En la audiencia general de este miércoles, el Papa León XIV hizo un breve resumen de su viaje realizado en África durante 12 días por cuatro países.
El Santo Padre calificó su peregrinación pastoral vivida como una experiencia de gracia que le permitió encontrar y alentar al Pueblo de Dios en tierras africanas, teniendo como prioridad el anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo y llevando también un mensaje de paz en un tiempo herido por conflictos.
De esta forma, León XIV pronunció su primera catequesis en la Plaza de San Pedro después de su viaje por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.
En Argelia, al inicio del recorrido, pudo volver a las raíces espirituales ligadas a San Agustín, y al mismo tiempo, fortalecer importantes puentes con la tradición de los Padres de la Iglesia, así como con el mundo islámico.
En Camerún renovó el llamado a la reconciliación, la justicia y el desarrollo integral, allí se dio cuenta de la desigualdad y la violencia.
Durante su audiencia, el Santo Padre pidió orar por esta nación, para que encuentren nuevos procesos y encuentren la paz que tanto necesitan.
En Angola contempló una Iglesia viva, purificada por la historia, comprometida con la paz y la promoción humana.
«En Guinea Ecuatorial fui testigo de una fe llena de esperanza, especialmente entre los jóvenes y los más necesitados. Doy gracias al Señor por este viaje, que ha sido un don tanto para los pueblos visitados como para mi ministerio petrino», expresó.
En su audiencia general de cada semana, León XIV continuó su catequesis este miércoles, en la que subrayó que la Iglesia es el lugar propio de la Palabra de Dios.
«La Palabra de Dios satisface nuestra sed de significado, de verdad sobre nuestra vida. Es la única Palabra siempre nueva: al revelarnos el misterio de Dios es inagotable, nunca deja de ofrecer sus riquezas», dijo en el Aula Pablo VI.
Ante 7 mil fieles reunidos, el Papa enfatizó en el conocimiento de Cristo a través de la lectura de las Sagradas Escrituras.
«El fin último de la lectura, la interpretación y la meditación de la Escritura es conocer a Cristo, y a través de Él entrar en relación con Dios».
Jornada Mundial del Enfermo
El Papa quiso además recordar la Jornada Mundial del Enfermo, de la que este año fue sede la Diócesis de Chiclayo, en Perú, donde fue obispo.
«Me uno espiritualmente a los reunidos hoy en Chiclayo, Perú, para celebrar solemnemente la Jornada Mundial del Enfermo, y encomiendo a todos, especialmente a los enfermos y sus familias, a la maternal protección de la Santísima Virgen María», expresó en español.
En el Aula Pablo VI, León XIV también se encontró con cardiólogos y profesionales de la salud del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, que atienden a 600 mil pacientes al año en promedio.
Durante su audiencia, el Santo Padre encendió una vela ante una imagen de la Inmaculada Concepción, copia de la Santísima Virgen de Lourdes, en el marco de la festividad litúrgica de hoy.
Al finalizar se dirigió a los Jardines Vaticanos, cerca de la Gruta de Lourdes, para rezar a la Virgen y saludar y animar a varios pacientes en silla de ruedas, acompañados de sus familias y voluntarios.
En su cuenta oficial de X, el Papa también posteó algunos pensamientos en torno a la fiesta litúrgica de este 11 de febrero.
«Que la #VirgenDeLourdes, a quien hoy celebramos, os acompañe maternalmente, interceda por vosotros ante Dios y os obtenga las gracias que os sostengan en vuestro camino. A ella confiamos a todos los enfermos, que hoy, Día Mundial del Enfermo, recordamos con especial afecto. #OremosJuntos».
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