Mons. Domingo Díaz Martínez reflexionó sobre los momentos más difíciles de Jesús en la tierra al impartir el sacramento de la Unción de los Enfermos
En la Misa de la Unción de los Enfermos, Mons. Domingo Díaz Martínez reflexionó sobre los momentos más difíciles de Jesús en la tierra.
“Él se puso a hacer oración en el Huerto de los Olivos”, dijo ante fieles reunidos en El Tepeyac, comunidad donde este año celebra la Semana Santa.
El señor arzobispo emérito pidió, a personas enfermas y adultos mayores, paciencia para vivir los dolores del alma y a orar para no caer en tentación.
“Pidámosle al Señor que nos dé la sabiduría para saber qué hacer cuando llega la enfermedad, cuando llega el dolor, cuando nos acosan, nos maltratan”.
De esta forma, monseñor Domingo Díaz recordó los momentos finales de Jesucristo, cuando en oración se dirigía a a Dios: “Padre: si es posible aparta de mí este momento, pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”.
“Nosotros también en nuestra situación complicada hay que pedirle a Dios que se haga su voluntad”, agregó.
Pidan a Dios que los fortalezca en la fe para aceptar lo que Él nos pide: “Señor si quieres dame la salud, pero sino dame la fuerza para asumir esta enfermedad”.
El señor arzobispo impuso el sacaramento de la Unción de los Enfermos a hombres y mujeres reunidos en comunidad este Miércoles Santo, y luego explicó el valor del signo recibido.
“Recibir la Unción los Enfermos es una gracia que Dios nos concede, en la que manifiesta su voluntad para decirnos: ‘Yo los quiero, yo estoy con ustedes’”.
“El dolor llega, pero nunca nos va a dejar solos. Dios está con nosotros”, sentenció.
En su audiencia general de cada semana, León XIV continuó su catequesis este miércoles, en la que subrayó que la Iglesia es el lugar propio de la Palabra de Dios.
«La Palabra de Dios satisface nuestra sed de significado, de verdad sobre nuestra vida. Es la única Palabra siempre nueva: al revelarnos el misterio de Dios es inagotable, nunca deja de ofrecer sus riquezas», dijo en el Aula Pablo VI.
Ante 7 mil fieles reunidos, el Papa enfatizó en el conocimiento de Cristo a través de la lectura de las Sagradas Escrituras.
«El fin último de la lectura, la interpretación y la meditación de la Escritura es conocer a Cristo, y a través de Él entrar en relación con Dios».
Jornada Mundial del Enfermo
El Papa quiso además recordar la Jornada Mundial del Enfermo, de la que este año fue sede la Diócesis de Chiclayo, en Perú, donde fue obispo.
«Me uno espiritualmente a los reunidos hoy en Chiclayo, Perú, para celebrar solemnemente la Jornada Mundial del Enfermo, y encomiendo a todos, especialmente a los enfermos y sus familias, a la maternal protección de la Santísima Virgen María», expresó en español.
En el Aula Pablo VI, León XIV también se encontró con cardiólogos y profesionales de la salud del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, que atienden a 600 mil pacientes al año en promedio.
Durante su audiencia, el Santo Padre encendió una vela ante una imagen de la Inmaculada Concepción, copia de la Santísima Virgen de Lourdes, en el marco de la festividad litúrgica de hoy.
Al finalizar se dirigió a los Jardines Vaticanos, cerca de la Gruta de Lourdes, para rezar a la Virgen y saludar y animar a varios pacientes en silla de ruedas, acompañados de sus familias y voluntarios.
En su cuenta oficial de X, el Papa también posteó algunos pensamientos en torno a la fiesta litúrgica de este 11 de febrero.
«Que la #VirgenDeLourdes, a quien hoy celebramos, os acompañe maternalmente, interceda por vosotros ante Dios y os obtenga las gracias que os sostengan en vuestro camino. A ella confiamos a todos los enfermos, que hoy, Día Mundial del Enfermo, recordamos con especial afecto. #OremosJuntos».
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