PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE HIDALGO

Social • Luz de Luz

Por: Octavio James

Tal parece que la Copa Mundial de la FIFA 2026, más allá de ser histórica por ser la tercera que albergará nuestro país, quedará en la memoria de muchos porque contrario a lo que pudiera pensarse, la gran mayoría de los mexicanos lo veremos por televisión. 

Y es que con boletos que van desde los 29 mil y hasta casi el millón de pesos por persona (según diversos sitios especializados de adquisición de entradas) en reventa porque hubo varios candados para la venta directa, el sueño mundialista se reserva para apenas una pizca poblacional; y ahora hasta se cobrará la entrada a la Fan Zone.

Pongámoslo en panorama: según informó el Gobierno de México, la inversión únicamente para movilidad en CDMX, Monterrey y Guadalajara será entre mil 500 y 2 mil millones de pesos que se destinarán al transporte público, fundamental la movilidad de los visitantes.

Como embudo, inversiones de orden federal y estatal llegarán a los municipios aledaños: en Hidalgo, por ejemplo, habrá recursos para el mantenimiento fast track de zonas arqueológicas olvidadas, como Tula y Huapalcalco, en Tulancingo, aunque no se han anunciado mejoras de infraestructura en calles, avenidas o demás zonas turísticas. 

El meollo es que, aunque por años nos dijeron que no había dinero para la mejora del transporte público, para la rehabilitación de zonas arqueológicas o para alumbrados, incluso para limpias, bastarán apenas 13 partidos para que lluevan fondos y mantenimientos exprés.

La pregunta que flota en el aire: ¿son para nosotros, los mexicanos que veremos el Mundial como siempre, en televisión? ¿O para el invitado que merece todo, incluso lo que no tenemos? Candil de la calle... 


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Por: Lic. Simón Vargas Aguilar

En el mundo y en particular en México, la violencia no es un titular efímero, sino una plaga que ha roto el tejido social. 

Y es que desde hace décadas hemos sido testigos de la forma en la que este mal ha transformado comunidades en zonas de guerra invisible. 

Según el Índice de Paz México 2025, la tasa de homicidios ha escalado un 54.7% desde 2015, impulsada por el auge de delitos con armas de fuego, que crecieron 71.2% en el mismo periodo. 

Este fenómeno no discrimina edades y tristemente acaba con los sueños de niñas, niños y adolescentes; en nuestro país, seis de cada diez niños sufren violencia por parte de padres o maestros, normalizando el terror desde la niñez y los homicidios de menores escalan día con día. 

Ante esta oscuridad, el Papa León XIV, en su reciente Ángelus del 21 de septiembre, clama con urgencia: «No hay futuro basado en la violencia, en el exilio forzoso ni en la venganza». 

Sus palabras, dirigidas a Tierra Santa pero universales, nos llaman: México debe invertir en programas de prevención, impartición de justicia y oportunidades para todos.

Si ignoramos este llamado, la violencia no solo crecerá; devorará el alma de la sociedad.


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Por: Obispos de México

Como pastores tenemos el deber de hablar con claridad sobre la realidad de nuestro país; no lo hacemos desde una posición política ni partidista, sino desde la responsabilidad que se nos ha confiado como servidores del Evangelio. 

No podemos ser indiferentes ante el sufrimiento de nuestro pueblo, no podemos permanecer neutrales cuando está en juego la dignidad de las personas; nuestra misión de anunciar el Evangelio nos exige anunciar la verdad con amor.

En estos tiempos observamos con preocupación cómo algunos discursos públicos construyen una narrativa que no corresponde a la experiencia cotidiana de millones de mexicanos.

Nos dicen que la violencia ha disminuido, pero muchas familias que han perdido seres queridos o poblaciones enteras que viven con miedo constante experimentan otra realidad.

Nos dicen que se combate la corrupción, pero ante casos graves y escandalosos no se percibe la voluntad de esclarecerlos, por lo que prevalece la impunidad.

Nos dicen que la economía va bien, pero muchas familias que no pueden llenar su canasta básica y muchos jóvenes que no encuentran oportunidades de trabajo, nos hacen ver que esto no es verdad.

Nos dicen que se respetan las libertades, pero quienes expresan opiniones críticas son descalificados y señalados desde las más altas tribunas del poder.

Nos dicen que somos el país más democrático del mundo, pero la realidad es que hemos visto cómo han comprometido los organismos y las instituciones que garantizaban la auténtica participación ciudadana para concentrar el poder arbitrariamente.


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† Cada 25 de noviembre se conmemora una fecha para alzar la voz sobre una realidad que afecta a millones de mujeres y niñas

Por: Romina Naranjo

Cada 25 de noviembre, el mundo se une para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una fecha para alzar la voz y reflexionar sobre una realidad que, tristemente, sigue afectando a millones de mujeres y niñas en todo el mundo.

Ocurre dentro del hogar, en la calle o en el trabajo, y deja marcas no sólo en el cuerpo, sino también en la mente y en la vida de quienes la sufren. 

Son muchas las mujeres que han sido asesinadas por sus parejas o familiares en todo el mundo, una cifra alarmante que refleja la urgencia de actuar.

Como cada año, este día también marca el inicio de la Campaña ÚNETE de la ONU, que impulsa 16 días de activismo (del 25 de noviembre al 10 de diciembre) y concluye con el Día Internacional de los Derechos Humanos. 

Durante este periodo se busca crear conciencia, promover el respeto y exigir acciones reales para poner fin a la violencia de género.

El lema de este año es “ÚNETE para poner fin a la violencia digital contra las mujeres y las niñas”, invitación a reconocer que la violencia no sólo ocurre cara a cara, sino también detrás de una pantalla. 

En redes sociales o plataformas digitales muchas mujeres sufren acoso, amenazas o la difusión de fotos e información sin su permiso, situaciones que también dañan su bienestar e seguridad.

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† La Iglesia condena los homicidios de personas que han levantado la voz

Por: Obispos de México

El asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, que abiertamente desafió el estado violentado que se vivía en su municipio, se suma a una serie de asesinatos de personas que se han atrevido a levantar la voz y enfrentar la falta de Estado de Derecho en sus tierras, comercios y otros espacios. 

Hoy ya no basta aprehender al asesino: hay que combatir con determinación la causa de todos estos asesinatos.

La presencia ordinaria de grupos armados, que controlan la vida pública de los ciudadanos en varias regiones del país, es el verdadero crimen a enfrentar; los retenes en carreteras, el despojo de tierras, las amenazas constantes a los productores, comerciantes y gobernantes, reflejan un grave debilitamiento del orden constitucional que los gobiernos, a nivel municipal, estatal y federal están obligados a garantizar.

La entrega silenciosa y valiente de estas personas es un signo vivo de la presencia de Cristo en medio de su pueblo, recordándonos que la luz nunca se extingue frente a la oscuridad.

Llamamos a todos los mexicanos que están provocando esta violencia fratricida a detenerla y respetar la vida de todos, pues cada hermano es un don de Dios del que se nos pedirán cuentas cuando estemos ante El: "Caín, ¿dónde está tu hermano?" (Gn 4,9). 

Nadie nació para hacer el mal y nadie encontrará su camino de felicidad transgrediendo la dignidad de su prójimo.


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† La presidenta llega a su primer informe de gobierno con más aprobación que AMLO en su momento

Por: Octavio Jaimes

Con pocos pero sustanciosos escándalos, mismo caso en logros notables, el primer año de la administración de Claudia Sheinbaum Pardo, la primera presidenta en la historia de México, se caracterizó por un reforzamiento a los mecanismos de propaganda que instaló el régimen obradorista, el inicio de la guerra fría al interior de Morena y el hartazgo generalizado de la ciudadanía.

Cada vez son más las personas desilusionadas por las políticas fallidas de la autodenominada Cuarta Transformación. 

Son muchos declarados hartos de la demagogia que daba ternura y hasta despertaba pasiones cuando la recitaba Andrés Manuel, pero que ahora pierde el encanto popular.  

Falta de medicamentos, de recursos para municipios, de los recientes exhibidos estilos de vida de varias vacas sagradas al interior del morenismo, por mencionar algunas causantes de lo que parece el cierre amargo de una luna de miel con el partido guinda. 

Así lo expresan las redes sociales; pero en números, la realidad es otra. 

Diversas encuestas muestran que “la doctora” ostenta un nivel de aprobación envidiable para ciertos sectores: según la casa Buendía & Márquez, que presentó resultados en exclusiva para El Universal, la comandanta suprema mantiene el 70 % de aprobación entre los mexicanos, una baja de apenas el 4 % versus lo que calificó tras su primer mes de mandato. 

La gran mayoría de los entrevistados opinó que los programas sociales han sido su mayor acierto (47%); lo peor, apuntan, es la seguridad, narco, economía, corrupción y sí, los medicamentos. 


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