrementó la demanda de más Rosarios, pero también se sumaron más manos para elaborarlos y llevarlos a la parroquia: “Se motivaron, se entusiasmaron y empezamos a elaborar cada día más”.

El medio

A pesar de que la señora Ugalde nunca pisó el hospital para entregar directamente los Rosarios, percibía la obra de Dios en sus manos.

“Nosotros lo entregábamos ahí en la iglesia, en La villita y el padre era quien visitaba a los enfermos. Él se encargaba de distribuirlos”.

La obra

Ángela Ugalde cumplió cinco años elaborando Rosarios con sus propias manos, de llevarlos a su parroquia para su posterior distribución a manos de personas en hospitales y diversas comunidades.

Compartió que varias personas se acercaron a ella para preguntarle por su actividad, le tendieron la mano para ayudarla o para sumarse en la elaboración. 

Ella ve como una forma de agradecimiento por parte de quienes en tiempos de adversidad recibieron consuelo con uno de sus Rosarios.

El testimonio

Hace poco tiempo, compartió Ángela Ugalde, escuchó el testimonio de una persona hospitalizada en la pandemia por Covid, que había recibido uno de los Rosarios elaborados por ella, su familia y amigas.

“Me conmovió mucho porque dijo que el Rosario había sido para él la manera de saber que Dios no lo había dejado solo, que Dios no lo había abandonado. Fue muy agradable saber que uno es instrumento del Señor para brindar consuelo”.

Cantidades

Ugalde Jiménez dijo haber perdido la cuenta de los Rosarios entregados en cinco años, pues calcula que son unos 150 mensuales.

“Hemos perdido ya la cuenta, la verdad es que no los vamos contando, pero sí han sido muchos”.

Suma de voluntades

Ángela Ugalde no elabora sola los Rosarios, toda su familia se ha sumado a la actividad.

“Unos aportan dinero, otros aportan búsquedas de material, otros aportan trabajo como mi mamá y mis hermanas; mi yerno y mi hija aportan de sus conocimientos para navegar y andar buscando el material y conseguirlo; mi cuñado que vive en Houston con mi hermana, nos da recurso. Otra hermana que vive en la Ciudad de México también consigue material o nos da recurso”.

Mano de obra

En Pachuca se le han sumado cuatro amigas a la señora Ángela: “Todas con muy buena intención, con mucho entusiasmo, muy alegres; veo en ellas también un crecimiento espiritual, veo que se sienten llenas de la presencia de Dios”.

“Todas en nuestros tiempos, en nuestras casas, en nuestros momentos vamos encontrando la manera de dedicar tiempo a la elaboración de los Rosarios”.

Oran mientras los elaboran

La señora Angela comparte que “muchas veces estamos rezando el Rosario mientras lo elaboramos; otras veces, por ejemplo, yo escucho audios relacionados con la Iglesia. Dios sabe nuestra intención”.

Testimonios

Ellas acuden cada viernes último de mes a rezar el Rosario a La Villita, es ahí donde les dan un Rosario de hilo a quienes llegan y no lo llevan, algo que les sorprende.

“Al final siempre se acercan y nos dicen: ‘¿A quién le tengo que devolver el Rosario?’. Y les decimos: ‘Es un obsequio’. Ponen cara de sorpresa y de agrado, de satisfacción por el lindo detalle de recibir un Rosario elaborado de hilo con cuentas de plástico. Eso les llena mucho porque saben que es una caricia de Dios”.

“Nos sentimos contentos de ser instrumentos para el Señor. Es como un estímulo para que ellos sigan rezándolo en su casa”, compartió.

Mensaje

Al final de la entrevista, la señora Ángela quiso compartir un mensaje a nuestros lectores: “Invito a la gente a que siga rezando el rosario diariamente”.

“El rezo del Rosario es un recordatorio de la vida de Jesús. Cada misterio nos recuerda la vida y obra de Jesús es un acompañamiento para nosotros en la vida diaria.

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