¿Qué quieres Dios de mí?
† La respuesta al llamado a la vocación sacerdotal, religiosa, matrimonial y laical de testimonios vivos en la Provincia de Hidalgo
La hermana Ricarda Rivera Barrientos habla de su vocación como una historia de fidelidad, servicio silencioso y amor a la Iglesia.
Es originaria de Tonalapa, Puebla, perteneciente a la parroquia de Tetela de Ocampo, y forma parte de la congregación Hermanas Catequistas de Jesús Sacerdote y de María Madre de la Iglesia, fundada en 1982.
Revela que su llamado vocacional se dio a los 12 años, cuando religiosas visitaron su comunidad; durante varios años conservó el deseo de encontrar una congregación en la que pudiera responder al llamado de Dios y la encontró en Tlaxcalantongo, Puebla.
El Señor la enamoró con el ambiente propio de la vida religiosa: oración, adoración Eucarística, el canto litúrgico, la belleza de la capilla donde nació la congregación, el testimonio de vida de las primeras religiosas y su cercanía con la gente.
Recuerda el día de sus votos con profunda alegría e ilusión, como el inicio formal de su entrega a Dios, momento en el que vivió el carisma de la congregación: la santificación de los sacerdotes.
Uno de sus mensajes centrales durante la entrevista fue el sentido de la maternidad espiritual hacia los sacerdotes.
Además de la vivencia de su carisma, la hermana Ricarda ha desempeñado grandes responsabilidades en la Arquidiócesis de Tulancingo: primera Superiora General de su congregación durante nueve años, colaboradora en la Cancillería arquidiocesana y actualmente sirve como notaria del Tribunal Eclesiástico.
Subraya que el trabajo de oficina también es un verdadero apostolado al servicio de la Iglesia.
Comparte que ha experimentado cómo la mujer ha ido teniendo mayor participación en responsabilidades eclesiales y reconoce que implica prudencia, responsabilidad y fidelidad a la confianza recibida.
Tiene un profundo cariño por la Arquidiócesis de Tulancingo, pero para su congregación tiene palabras especiales: “Es mi vida”, y la define como su familia, su casa y el lugar donde ha crecido humana y espiritualmente.
Para la religiosa Dios es el centro de su vida, es quien la llamó y ha sostenido durante toda su vocación; lo encuentra especialmente en la Eucaristía y reflejado en el ministerio sacerdotal.
“No tengan miedo de responder a Dios”, dice abiertamente la hermana, al tiempo que pide a quienes sienten la inquietud vocacional: “Búsquenla y disciérnanla. La vocación siempre será probada por dificultades y tentaciones, pero Dios nunca abandona a quien llama”, concluyó.
La hermana Ricarda presenta una vocación religiosa vivida desde la fidelidad cotidiana, el servicio discreto y la oración constante por los sacerdotes, convencida de que Dios sostiene siempre a quien responde generosamente a su llamado.

Director Luz de Luz
Periodista
Coordinador de la Pastoral de la Comunicación en la Provincia de Hidalgo
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