El Papa León XIV nombró Prefecta del Departamento de Comunicación a María Monserrat Alvarado, actual presidenta y directora ejecutiva de la agencia de noticias EWTN (Eternal Word Televisión Network).
Por primera vez en la historia, una mujer laica que no pertenece a una congregación religiosa será designada para dirigir un dicasterio de la Santa Sede.
Monserrat Alvarado es nacida en la Ciudad de México y ha participado en iniciáticas dedicadas a defender la libertad religiosa y la dignidad humana.
Ha impulsado la expansión internacional de la red católica en distintos idiomas, continentes y plataformas digitales con el objetivo claro de llevar el mensaje de Cristo más lejos, utilizando los medios de nuestro tiempo.
La agencia Vatican News hizo pública la primera declaración de Monserrat Alvarado, publicada tras el anuncio confirmado este martes.
“Aunque este nombramiento ha sido inesperado, lo recibo con un sincero deseo de servir al Santo Padre, el Papa, en el inicio de su pontificado. Y estoy agradecida a Paolo Ruffini por su liderazgo a lo largo de los últimos años y espero continuar, con amistad y esperanza, la importante labor de fortalecer el Dicasterio para que pueda seguir sirviendo a la Iglesia en Roma y en todas partes para comunicar a Cristo al mundo”.
La mexicana sucederá a Paolo Ruffini, a quien el Papa Francisco nombró en 2018 como el primer prefecto laico de un Dicasterio de la Curia Romana, y que cumplirá 70 años el próximo mes de octubre.
La Iglesia en México, a través de la cuenta oficial de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se congratuló con el nombramiento de María Montserrat Alvarado como Prefecta del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede.
“Se trata de un hecho histórico, al ser la primera mujer laica en asumir esta responsabilidad al servicio de la Iglesia universal”, se lee en el post que acompaña una fotografía de Montserrat Alvarado con León XIV.
La Iglesia en México calificó el nombramiento como signo de confianza en los fieles laicos y como valiosa la aportación de mujeres en la misión evangelizadora de la Iglesia.
“Como Iglesia que peregrina en México, celebramos con especial orgullo que una hija de nuestra nación contribuya, desde este importante servicio, a comunicar a Cristo al mundo.
Que el Espíritu Santo la acompañe en esta nueva encomienda y que Santa María de Guadalupe la cubra con su maternal protección”.
“El amor todo lo puede y hace la vida mejor, así que si llenamos nuestra vida de amor, podremos vivir las tres virtudes teologales y, lo mejor de todo, es que podremos educar a nuestros hijos con este modelo”.
Estamos en mayo, mes dedicado a la Santísima Virgen María, madre de Dios y madre nuestra.
La sociedad actual se ha olvidado de esto y por el contrario, nos ha enseñado a maldecir en todo momento; por lo mismo regañamos e insultamos a nuestros hijos en lugar de corregirlos y educarlos con amor.
Este punto puede ser el más difícil porque confiar y esperar en Dios cuando las cosas van bien es muy fácil, pero cuando todo está en contra, cuando se ve oscuro el panorama, cuesta más trabajo, pero es cuando más debemos confiar para que sea Él quien lleve las riendas de nuestras vidas.
Nosotras las mamás debemos buscar imitarla en su vivencia de las virtudes, en especial las teologales que son Fe, Esperanza y Caridad.
Es necesario hacer nuestra parte, pero también dejar que Dios haga la suya y confiar en que él nos dará lo que nos conviene en cada situación; aquí, además, hay que pedir santa indiferencia para saber aceptar las cosas y saber afrontar los retos que se presentan con paz en el corazó.
Como María, hay que guardar todo en el corazón: las cosas que nos gustan, lo que nos preocupa, lo que necesitamos, por quienes debemos orar, lo que queremos ofrecer a Dios, todo eso hay que guardarlo en el corazón para tenerlo siempre presente y hacer una oración constante; lo que no podemos guardar es el rencor.
Si amamos, todo lo veremos diferente: Dios nos ha amado primero, pues nos deja amanecer a diario; y aunque nuestra vida esté muy complicada, tener un día más como oportunidad para mejora y cambiar, también es un acto de amor de Dios.
† Sofia Olvera Cortés esta por cumplir 95 años de edad, de los que 70 fueron dedicados al servicio en La Merced y 50 a la Academia Minerva. Mujer de fe que le entregó su vida a Dios en la Arquidiócesis de Tulanincgo
En una entrevista que había quedado en el tintero, Luz de Luz pudo platicar con la señorita Sofía Olvera Cortés, mujer de fe que le dedicó su vida a la Iglesia de Tulancingo.
Alegre, sonriente, pasiva, atenta y sincera, así atendió cada una de las preguntas realizadas para permitirnos conocer más de ella y de su intención, desde muy joven, de ofrecer su servicio en la capilla de La Merced, donde ha visto el paso de varios rectores del Seminario de Tulancingo.
Contrariada por las cámaras y luces, la señorita Sofía llegó un tanto nerviosa a La Merced, foro testigo de su vida, templo que si hablara daría grandes referencias de ella como ejemplo de mujer.
Tomó asiento mientras le era colocado el micrófono y realizábamos las últimas pruebas en las cámaras, pero mientras soltaba una que otra broma para amenizar la espera.
Luego comenzó a hablar de su historia que se remonta a los años de 1950, cuando decidió adherirse por completo a la que llama su iglesia, La Merced.
Su iglesia La Merced
“Ha sido mi iglesia, se puede decir, siempre fue mi iglesia por la cercanía a la casa (su casa), y también porque aquí he tenido muchas gracias que el Señor Dios me ha concedido”, explicó.
Sacerdotes y capellanes
Sentada frente a la cámara y teniendo la vista de la nave del templo histórico ubicado en Tulancingo, accedió a que le llamáramos Miss, como se dirigían a ella en el Seminario de San José.
Luego, a pregunta expresa sobre sacerdotes que recodaba puso en la lista al primer capellán de La Merced, Martiniano Sagaón Hernández; también mencionó a los sacerdotes Andrés Olivares Alvarado, Juan Bautista Salinas, Jorge Luis Anaya Merino, Tomás Roque Cruz, Jorge Martínez Ángeles, Mario Reyes Jiménez, Gerardo Pérez García, Germán Gallegos Espinoza y José Luis Moreno Enríquez.
Al hablar de los señores obispos de Tulancingo mencionó a Mons. Miguel Darío Miranda y Gómez, Mons. Adalberto Almeida y Merino; y con mucho cariño a Mons. Pedro Arandadíaz Muñoz y Mons. Domingo Díaz Martínez.
La señorita Sofía también compartió que ya pudo conocer a Mons. Roberto Domínguez Couttolenc, actual arzobispo de Tulancingo, de quien dijo ser “un hombre muy preparado”.
Benjamín, su padre
La memoria la llevó a acordarse de su señor padre, el señor Benjamín, como el hombre que siempre le inculcó empezar el día encomendándose al Señor con un canto que con gustó entonó.
“Él me inculcó siempre el amor a la Eucaristía, y este canto lo llevaré hasta que muera”, dijo.
La señorita Sofía fue hija de Benjamín y Luciana, y tuvo cuatro hermanos: Cecilia, Carlos, Lauro y Victoria.
Servicio
Motivada por el ejemplo de su papá, Miss fue adentrándose en el servicio a Dios y a la Iglesia, lo que hizo pedirle al padre Andrés Olivares ser servidora en La Merced.
La señorita recordó aquel día en el que se acercó al padre: “Yo quisiera que me dejara venir a servirles a ustedes aquí sin que me paguen ni un centavo (sic)”.
Tras la positiva respuesta del capellán, Miss Sofía se metió de lleno a servir en La Merced.
“Hacía de todo. Oficinas, servicio del altar y hasta la contabilidad llevaba aquí”, compartió su sobrina Amelia Olvera.
“Que el cáliz tuviera las formas necesarias para la consagración, todo el servicio del altar, como si hubiera sido ya, digamos, una especie de sacristán o acólito”, agregó la señorita.
Su servicio comenzó a establecerse, tanto que los momentos se convirtieron en semanas y meses que llevaron a cumplir 70 años en el servicio de La Merced.

El Seminario
“¿Cómo le digo, señorita Sofía o le digo miss?”, le pregunté al inicio de la entrevista; “Miss, usted me recuerda a mis alumnos”, fue su respuesta.
El sobrenombre le fue dado en el Seminario de Tulancingo a donde llegó a dar clases por invitación del padre Germán Gallegos.
“Nos entendimos el padre Germán y yo, iba según a dar clases (sic), pero sí ayudé en ese sentido al Seminario”, expresó.
Academia Minerva
Previo a la entrevista, Luz de Luz tuvo acceso a álbumes de fotografías que la hicieron recordar grandes momentos de su vida como la Academia Minerva que dirigió durante 50 años.
“Daba clases de principios de contabilidad, de matemáticas, aritmética y algo de álgebra, taquigrafía, mecanografía, de moral”, recuerda.
“Tengo muchos recuerdos de la academia”, dijo al mencionar la encomienda que le dio el capellán Martiniano Sagaón.
El grupo de danza
“Ahí como dicen sí me volé la barda”, expresó la señorita Sofía al recordar el grupo de danza que formó para bailar, e incluso llevar esos números a la Basílica de Guadalupe cada 8 de diciembre.
“Era por medio de la danza alabar a Dios y a María Santísima. Esa fue la finalidad con que yo abrí este grupito”, compartió.
Y es que de acuerdo con la señorita Sofía, el grupo le dio mucha satisfacción pues ella también lo veía como “un ganchito” para acercar a la gente a Dios.
“Gracias a la danza algunos de ellos llegaron a convertirse a nuestro Señor. Hubo gente que hasta se tuvo que bautizar porque no estaba ni bautizado”, agregó.
La danza se convirtió en su pasatiempo favorito, tanto que lo sigue practicando: “Hasta la fecha todavía ya así de vejestoria como soy (sic). Luego pone Reina, mi sobrina, sus músicas y yo le estoy dando (sic)”.
Entrega
“Me entregué a servir con alma, cuerpo y corazón”, dijo textual durante la entrevista al ahondar en su servicio como mujer a la Iglesia.
“Para mí era un gusto estar al cien por ciento aquí. Con toda entrega, con todo mi corazón estuve. Lo feliz que pude tener en la vida, lo tuve aquí, por esa señora que le dicen La Merced, esa señora del cielo que es la madre de Dios”, compartió.
Su familia
Por un tiempo la señorita Sofía vivió en una casa ubicada frente a la capilla de La Merced, pero con el paso de los años y de su edad, su familia decidió regresarla a su casa para brindarle los cuidados necesarios.
A sus próximos 95 años de edad, Miss puede caminar apoyada por sus sobrinas que se encargan de ella: “Reina y Amelia me han tratado con mucha caridad, lo cual le agradezco a Dios y le digo que las bendiga”.
Testimonio
Humilde en razón de su servicio se mantuvo la señorita Sofía durante la entrevista, pero no dudó en compartir que vivió momentos de alegría.
“Un gusto el que el Señor me haya concedido servir aquí en la capilla, para mí es un regalo que Dios me dio, un regalo de aquellos que no se pueden pagar con nada. Con eso digo todo”, compartió.
Mensaje
Al final de la entrevista, la señorita Sofía quiso enviar un mensaje a familia, amigos, sacerdotes, obispos y fieles que la recuerdan.
“Lo único que puedo decirle a todas esas personas, lo único que puedo desearles es que Dios los bendiga siempre y que cumplan su santísima voluntad bajo la mirada de María de Guadalupe”.
† Algunas conmemoran, otras celebran; las mujeres son distintas y el movimiento no es homogéneo
El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer, pero hay quienes insisten en que no es una celebración, sino una “conmemoración”, ya que la propaganda mundial nos dice es “una jornada de resistencia y movilización social”.
En 1975 la ONU instó a los países a reconocer esta fecha como un día por los derechos de las mujeres.
A partir de entonces, año con año, gobiernos, medios de comunicación y organizaciones internacionales han utilizado esta fecha para sensibilizar al mundo respecto a la igualdad entre los dos sexos, la violencia contra las mujeres y la falta de acceso a la justicia.
Pero también se ha utilizado este día para promover una agenda que se dice, es para “ayudarnos”.
Es verdad que las mujeres somos un gran sector de lo población que no siempre ha sido tratado con respeto.
Estando en pleno siglo XXI la explotación de las mujeres ha incrementado, no solo en número de víctimas, sino también en diferentes modalidades: sexual (prostitución), reproductiva (vientres de alquiler) y laboral (esclavitud y otras formas denigrantes de trabajo), por mencionar algunos retos.
La violencia contra las mujeres es una constante social y las políticas públicas que se han implementado no han mejorado las circunstancias de vida de miles de nosotras.
Los grupos feministas hegemónicos promueven el aborto y el borrado de las mujeres, y nuestras activistas y políticas femeninas más icónicas se han conformado con un rol de “activistas performativas”: hacen ruido, pero no promueven soluciones.
Llegó una mujer a la presidencia de la República, pero no llegamos todas, solo algunas, las que están de acuerdo con ella y con la agenda global.
El día de la mujer es una fecha cuyo origen es socialista (concretamente los movimientos de mujeres socialistas del siglo XIX y comienzos del siglo XX).
Pero la lucha de las mujeres es anterior a esta ideología, incluso podríamos contrastar que el movimiento sufragista fue de mujeres burguesas que no promovían cambiar el orden social ni abolir el capitalismo.
Es decir, dentro del movimiento hubo (y hay) mujeres con diferentes contextos, ideologías y anhelos.
Las mujeres somos distintas y el movimiento no es homogéneo; sin embargo, el feminismo del siglo XX y XXI ha querido uniformar todas las opiniones y por eso, ha perdido legitimidad.
Si a esto sumamos que desde hace algunos años cada 8 de marzo se organizan marchas de mujeres que promueven el odio al hombre, vandalizan las calles y la propiedad privada, y que promueven agendas que no resuelven nuestros verdaderos problemas, pues entenderemos con mayor claridad que las mujeres que queremos mejorar nuestras circunstancias y elevar nuestras propuestas al ámbito público, debemos buscar nuevas formas de incidir.
Algunas personas conmemoran, otras celebran, da igual, pues si me felicitan o si quieren reflexionar conmigo, lo agradeceré mucho.
Lo verdaderamente importante es recordar que no se requiere de ningún “ismo” para ser buena persona.
Lo que necesitamos es activarnos en grupos con los demás para promover cambios sociales a profundidad, y para eso nos necesitamos todos; empecemos con propuestas en lo local.
Exacto no todas las mujeres somos iguales en esencia y pensamientos,tengo 2 hijos,mujer y hombre ,por lo mismo respeto la igualdad,los mismos derechos ... pero el tipo de feministas no me representan
Totalmente de acuerdo!!! Me encantó su reflexión
† Cada 25 de noviembre se conmemora una fecha para alzar la voz sobre una realidad que afecta a millones de mujeres y niñas
Por: Romina Naranjo
Cada 25 de noviembre, el mundo se une para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una fecha para alzar la voz y reflexionar sobre una realidad que, tristemente, sigue afectando a millones de mujeres y niñas en todo el mundo.
Ocurre dentro del hogar, en la calle o en el trabajo, y deja marcas no sólo en el cuerpo, sino también en la mente y en la vida de quienes la sufren.
Son muchas las mujeres que han sido asesinadas por sus parejas o familiares en todo el mundo, una cifra alarmante que refleja la urgencia de actuar.
La violencia hacia la mujer puede presentarse de muchas maneras: física, sexual, psicológica o incluso económica.
Como cada año, este día también marca el inicio de la Campaña ÚNETE de la ONU, que impulsa 16 días de activismo (del 25 de noviembre al 10 de diciembre) y concluye con el Día Internacional de los Derechos Humanos.
Durante este periodo se busca crear conciencia, promover el respeto y exigir acciones reales para poner fin a la violencia de género.
El lema de este año es “ÚNETE para poner fin a la violencia digital contra las mujeres y las niñas”, invitación a reconocer que la violencia no sólo ocurre cara a cara, sino también detrás de una pantalla.
En redes sociales o plataformas digitales muchas mujeres sufren acoso, amenazas o la difusión de fotos e información sin su permiso, situaciones que también dañan su bienestar e seguridad.
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