† En el 4º Domingo de Cuaresma, León XIV ha hecho un nuevo llamado a la paz en Oriente Medio
En el 4º Domingo de Cuaresma, León XIV ha hecho un nuevo llamado a la paz en Oriente Medio.
El Papa ha pedido un alto al fuego, desde el Palacio Apostólico tras rezar el Ángelus; y un «¡cese a las hostilidades!» desde su cuenta oficial en la red social X.
«En nombre de los cristianos de Oriente Medio y de todas las personas de buena voluntad, hago un llamamiento a los responsables de este conflicto: ¡Alto el fuego! Es imprescindible reabrir las vías del diálogo. La violencia jamás conducirá a la justicia, la estabilidad y la paz que anhelan los pueblos».
Sin mencionar a Estados Unidos, Israel e Irán, el Santo Padre lamentó que durante las últimas dos semanas el pueblo de Oriente Medio ha sufrido la atroz violencia de la guerra.
«Miles de personas inocentes han muerto y muchísimas más se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Reitero mi oración y mi cercanía a todos aquellos que han perdido a seres queridos en los ataques que han azotado escuelas, hospitales y zonas residenciales», continuó.
El Papa también expresó su preocupación por la situación en el Líbano, devastado por los enfrentamientos entre el ejército israelí y Hezbolá.
«La violencia jamás podrá traer la justicia, la estabilidad y la paz que anhelan los pueblos».
Según agencias internacionales, eñ conflicto ha provocado la muerte de más de 1200 personas hasta la fecha, entre ellas al menos 200 niños.
Con información de Vatican News
† El Papa explica que la Iglesia se manifiesta como una comunidad integrada por hombres y mujeres, con virtudes y fragilidades
Durante la II Semana de Cuaresma, el Papa León XIV centró su catequesis de este miércoles en la identidad profunda de la Iglesia, retomando las enseñanzas del primer capítulo de Lumen Gentium.
Con ello, dio continuidad al ciclo de reflexiones sobre los textos del Concilio Vaticano II, iniciado el pasado 7 de enero.
Desde la Plaza de San Pedro, ante miles de peregrinos, el Pontífice abordó el significado de definir a la Iglesia como una “realidad compleja”.
Señaló que esta expresión podría interpretarse erróneamente como algo enredado o contradictorio, o como el resultado de su larga historia y su estructura institucional.
Sin embargo, aclaró que el término empleado por el Concilio apunta a una unidad armónica donde convergen dimensiones distintas sin oponerse entre sí.
«La dimensión humana y la divina se integran armoniosamente, sin que la una se superponga a la otra; así, la Iglesia vive en esta paradoja: es una realidad a la vez humana y divina, que acoge al hombre pecador y lo conduce a Dios».
El Papa explicó que la Iglesia se manifiesta visiblemente como una comunidad integrada por hombres y mujeres, con virtudes y fragilidades, comprometidos en la misión de anunciar el Evangelio.
Para profundizar en esta enseñanza, León XIV invitó a mirar la experiencia de los discípulos con Jesús, ya que quienes lo encontraban percibían su humanidad tangible, pero a través de esa humanidad descubrían el rostro del Padre.
«La carne de Cristo, su rostro, sus gestos y sus palabras manifiestan de modo visible al Dios invisible», recordó.
En su catequesis, el Santo Padre retomó también una enseñanza de Benedicto XVI, quien subrayaba que no existe contraposición entre la dimensión institucional de la Iglesia y el Evangelio.
Citando sus palabras, reiteró que «las estructuras de la Iglesia sirven precisamente para la realización y concreción del Evangelio en nuestro tiempo».
Por ello, insistió: «No existe una Iglesia ideal y pura, separada de la tierra, sino solamente la única Iglesia de Cristo, encarnada en la historia».
Finalmente, evocando la exhortación apostólica Evangelii Gaudium del Papa Francisco, destacó que la caridad constituye el núcleo de la vida eclesial.
Recordó la invitación a «quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro», como signo de respeto, humildad y comunión fraterna.
En este camino cuaresmal, el Papa León XIV nos invita a mirar a la Iglesia con ojos de fe, no como una institución perfecta en lo humano, sino como una comunidad sostenida por la gracia de Dios.
Nos exhorta a reconocer que es en la caridad donde el Resucitado se hace presente hoy, transformando nuestras fragilidades en un testimonio vivo del amor de Cristo y renovando, desde dentro, el corazón de cada creyente.
En su mensaje para la Cuaresma de este año, titulado «Escuchar y ayunar: La Cuaresma como tiempo de conversión», el Papa León XIV nos exhorta a renunciar a las palabras hirientes y a cultivar la amabilidad como parte del camino espiritual de la Cuaresma.
Entre los ejes principales del mensaje destacan tres llamados: escuchar, ayunar y caminar juntos.
El Papa subraya que la escucha de la Palabra de Dios permite reconocer el clamor de quienes sufren y responder ante la injusticia, mientras que el ayuno ayuda a ordenar los deseos y mantener viva el hambre de justicia.
Sin embargo, insiste en que el ayuno debe ir más allá de la privación de alimentos e incluir otras formas de sobriedad.
Por ello, invita a «abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo», evitando el juicio inmediato, la calumnia y la crítica a quienes no pueden defenderse.
«Me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo […]», escribe León XIV.
«Empecemos a desarmar el lenguaje», pide el Santo Padre, al tiempo que llama a medir las palabras en todos los ámbitos —familia, trabajo, redes sociales, medios de comunicación y debates públicos— para que el odio sea reemplazado por mensajes de esperanza y paz.
El Pontífice también destaca la dimensión comunitaria de la conversión, al señalar que parroquias, familias y grupos eclesiales están llamados a recorrer un camino compartido donde la escucha, el arrepentimiento y la acogida a los más necesitados se conviertan en forma de vida.
Finalmente, el Papa invita a pedir la gracia de vivir una Cuaresma que haga «más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados», y a comprometerse para que las comunidades sean espacios donde el sufrimiento encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, contribuyendo así a la construcción de una «civilización del amor».
Sabemos que la Cuaresma es un momento de reflexión que llama a convertirnos y volver a Dios; es un tiempo apropiado para purificarnos de las faltas y para creer; es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle «poner su morada» en nosotros (Jn 14,23).
Esta información la escuchamos y repetimos año con año; sin embargo, la invitación es a no vivir la Cuaresma como una fecha más marcada en el calendario. En este contexto, el Papa León XIV nos llama a reflexionar y a asumir compromisos concretos que transformen nuestra vida cotidiana.
“No se necesita una justicia mínima, se necesita un amor grande que es posible gracias a la fuerza de Dios”, dijo el Papa esta mañana desde la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano.
León XIV reflexionó en su Ángelus del domingo sobre el “Sermón de la Montaña”, en sintonía con el Evangelio de hoy.
“Jesús, después de haber proclamado las Bienaventuranzas, nos invita a entrar en la novedad del Reino de Dios y, para guiarnos en este camino, revela el verdadero significado de los preceptos de la Ley de Moisés”, exclamó.
El Santo Padre reflexionó que ahora es Jesús mismo quien nos hace hijos del Padre, luego de recordar que “la Ley ha sido dada a Moisés y a los profetas como un camino para empezar a conocer a Dios y su proyecto sobre nosotros y sobre la historia”.
“Jesús nos enseña que la verdadera justicia es el amor y que, en cada precepto de la Ley, debemos percibir una exigencia de amor”, dijo ante los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.
Al igual que en su cuenta oficial de X, el Papa León XIV recalcó que “no es suficiente con no matar físicamente a una persona, si después la mato con las palabras o no respeto su dignidad”.
Luego quiso reflexionar sobre el matrimonio, al asegurar que “no basta con ser fiel al cónyuge formalmente y no cometer adulterio, si en esa relación faltan la ternura recíproca, la escucha, el respeto, el cuidado mutuo y el caminar juntos en un proyecto común”.
En su audiencia general de cada semana, León XIV continuó su catequesis este miércoles, en la que subrayó que la Iglesia es el lugar propio de la Palabra de Dios.
«La Palabra de Dios satisface nuestra sed de significado, de verdad sobre nuestra vida. Es la única Palabra siempre nueva: al revelarnos el misterio de Dios es inagotable, nunca deja de ofrecer sus riquezas», dijo en el Aula Pablo VI.
Ante 7 mil fieles reunidos, el Papa enfatizó en el conocimiento de Cristo a través de la lectura de las Sagradas Escrituras.
«El fin último de la lectura, la interpretación y la meditación de la Escritura es conocer a Cristo, y a través de Él entrar en relación con Dios».
Jornada Mundial del Enfermo
El Papa quiso además recordar la Jornada Mundial del Enfermo, de la que este año fue sede la Diócesis de Chiclayo, en Perú, donde fue obispo.
«Me uno espiritualmente a los reunidos hoy en Chiclayo, Perú, para celebrar solemnemente la Jornada Mundial del Enfermo, y encomiendo a todos, especialmente a los enfermos y sus familias, a la maternal protección de la Santísima Virgen María», expresó en español.
En el Aula Pablo VI, León XIV también se encontró con cardiólogos y profesionales de la salud del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, que atienden a 600 mil pacientes al año en promedio.
Durante su audiencia, el Santo Padre encendió una vela ante una imagen de la Inmaculada Concepción, copia de la Santísima Virgen de Lourdes, en el marco de la festividad litúrgica de hoy.
Al finalizar se dirigió a los Jardines Vaticanos, cerca de la Gruta de Lourdes, para rezar a la Virgen y saludar y animar a varios pacientes en silla de ruedas, acompañados de sus familias y voluntarios.
En su cuenta oficial de X, el Papa también posteó algunos pensamientos en torno a la fiesta litúrgica de este 11 de febrero.
«Que la #VirgenDeLourdes, a quien hoy celebramos, os acompañe maternalmente, interceda por vosotros ante Dios y os obtenga las gracias que os sostengan en vuestro camino. A ella confiamos a todos los enfermos, que hoy, Día Mundial del Enfermo, recordamos con especial afecto. #OremosJuntos».
† Las palabras pronunciadas para esta Jornada Mundial de las Comunicaciones se centraron en la esencia que cada ser humano guarda y que lo hace único e irrepetible, fueron las palabras de su Santidad el Papa León XIV
Por: Ivonne Lazcano & Filiberto Monter
«El rostro y la voz son rasgos únicos, distintivos, de cada persona», son las palabras con las que León XIV inicia su primer mensaje a los comunicadores del mundo para la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
“La revolución digital requiere una alfabetización digital (junto con una formación humanística y cultural) para comprender cómo los algoritmos modelan nuestra percepción de la realidad, cómo funcionan los prejuicios de la IA, cuáles son los mecanismos que determinan la aparición de determinados contenidos en nuestros flujos de información (feeds), cuáles son y cómo pueden cambiar los supuestos y modelos económicos de la economía de la IA. Necesitamos que el rostro y la voz vuelvan a expresar a la persona”.
«El rostro y la voz son sagrados. Nos han sido dados por Dios, que nos ha creado a su imagen y semejanza», dice el Papa, «rostros y voces humanas» no hechas por «algoritmos bioquímicos definidos».
«Simulando voces y rostros humanos, sabiduría y conocimiento, conciencia y responsabilidad, empatía y amistad, los sistemas conocidos como Inteligencia Artificial (IA) no solo interfieren en los ecosistemas informativos, sino también invaden el nivel más profundo de la comunicación, el de la relación entre las personas», alerta.
De esta forma, el Papa León XIV llama a «custodiar los rostros y las voces» y a «acoger con valentía, determinación y discernimiento las oportunidades que ofrecen la tecnología digital y la inteligencia artificial».
No renunciar al pensamiento propio
En el primer apartado, León XIV advierte sobre la los algoritmos que «debilitan la capacidad de escucha y de pensamiento crítico, y aumentan la polarización social».
Y alerta también sobre el uso de la IA, adoptada como “amiga”, «dispensadora de toda información, archivo de toda memoria, ‘oráculo’ de todo consejo».
«Renunciar al proceso creativo y ceder a las máquinas nuestras funciones mentales y nuestra imaginación, significa enterrar los talentos que hemos recibido para crecer como personas en relación con Dios y con los demás. Significa ocultar nuestro rostro y silenciar nuestra voz», dicta el Papa.

Ser o fingir: simulación de las relaciones y de la realidad
En el segundo apartado, León XIV alerta sobre el desplazamiento a diario que tenemos por nuestros flujos de información (feeds), pues no hay certeza de que estemos interactuando con otros seres humanos, o con “bots” o “influencers” virtuales.
En este mundo, los “chatbots” imitan sentimientos humanos y simulan relaciones que pueden resultar divertidas y “afectuosas”, pero a la vez engañosas, pues sustituyen relaciones.
Otro desafío que plantea el Papa en en este apartado es el de la parcialidad (en inglés: bias), ya que «los modelos de la IA están moldeados por la visión del mundo de quienes los construyen».
El riesgo es grande, refiere León XIV, pues todo puede llevar a la fabricación de “realidades” y “alucinaciones” que se apropien de nuestros rostros y nuestras voces.
«La falta de verificación de las fuentes, junto con la crisis del periodismo de campo, que implica un trabajo continuo de recopilación y verificación de información en los lugares donde ocurren los acontecimientos, puede favorecer un terreno aún más fértil para la desinformación», dicta el Papa.

Una posible alianza
Ante las nuevas y “poderosas” herramientas digitales, en el tercer apartado León XIV nos habla de un gran desafío que incluso puede, sin darnos cuenta, reescribir la historia de la humanidad, incluida la historia de la Iglesia.
«El desafío que nos espera no es el de detener la innovación digital, sino el de guiarla», escribe el Papa, y hacer de los instrumentos tecnológicos unos aliados, pero bajo tres pilares fundamentales: responsabilidad, cooperación y educación.
De esta forma hace un enérgico llamado a quienes están en la cúspide de las plataformas online, a creadores y programadores de modelos de la IA, a legisladores nacionales y a las entidades reguladoras supranacionales, a las agencias de noticias y los medios de comunicación
«Todos estamos llamados a cooperar. Ningún sector puede afrontar por sí solo el desafío de guiar la innovación digital y la forma de gobernar la IA. Es necesario, por tanto, crear mecanismos de protección», exhorta León XIV.
Y es por eso que llama a la educación en todos los niveles de la sociedad, a la alfabetización en los medios de comunicación, de información y en la IA, a tratar a los sistemas de algoritmos como herramientas.
«Es importante educar y educarse a usar la IA en modo intencional y, en este contexto, cuidar la propia imagen (foto y audio), el propio rostro y la propia voz, para evitar que vengan utilizados en la creación de contenidos y comportamientos dañosos como estafas digitales, ciberacoso, deepfakes que violan la privacidad y la intimidad de las personas sin su consentimiento», dicta el Papa.

† El Santo Padre cerró la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro
Con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, León XIV clausuró el Jubileo “Peregrinos de esperanza”.
«Como peregrinos de esperanza hemos cruzado esta puerta, pero recordemos que la misericordia de Dios no termina y está siempre abierta», dijo el Papa en la Misa de la Solemnidad de la Epifanía del Señor.
Durante la Eucaristía, el Santo Padre recitó la oración de acción de gracias por el Año Santo ordinario que celebra la Iglesia cada 25 años: «Se cierra esta Puerta Santa, pero no se cierra la puerta de tu clemencia».
«El Jubileo ha venido a recordarnos que se puede volver a empezar, es más, que estamos aún en los comienzos, que el Señor quiere crecer entre nosotros, quiere ser el Dios-con-nosotros», clamó.
La clausura del Jubileo terminó con el rito del cierre de la Puerta Santa, se inserta una cápsula metálica (capsis) que contiene el acta oficial de cierre, las monedas acuñadas durante el Año Jubilar y las llaves de la Puerta Santa, elementos que sirven como testimonio material y simbólico del año santo que, como subrayó el Papa, «ha concluido en el calendario, pero no en la vida espiritual de la Iglesia».
Santa María la Mayor fue la primera de las cuatro Basílicas Papales de Roma en cerrar su Puerta Santa.
La segunda fue San Juan de Letrán y la tercera la de San Pablo Extramuros; la de San Pedro fue la última en ser cerrada, para la conclusión oficial del Jubileo.
El Jubileo de la Esperanza fue inaugurado el 25 de diciembre de 2024 por el Papa Francisco, y quedó marcado por el traspaso del pontificado a León XIV, en un contexto histórico sin precedentes para la Iglesia católica.
† El encuentro, que se realiza cada cinco años, se enmarcó en el Jubileo de la Esperanza convocado por el Papa Francisco como un tiempo de renovación espiritual y compromiso con la misión universal.
Con el lema “Discípulos misioneros: peregrinos de esperanza, artesanos de paz”, la Arquidiócesis de Puebla fue sede del XVII Congreso Nacional Misionero (CONAMI), celebrado del 6 al 9 de noviembre.
El Congreso se consolidó como un signo de sinodalidad misionera al reunir a más de 5 mil agentes de pastoral, consagrados, laicos, religiosos y seminaristas de todo el país, quienes compartieron momentos de oración, reflexión y discernimiento pastoral bajo el espíritu de caminar juntos como Iglesia en salida.
Provincia Hidalgo
La Provincia Eclesiástica de Hidalgo tuvo una participación destacada en este encuentro en el que laicos, seminaristas, religiosas y religiosos acudieron con la convicción de que toda misión verdadera comienza por un proceso de conversión personal, para luego ser llevada a cada una de sus comunidades y diócesis.
“La conversión empieza desde uno mismo”, compartieron varios de los asistentes durante los espacios de convivencia y oración.
Ese principio se convirtió en un hilo conductor dentro de los trabajos del Congreso, al recordar que nadie puede anunciar esperanza y paz sin antes cultivarlas en su propio corazón.
Pbro. Hipólito Escorcia Achautla
Arquidiócesis de Tulancingo
Dirigió un mensaje al recordar la identidad esencial del discípulo misionero; su exhortación principal se convirtió en un eco que resonó entre los asistentes:
“Seamos esos misioneros de esperanza que nuestra Iglesia necesita”.
El sacerdote subrayó que la misión no se limita a la asistencia a un evento nacional, sino que nace desde la propia comunidad eclesial.
“Venimos representando a la Arquidiócesis de Tulancingo, pero destacar que así como un grupo de personas estamos en el Congreso, otro grupo se ha quedado en sus parroquias orando por nosotros”.
Sem. Julián Bueno Godoy
Diócesis de Huejutla
Uno de los testimonios fue el del seminarista Julián Bueno Godoy, de la Diócesis de Huejutla, quien compartió el impulso espiritual que dejó el encuentro: “Estamos muy contentos de estar en este Congreso; estos espacios nos impulsan, nos dan fuerza”.
En su mensaje hizo un llamado a todos los agentes de pastoral al recordar que la misión no es exclusiva del clero o de los consagrados, sino una vocación que abarca a toda la Iglesia.
“Recuerden que desde sus trincheras: catequistas, ministros, monaguillos, todos somos misioneros; y como dice el Papa León XIV, todos estamos invitados a llevar la misión a quien más lo necesita”.
Voces del Congreso
A lo largo de cuatro días, diversas personas de la Iglesia ofrecieron ponencias centradas en la misión, la realidad latinoamericana y el papel de México en la evangelización.
Cada uno aportó un matiz distinto, pero convergente, al llamado a ser peregrinos de esperanza y artesanos de paz.
Dr. Rodrigo Guerra López
Pontificio Consejo para América Latina
El doctor Rodrigo Guerra presentó una ponencia pastoral y teológica, al subrayar que Latinoamérica mantiene una vocación misionera única, marcada por la cercanía a los pobres, la fuerza de la comunidad y la identidad mariana.
Su reflexión central giró en torno a que la misión no es un programa ni una estrategia, sino un encuentro vital con Cristo que transforma al discípulo desde la verdad y la misericordia.
Destacó que México, como corazón espiritual del continente, tiene una responsabilidad especial: “Ser un faro de reconciliación en medio de tantas heridas sociales”.
Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal
Conferencia del Episcopado Mexicano
Durante su intervención, Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), profundizó en uno de los ejes centrales del Congreso: la sinodalidad entendida desde la misión.
Desde el inicio de su ponencia subrayó una afirmación que marcó el tono de su mensaje: “Hemos estado reflexionando que toda la misión es de Jesús, no es nuestra”.
Insistió en que ningún discípulo puede vivir ni anunciar el Evangelio de manera aislada: “No hay discípulo que esté destinado a peregrinar solo”.

Mons. Roberto Domínguez Couttolenc M.G.
Arquidiócesis de Tulancingo - Dimensión Episcopal de la Pastoral de la Misión
Como anfitrión cercano para los participantes de Hidalgo, Mons. Roberto Domínguez Couttolenc enfatizó en la necesidad de una Iglesia en salida que no se acomode, e invitó a “recuperar la alegría de salir al encuentro del otro”.
Subrayó que la misión no se reduce a actividades, sino a actitudes evangélicas, a mirar la realidad con compasión y a comprometerse con la paz desde la suavidad del corazón.
Recordó que la Virgen de Guadalupe sigue siendo Madre y maestra de todo misionero, pues en su mirada se revela la ternura de Dios hacia los pueblos originarios, hacia los humildes y hacia quienes sufren exclusión.

Mons. Joseph Spiteri
Nuncio Apostólico en México
Con firmeza pastoral expresó un llamado directo a todos los agentes misioneros:
“No podemos ser artesanos de paz sin pedir la gracia de la conversión”.
En su mensaje, Mons. Joseph Spiteri destacó también la centralidad de Nuestra Señora de Guadalupe para la misión en México y en toda América Latina.
Recordó que el Papa ha señalado repetidamente el milagro guadalupano como un signo de la acción evangelizadora de Dios en estas tierras: “La Virgen es la estrella de la evangelización”.

Papa León XIV
En un emotivo mensaje enviado para el XVII Congreso Nacional Misionero CONAMI, el Papa León XIV expresó su cercanía a los agentes de pastoral reunidos en Puebla y agradeció profundamente su entrega cotidiana.
Aunque breve, el mensaje fue contundente al destacar «la generosidad con la que los misioneros sostienen la obra evangelizadora».
«La importancia de la oración y el sacrificio como fuerza que impulsa la misión; el llamado a ser luz en medio de las heridas sociales de México, especialmente donde prevalecen la violencia, el abandono y la indiferencia».
Concluyó encomendando la misión de México y de toda Latinoamérica a la Virgen de Guadalupe: «Madre de la Evangelización del Continente».
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