“Paz y Bien” en la Tercera Orden Regular franciscana
† En el marco de un Año Jubilar en honor a San Francisco de Asís, religiosas de la Tercera Orden Regular establecida en Actopan se preparan para un tiempo de gracia
La Iglesia universal se prepara para vivir el Año Jubilar en honor a San Francisco de Asís, convocado por el Papa León XIV con motivo del octavo centenario de la muerte del ‘Pobrecillo de Asís’.
El Año Jubilar ya inició y concluirá hasta el 10 de enero de 2027, según lo establece el decreto de la Penitenciaría Apostólica, que concede la posibilidad de obtener indulgencias plenarias bajo las condiciones habituales de la Iglesia.

La figura de San Francisco
El decreto subraya que San Francisco, de hijo de un rico mercader a pobre y humilde seguidor de Cristo, sigue siendo un referente profundamente actual.
En un mundo marcado por la violencia, la fragmentación social y el predominio de lo virtual sobre lo real, la figura del santo de Asís se presenta como un modelo de vida evangélica, fraternidad y paz, invitando a transformarnos en caridad activa.
En entrevista, la Hna. Ana Rosa de Jesús, franciscana de la Tercera Orden Regular, establecida en Actopan, compartió cómo fue recibida la noticia en su congregación.
“Fue una sorpresa y una alegría; es una gracia, un don y una oportunidad para ganar indulgencias y reflexionar”, expresó.
Además, destacó que el Jubileo invita a volver al origen de la conversión de San Francisco, cuando Cristo le pidió: “Repara mi Iglesia”.
Hoy —afirmó— ese llamado sigue vigente: reconstruir la Iglesia desde la sencillez, la coherencia y el testimonio.
¿Cómo celebrarán el Año Jubilar?
Como comunidad, retomando los escritos de San Francisco, reflexionando la regla, la constitución y ayudando a que otras personas se acerquen a Dios.
Y también con algunas actividades en Actopan, donde reside su congregación: “Queremos acondicionar y aperturar el monasterio para que los feligreses acudan a nuestras jornadas de oración”.
Reflexionarán sobre la vida de San Francisco: ¿cómo vivió el Evangelio? ¿Cómo vivió esa radicalidad su fe?
Como comunidad, las religiosas franciscanas retomarán los escritos del santo, la Regla y las Constituciones, además de impulsar espacios de oración y reflexión abiertos a los fieles, particularmente en Actopan, donde buscan acondicionar el monasterio para jornadas de oración comunitaria.
De manera interna, las congregaciones profundizarán en cómo San Francisco vivió el Evangelio con radicalidad y fidelidad.
La Cuaresma
En este contexto jubilar también se preparan para vivir la Cuaresma, que iniciará con el Miércoles de Ceniza.
Desde la espiritualidad franciscana, este tiempo se vive con una intensa adoración al Santísimo Sacramento, oración penitencial, actos de reparación y caridad, así como la práctica de la Corona Franciscana, adaptada a los misterios dolorosos.
La Hna. Ana Rosa de Jesús subrayó que el pontificado del Papa León XIV, iniciado con la palabra paz, encuentra una profunda sintonía con San Francisco.
“El saludo ‘Paz y Bien’ es una invitación a vivir la paz desde lo cotidiano. El Papa nos llama a ser instrumentos de paz”.
La religiosa concluyó invitando a los fieles a acercarse al Evangelio, a la adoración Eucarística y a vivir este tiempo de gracia con un corazón dispuesto a la conversión.
Cuaresma
Con el inicio del tiempo de Cuaresma, la Iglesia se dispone a vivir un periodo de conversión, penitencia y renovación espiritual.
En este contexto, las hermanas Franciscanas compartieron a los micrófonos de Luz de Luz cómo se preparan para vivir este tiempo litúrgico desde su carisma contemplativo y evangélico.
Desde la espiritualidad franciscana, la Cuaresma comienza de manera anticipada con una intensa jornada de oración y adoración al Santísimo Sacramento.
La preparación inicia el sábado previo al Miércoles de Ceniza, cuando la madre superiora expone al Santísimo a medianoche.
A partir de ese momento las hermanas se turnan por grado de vocación en adoración continua durante sábado, domingo, lunes y martes hasta medianoche, y culminar con una hora comunitaria de oración la madrugada del miércoles.
Esta práctica tiene un doble sentido: la preparación personal y la reparación espiritual.
La Hna. Ana Rosa de Jesús explica que esta adoración prolongada se ofrece como penitencia y desagravio, especialmente ante las ofensas que, durante este periodo, se cometen contra Jesucristo en el contexto de celebraciones y carnavales.
“Es una forma de reparar y pedir perdón por tanta ofensa”, señaló.
En fidelidad a las disposiciones de la Iglesia, las franciscanas intensifican durante la Cuaresma sus oraciones penitenciarias, particularmente los lunes, miércoles y viernes, además de reforzar los actos de caridad y servicio, dentro de sus posibilidades; todo ello se vive en comunidad, como expresión concreta de conversión.
La Corona Franciscana
Un elemento central de este tiempo cuaresmal en la congregación es la Corona Franciscana, devoción mariana tradicional de siete décadas que, durante la Cuaresma, se enfoca en los Siete Dolores de la Virgen María, favoreciendo una meditación más austera y profunda del misterio de la Cruz.
Esta oración busca unir la contemplación de la vida de Jesús y María con la sencillez propia del espíritu franciscano.
La espiritualidad de San Francisco —señaló— invita a ser contemplativos de la cruz y a vivir una conversión diaria.
“Reconociendo la fragilidad humana, la vida religiosa se convierte en un camino constante de purificación y fecundidad espiritual. Nuestra vida tiene que dar fruto”, afirmó.
Llamado
Finalmente, las hermanas franciscanas invitaron a los fieles a acercarse a la adoración Eucarística, a la lectura del Evangelio y a aprovechar los recursos actuales para profundizar en la fe.
“Jesús está en el Sagrario y nos espera”, recordaron al hacer un llamado a orar por las vocaciones y por la paz, mientras ellas se comprometen a hacerlo por toda la comunidad.

Licenciado en Comunicación
Productor audiovisual de Luz de Luz
Fotoreportero, camarógrafo, editor audiovisual
Co-conductor del programa “Comunicacción”
Deja un comentario