† La celebración estuvo marcada especialmente al recordar el testimonio de los mártires de la Guerra Cristera, cuyo centenario se conmemora en este año.
En el Domingo de la Divina Misericordia, la Diócesis de Huejutla peregrinó a la Insigne Nacional Basílica de Guadalupe, donde cientos de fieles se congregaron para participar en la Eucaristía y renovar su fe como pueblo peregrino.
En este contexto, Mons. José Hiraís Acosta Beltrán invitó a los fieles a mirar este acontecimiento como una fuente de inspiración para la vida cristiana actual.
“Nuestros mártires murieron proclamando: ‘¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!’, afirmando que ningún poder humano puede reclamar la soberanía absoluta sobre la conciencia”, expresó.
El señor obispo de Huejutla destacó que este testimonio no pertenece solo al pasado, sino que interpela a las nuevas generaciones a vivir su fe con valentía, en medio de una sociedad marcada por desafíos como la violencia, el individualismo y la pérdida del sentido de lo sagrado.
Subrayó la importancia de construir la paz desde una dimensión cristiana, entendida no solo como ausencia de conflicto, sino como fruto de la justicia, la reconciliación y el compromiso social.
“La paz inicia en el corazón, se construye en la familia, se cultiva en la comunidad y se defiende en la sociedad”, recordó al retomar el Magisterio de la Iglesia.
Como signo de la riqueza cultural y del compromiso evangelizador de la diócesis, el presbítero Gerardo Arenas, rector del Seminario diocesano, realizó la lectura de la homilía en náhuatl, hecho que resaltó la importancia de anunciar el Evangelio desde las lenguas originarias.
La peregrinación también fue ocasión para hacer memoria de los orígenes de la diócesis y de su identidad profundamente guadalupana.
En este contexto, se evocó el saludo legado por el primer obispo de Huejutla, Monseñor José de Jesús Manríquez y Zárate inspirado en el testimonio cristero:“Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe”.
Este lema, más que una consigna, representa una síntesis de fe, resistencia, unión y esperanza que continúa animando la vida pastoral de la diócesis.
Finalmente, el obispo hizo un llamado a vivir la misericordia como signo concreto del seguimiento de Cristo resucitado, en comunión con la Iglesia y comprometidos con la transformación de la sociedad.
En el marco de su peregrinación anual, la Arquidiócesis de Tulancingo entronizó una imagen de la Virgen de Guadalupe que recorrerá todas las foranías durante los próximos seis años hasta el 2031, cuando se cumplan 500 años de las apariciones de la Morenita del Tepeyac en México.
“Queremos entronizar solemnemente la imagen de Santa María de Guadalupe a nuestra Arquidiócesis de Tulancingo, elevando nuestros ojos hacia ella. Que su presencia maternal nos ayude a reavivar nuestra esperanza, para que escuchando las mismas palabras que dirigió a San Juan Diego, seamos capaces de convertirnos en alegres mensajeros de amor”, dijo el Pbro. Jorge Luis Anaya Merino ante peregrinos reunidos en el tepeyac el 8 de diciembre.
De esta forma, de acuerdo con lo informado por el Pbro. Esteban Ortiz Bustamante, la imagen recorrerá cada foranía durante un periodo de seis meses, camino que ya dio inicio en Tizayuca.
“Como pastor de esta Iglesia les entrego esta sagrada imagen que ha sido tocada por la imagen del Tepeyac. Cuídenla, hagan oración y que al visitar cada una de sus comunidades crezca la fe, la esperanza y se trabaje siempre por la justicia y la paz”.
“La Novena Intercontinental comenzó en el año 2022, en abril los obispos de México recibieron una tilma considerada reliquia de tercer grado ya que estuvo en contacto con el sagrado original; de ahí la iniciativa para que recorra las diócesis y parroquias”, explicó a Luz de Luz.
Como parte de la entronización de la imagen de la Virgen María de Guadalupe, con miras a la celebración por los 500 años de las apariciones en México, Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc bendijo la imagen y después la entregó a la Foranía de Tizayuca para el inicio de su recorrido por la diócesis.
Recorrido de la imagen
| Foranía Tizayuca | Diciembre 2025 – Junio 2026 |
| Foranía Apan | Julio- Diciembre 2026 |
| Foranía Cuautepec | Enero – Junio 2027 |
| Foranía Chignahuapan | Julio- Diciembre 2027 |
| Foranía Huauchinango: | Enero – Junio 2028 |
| Foranía Sierra Puebla | Julio- Diciembre 2028 |
| Foranía Sierra Hidalgo-Veracruz | Enero – Junio 2029 |
| Foranía Atotonilco | Julio- Diciembre 2029 |
| Foranía Actopan | Enero – Junio 2030 |
| Foranía Pachuca Sur | Julio- Diciembre 2030 |
| Foranía Pachuca Norte | Enero 2031 - Junio 2031 |
| Foranía Tulancingo | Julio- Diciembre 2031 |
Peregrinación
Más de 10 mil peregrinos llegaron hasta el Tepeyac a pie, en bicicleta, a caballo, con antorcha en mano, en autobús y en comunidad para participar en la Eucaristía, como cada 8 de diciembre, en el marco de la peregrinación diocesana de la Arquidiócesis de Tulancingo a la Basílica de Guadalupe.
Cerca del mediodía participaron en la Eucaristía presidida por Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc, en la que se ofreció el peregrinar de la diócesis y la fe de los fieles.
“Hoy le encomendamos la revisión de nuestro Plan Diocesano de Pastoral que pronto iniciaremos, que nos exige oración, reflexión y análisis de la realidad que vivimos para reconocer los desafíos que debemos enfrentar en nuestra pastoral”, dijo el señor arzobispo de Tulancingo.
En su homilía también llamó a pedir por la santificación de los sacerdotes, por el Seminario, su equipo formador y seminaristas, “para que crezcan en el camino de la gracia, en el camino de la santidad, en el camino de la sabiduría”.
“A ella venimos ofrecerle también nuestra acción de gracias por el testimonio y la entrega de hermanas y hermanos nuestros en la vida consagrada y de ustedes, hermanos laicos, que se han comprometido para seguir al Señor”, agregó Mons. Roberto Domínguez.
La Eucaristía fue concelebrada por Mons. Domingo Díaz Martínez, arzobispo emérito, y sacerdotes de las más de 100 parroquias que integran la Arquidiócesis de Tulancingo.
Seminaristas reciben sotana
También, en el marco de esta peregrinación anual, cinco seminaristas recibieron su sotana, “signo de servicio de quien se consagra a Dios en la iglesia”.
“Como su pastor los convoco a que usen la sotana como un signo de entrega plena a Jesús”, exhortó Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc.
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