Las patronas del continente americano
† Sus vidas fueron diferentes, pero todas dejaron una misma enseñanza: la fe no se limita a las palabras
Cecilia Pacheco
América Latina se ha construido alrededor de historias de fe, de grandes advocaciones marianas y de mujeres santas que hoy son recordadas en pueblos, ciudades y diócesis.
Una de las figuras más representativas es Santa Rosa de Lima, primera santa canonizada del continente y patrona de América. En Ecuador se encuentra Santa Mariana de Jesús, quien hizo de la oración y la entrega por su pueblo el centro de su vida.
No solo ocupan un lugar en los templos: acompañan celebraciones, tradiciones y generaciones que han encontrado en ellas una forma cercana de vivir su propia fe
Colombia tiene en Santa Laura Montoya un referente particular: educadora, misionera y defensora de los pueblos indígenas. En Chile, Santa Teresa de los Andes descubrió en la contemplación y el amor a Cristo su camino de santidad; mientras que Santa Nazaria Ignacia encontró en Bolivia el lugar para desarrollar una intensa labor misionera y de servicio a los más necesitados.
Brasil recuerda a Santa Paulina, dedicada al cuidado de enfermos, huérfanos y personas pobres. A ellas se suman Santa Marta y Santa Teresita del Niño Jesús, vinculadas al patronazgo de distintas diócesis latinoamericanas.
Santa Ana, madre de la Virgen María, es patrona de la diócesis de Santa Ana, en El Salvador. La patrona de Venezuela es la Virgen de Coromoto, y de Costa Rica es la Virgen de los Ángeles, llamada “La Negrita”.
La patrona de la República de Panamá es Santa María la Antigua; de Trinidad y Tobago es Nuestra Señora de la Divina Pastora, conocida como la Virgen Negra o Supari Mai (Madre de Siparia).
La patrona de Cuba es la Virgen de la Caridad del Cobre, también conocida como Cachita o la Virgen Mambisa; la expresión “la patrona dominicana” se refiere principalmente a la Virgen de la Altagracia, la máxima protectora espiritual de República Dominicana.
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