“El amor todo lo puede y hace la vida mejor, así que si llenamos nuestra vida de amor, podremos vivir las tres virtudes teologales y, lo mejor de todo, es que podremos educar a nuestros hijos con este modelo”.
Estamos en mayo, mes dedicado a la Santísima Virgen María, madre de Dios y madre nuestra.
La sociedad actual se ha olvidado de esto y por el contrario, nos ha enseñado a maldecir en todo momento; por lo mismo regañamos e insultamos a nuestros hijos en lugar de corregirlos y educarlos con amor.
Este punto puede ser el más difícil porque confiar y esperar en Dios cuando las cosas van bien es muy fácil, pero cuando todo está en contra, cuando se ve oscuro el panorama, cuesta más trabajo, pero es cuando más debemos confiar para que sea Él quien lleve las riendas de nuestras vidas.
Nosotras las mamás debemos buscar imitarla en su vivencia de las virtudes, en especial las teologales que son Fe, Esperanza y Caridad.
Es necesario hacer nuestra parte, pero también dejar que Dios haga la suya y confiar en que él nos dará lo que nos conviene en cada situación; aquí, además, hay que pedir santa indiferencia para saber aceptar las cosas y saber afrontar los retos que se presentan con paz en el corazó.
Como María, hay que guardar todo en el corazón: las cosas que nos gustan, lo que nos preocupa, lo que necesitamos, por quienes debemos orar, lo que queremos ofrecer a Dios, todo eso hay que guardarlo en el corazón para tenerlo siempre presente y hacer una oración constante; lo que no podemos guardar es el rencor.
Si amamos, todo lo veremos diferente: Dios nos ha amado primero, pues nos deja amanecer a diario; y aunque nuestra vida esté muy complicada, tener un día más como oportunidad para mejora y cambiar, también es un acto de amor de Dios.
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