La importancia de la salud en general es fundamental para garantizar el bienestar físico y mental permitiendo una mayor calidad de vida y longevidad.
Pero, ¿por qué debo tratar mi cuerpo como un templo? Nuestro cuerpo fue creado imagen y semejanza de Dios y cuidarlo implica una gestión sabia de la salud mediante una buena alimentación, higiene adecuada, realizando ejercicio, dormir correctamente.
Actualmente hay varios temas referentes a salud en el estado, como la alerta por el gusano barredor, incluso en humanos.
El gusano barrenador en un humano causa miasis, una infección grave a través de la que larvas de la mosca se alimentan de tejido vivo en heridas abiertas o mucosas.
La sintomatología que llegan a presentar es dolor intenso en la zona afectada, secreción sanguinolenta y larvas visibles en la herida afectada.
Los grupos que se encuentran en riesgo son personas expuestas con heridas abiertas, personas con enfermedad de diabetes mellitus y mala higiene en adultos mayores que viven cerca de ganado en zonas cálidas.
Por ello resulta relevante la detección oportuna de enfermedades, la mejora de calidad de vida y el fortalecimiento de la sostenibilidad del sistema de salud.
Otro de los temas de los que en los últimos meses se ha hablado es la escasez de medicamento.
Sí existe la falta de medicamentos en el sistema de salud, pero se dice que es por incumplimiento de los proveedores.
Esto afecta a los niños y adultos que padecen cáncer, así como también a los pacientes diabéticos, con insuficiencia renal crónica y VIH.
Mons. Domingo Díaz Martínez reflexionó sobre los momentos más difíciles de Jesús en la tierra al impartir el sacramento de la Unción de los Enfermos
En la Misa de la Unción de los Enfermos, Mons. Domingo Díaz Martínez reflexionó sobre los momentos más difíciles de Jesús en la tierra.
“Él se puso a hacer oración en el Huerto de los Olivos”, dijo ante fieles reunidos en El Tepeyac, comunidad donde este año celebra la Semana Santa.
El señor arzobispo emérito pidió, a personas enfermas y adultos mayores, paciencia para vivir los dolores del alma y a orar para no caer en tentación.
“Pidámosle al Señor que nos dé la sabiduría para saber qué hacer cuando llega la enfermedad, cuando llega el dolor, cuando nos acosan, nos maltratan”.
De esta forma, monseñor Domingo Díaz recordó los momentos finales de Jesucristo, cuando en oración se dirigía a a Dios: “Padre: si es posible aparta de mí este momento, pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”.
“Nosotros también en nuestra situación complicada hay que pedirle a Dios que se haga su voluntad”, agregó.
Pidan a Dios que los fortalezca en la fe para aceptar lo que Él nos pide: “Señor si quieres dame la salud, pero sino dame la fuerza para asumir esta enfermedad”.
El señor arzobispo impuso el sacaramento de la Unción de los Enfermos a hombres y mujeres reunidos en comunidad este Miércoles Santo, y luego explicó el valor del signo recibido.
“Recibir la Unción los Enfermos es una gracia que Dios nos concede, en la que manifiesta su voluntad para decirnos: ‘Yo los quiero, yo estoy con ustedes’”.
“El dolor llega, pero nunca nos va a dejar solos. Dios está con nosotros”, sentenció.
† «Experimentar la paciencia del Señor, que ve reflejada también en el incansable cuidado de los médicos y del personal sanitario, así como de los familiares de enfermos en el hospital».
«Alguno rezó para que el Pontífice fuera al cielo, pero el dueño de la mies decidió dejarme aquí de nuevo», palabras del Papa mientras se encontraba en el hospital, previo a los pasajes más duros de su convalencia en el Gemelli.
La frase quedaría guardada para que 38 días después tuviera vigencia, pues ante la gravedad y de acuerdo con los médicos, “hubo que elegir entre dejarlo ir o probar con todo”.
Palabras conmovedoras
Francisco ya nos había expresado algunas palabras conmovedoras a través de un audio difundido por el Vaticano, con una voz débil y cansada; envió su bendición y agradecimiento a todos quienes a lo largo de su enfermedad oraron por él.
El 6 de marzo, después de permanecer cinco semanas internado por neumonía, su voz se escuchó en un audio que duró 27 segundos en la Plaza de San Pedro, y muy pronto en todo el mundo gracias a las redes sociales.
La fotografía
Teorías conspirativas llegaron a escucharse, al decir que el Papa estaba muerto y que el Vaticano lo anunciaría días después, pues tras un mes hospitalizado no había foto ni seña de que Francisco estuviera vivo.
La primera fotografía del Pontífice desde la hospitalización fue publicada el domingo 16 de marzo, en medio del tratamiento, ya mejorado, en actitud de oración frente al altar.
La imagen fue un aliciente más para los católicos del mundo, pues el Papa había salido del pronóstico crítico en su estado de salud, con miras a una recuperación, incluso, fuera del hospital.
Alta médica
La Buena Nueva se dio el domingo 25 de marzo, fecha en la que salió a la ventana del hospital Gemelli después de 38 días, para saludar al mundo y emprender su regresó al Vaticano donde continúa su recuperación.
El Santo Padre expresó que durante este largo periodo de hospitalización ha tenido la oportunidad de «experimentar la paciencia del Señor, que ve reflejada también en el incansable cuidado de los médicos y del personal sanitario, así como de los familiares de enfermos en el hospital».
Una crónica detallada del doctor Sergio Alfieri nos permitió conocer los momentos más difíciles que vivió el Sumo Pontífice en el hospital; narró que incluso hubo lágrimas de las personas más cercanas.
Mientras comía, vomitó y aspiró, fue el segundo momento verdaderamente crítico, ya que de no actuar con prontitud se desencadenaría una fuerte complicación en los pulmones: “Él sabía que podía morir”.
Nadie se rindió, empezando por Massimiliano Strappetti, médico personal y que conoce perfectamente los deseos del Papa, al pronunciar a médicos: “Inténtenlo todo, no se rindan”, pese a que había riesgo de dañar riñones y la médula ósea; sin embargo siguieron adelante y el organismo respondió a los tratamientos.
Antes de regresar al Vaticano el Santo Padre dirigió unas palabras a los que esperaban con ansias verlo desde el balcón del hospital; destacó su buen humor, y a pesar del cansancio expresaba alegría al ver a tantas personas reunidas en torno a él.
Después pidió ser trasladado a la Basílica de Santa María la Mayor para dar gracias por la salud recobrada, y es que deseaba ardientemente regresar a su casa y constantemente preguntaba «¿cuándo nos vamos a casa?».
Como ya lo venía haciendo desde hace algún tiempo, el Papa seguirá desplazándose en silla de ruedas, además deberá cumplir con prescripciones estrictas como evitar contacto con grupos de personas o con niños que puedan ser vehículo de nuevos contagios.
La convalecencia prescrita por los médicos de dos meses es importante para la mejoría y para no desperdiciar el esfuerzo que hizo el personal médico en la recuperación.
Las habitaciones en Santa Marta fueron acondicionadas para la comodidad del Santo Padre, en tanto su agenda continúa suspendida mientras recibe terapias para volver a hablar y recuperar su salud completamente.
El Santo Padre nos sigue pidiendo que recemos por él.
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