† Con la participación de más de 100 sacerdotes, la Diócesis de Huejutla llevó a cabo su semana de Formación Permanente del Presbiterio, como parte de la Misión Itinerante para la Formación Permanente del Clero
“Sin prisas, sin pausas; con ritmo y con rumbo”, expresó el Pbro. Lic. Pedro Antonio Arceo Luna, secretario adjunto de la Dimensión Episcopal del Clero (DEC), al iniciar los trabajos de esta jornada en la que participó también el Pbro. Ricardo Veloz, quienes ofrecieron orientaciones al presbiterio diocesano.
La Misión Itinerante para la Formación Permanente del Clero tiene como objetivo acompañar a las Iglesias particulares en procesos que les permitan discernir, desde su propia realidad, los caminos para elaborar o actualizar sus planes diocesanos de formación permanente.
Durante la semana se reflexionó sobre la importancia de que los sacerdotes mantengan un proceso continuo de formación, como parte del cuidado de su identidad, vocación y servicio pastoral.
“La formación permanente de los sacerdotes es un medio necesario para que cada sacerdote alcance el fin de su vocación, que es el servicio a Dios y a su pueblo” expresó el Pbro. Lic. Pedro Antonio Arceo Luna.

El presbiterio abordó seis ejes principales: ser y quehacer de la formación permanente de los sacerdotes; vinculación entre la pastoral vocacional, formación inicial y formación permanente; atención y acompañamiento de los sacerdotes por grupos generacionales; salud integral y atención a quienes requieren ayuda; cultura de la prevención del abuso contra niños y adultos vulnerables en el ejercicio del ministerio sacerdotal; así como la actualización académica y la vinculación con la Universidad Pontificia de México (UPM).
La jornada también permitió analizar el llamado de una Iglesia sinodal a que los sacerdotes mantengan una renovación continua en su ministerio, reconociendo que, aunque toda la Iglesia participa del sacerdocio de Cristo, algunos son llamados de manera particular al ministerio sacerdotal.
Al concluir los trabajos, integrantes de la Comisión de Pastoral Presbiterial de la Diócesis de Huejutla presentaron los avances alcanzados en la elaboración del Plan Diocesano de Formación Permanente, proceso que se ha desarrollado durante varios años y que busca responder a las necesidades concretas del presbiterio diocesano.
La semana de formación permitió dar continuidad a un proceso que busca fortalecer la vida, vocación y ministerio de los sacerdotes, desde las necesidades y desafíos propios de la realidad pastoral de la Diócesis de Huejutla.
*Con información del Pbro. Álvaro Hernández Cruz, párroco de San Agustín Metzquititlán
La Diócesis de Huejutla lamentó el accidente carretero que sufrieron fieles que regresaban de una peregrinación con la imagen de la Virgen de Guadalupe
La Diócesis de Huejutla confirmó el lamentable accidente carretero que sufrieron peregrinos de la parroquia de San Juan Ahuehueco la noche de este lunes.
A través de un comunicado firmado por Mons. José Hiraís Acosta Beltrán, la diócesis llamó a unirse en oración por los fieles que se vieron afectados por los lamentables hechos.
“Nos ha llegado la noticia del accidente que sufrieron nuestros hermanos de la parroquia de San Juan Ahuehueco, del municipio de Tepehuacán, al regresar de un evento religioso”, se lee en el documento publicado este martes.
El señor obispo de Huejutla llamó a la feligresía a unirse en oración por las personas que lamentablemente perdieron la vida y por quienes se encuentran heridas.
“Expresamos además nuestra cercanía y auxilio divino con los que se encuentran afectados físicamente por este siniestro”, agregó.
Fieles de la localidad de Tenango regresaban de una peregrinación con la imagen de la Virgen de Guadalupe, cuando la camioneta en la que viajaban se quedó sin frenos y cayó a un barranco.
Dos personas sin vida y 18 más resultaron heridas es el saldo que dejó el lamentable accidente, de acuerdo con información preliminar emitida durante este martes.
Según información proporcionada por la Diócesis de Huejutla, los heridos fueron trasladados a hospitales de Tlanchinol y Huejutla, donde reciben atención médica debido a las lesiones; un menor de edad ya fue dado de alta.
El padre Gudelio Lorenzo, párroco de Tlanchinol, junto con el padre Adrián Sánchez, párroco de Calnali, brindaron atención espiritual a los pacientes hoy por la mañana; asimismo, el señor obispo pasó a saludar a familiares de los afectados al hospital.
A través de las redes sociales, la Diócesis de Huejutla ha pedido a los fieles católicos de la Provincia de Hidalgo a unirse en oración con la confianza puesta en Jesucristo.
“Que el Señor de fortaleza a todos los afectados por esta situación delicada y que Santa María de Guadalupe consuele e interceda en favor de quienes están pasando por este momento difícil”, palabras de Mons. José Hiraís Acosta Beltrán.
† La celebración estuvo marcada especialmente al recordar el testimonio de los mártires de la Guerra Cristera, cuyo centenario se conmemora en este año.
En el Domingo de la Divina Misericordia, la Diócesis de Huejutla peregrinó a la Insigne Nacional Basílica de Guadalupe, donde cientos de fieles se congregaron para participar en la Eucaristía y renovar su fe como pueblo peregrino.
En este contexto, Mons. José Hiraís Acosta Beltrán invitó a los fieles a mirar este acontecimiento como una fuente de inspiración para la vida cristiana actual.
“Nuestros mártires murieron proclamando: ‘¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!’, afirmando que ningún poder humano puede reclamar la soberanía absoluta sobre la conciencia”, expresó.
El señor obispo de Huejutla destacó que este testimonio no pertenece solo al pasado, sino que interpela a las nuevas generaciones a vivir su fe con valentía, en medio de una sociedad marcada por desafíos como la violencia, el individualismo y la pérdida del sentido de lo sagrado.
Subrayó la importancia de construir la paz desde una dimensión cristiana, entendida no solo como ausencia de conflicto, sino como fruto de la justicia, la reconciliación y el compromiso social.
“La paz inicia en el corazón, se construye en la familia, se cultiva en la comunidad y se defiende en la sociedad”, recordó al retomar el Magisterio de la Iglesia.
Como signo de la riqueza cultural y del compromiso evangelizador de la diócesis, el presbítero Gerardo Arenas, rector del Seminario diocesano, realizó la lectura de la homilía en náhuatl, hecho que resaltó la importancia de anunciar el Evangelio desde las lenguas originarias.
La peregrinación también fue ocasión para hacer memoria de los orígenes de la diócesis y de su identidad profundamente guadalupana.
En este contexto, se evocó el saludo legado por el primer obispo de Huejutla, Monseñor José de Jesús Manríquez y Zárate inspirado en el testimonio cristero:“Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe”.
Este lema, más que una consigna, representa una síntesis de fe, resistencia, unión y esperanza que continúa animando la vida pastoral de la diócesis.
Finalmente, el obispo hizo un llamado a vivir la misericordia como signo concreto del seguimiento de Cristo resucitado, en comunión con la Iglesia y comprometidos con la transformación de la sociedad.
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