PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE HIDALGO

Oración • Luz de Luz

⁠La Diócesis de Huejutla lamentó el accidente carretero que sufrieron fieles que regresaban de una peregrinación con la imagen de la Virgen de Guadalupe



La Diócesis de Huejutla confirmó el lamentable accidente carretero que sufrieron peregrinos de la parroquia de San Juan Ahuehueco la noche de este lunes.

A través de un comunicado firmado por Mons. José Hiraís Acosta Beltrán, la diócesis llamó a unirse en oración por los fieles que se vieron afectados por los lamentables hechos.

El señor obispo de Huejutla llamó a la feligresía a unirse en oración por las personas que lamentablemente perdieron la vida y por quienes se encuentran heridas.

“Expresamos además nuestra cercanía y auxilio divino con los que se encuentran afectados físicamente por este siniestro”, agregó.

Los hechos

Fieles de la localidad de Tenango regresaban de una peregrinación con la imagen de la Virgen de Guadalupe, cuando la camioneta en la que viajaban se quedó sin frenos y cayó a un barranco.

Dos personas sin vida y 18 más resultaron heridas es el saldo que dejó el lamentable accidente, de acuerdo con información preliminar emitida durante este martes.

Atención espiritual

Según información proporcionada por la Diócesis de Huejutla, los heridos fueron trasladados a hospitales de Tlanchinol y Huejutla, donde reciben atención médica debido a las lesiones; un menor de edad ya fue dado de alta.

El padre Gudelio Lorenzo, párroco de Tlanchinol, junto con el padre Adrián Sánchez, párroco de Calnali, brindaron atención espiritual a los pacientes hoy por la mañana; asimismo, el señor obispo pasó a saludar a familiares de los afectados al hospital.

Unidos en oración

A través de las redes sociales, la Diócesis de Huejutla ha pedido a los fieles católicos de la Provincia de Hidalgo a unirse en oración con la confianza puesta en Jesucristo.

“Que el Señor de fortaleza a todos los afectados por esta situación delicada y que Santa María de Guadalupe consuele e interceda en favor de quienes están pasando por este momento difícil”, palabras de Mons. José Hiraís Acosta Beltrán.



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Este sábado, el Papa León XIV encabezó la Vigilia de Oración por la Paz desde la Basílica de San Pedro y seguida en todo el mundo.



Al concluir el Rosario por la Paz en la Plaza de San Pedro, León XIV clamó por la paz ante los actuales conflictos bélicos en el mundo.

Miles de fieles de todo el mundo se unieron a la Vigilia de Oración: «Basta una pizca de fe para afrontar juntos esta hora dramática de la historia».

La guerra divide, la esperanza une; la prepotencia pisotea y el amor levanta fueron las palabras del Sumo Pontífice después de citar al Papa Paulo VI diciendo: «¡Nunca más la guerra!».

El Papa manifestó que ha recibido cartas de los niños víctimas de la guerra, las lee y ve la violencia que sufren, por lo que exhortó a los dirigentes de las naciones a dejar las armas y sentarse a mesas de diálogo.

El Papa agradeció a todos aquellos que se unieron al llamado de paz y dio su bendición.

Al concluir el Oración por la Paz en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV nos exhortó a afrontar «como humanidad y con humanidad esta hora dramática de la historia».



Una respuesta a “¡Basta ya de la guerra!: Papa León XIV”

  1. Avatar de Manuel
    Manuel

    Felicidades a Ivonne Lazcano. Muy buen artículo y bien redactado

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Luchemos en este tiempo pascual, al menos por uno de nuestros objetivos



Después de ver y escuchar durante varios años, propongo que luchemos en este tiempo pascual, al menos por uno de los siguientes objetivos.

¿Qué hacer para hacerlas crecer? Primero, oración; segundo, reflexión sobre el Evangelio de cada domingo; y tercero, practicar la caridad haciendo una obra de misericordia cada semana.                

Segunda, quien cree en el Señor Jesús y lo obedece, tendrá la vida para siempre… ¡Resucitará!

Primero, hacer oración; segundo, reflexionar en el Evangelio de domingo; y tercero, practicar la misericordia.

Tercer objetivo: grabar en nuestra mente y en nuestro corazón, al menos, tres enseñanzas: primera, es mejor sufrir haciendo el bien, que sufrir haciendo el mal.  

Segunda, es mejor morir para vivir, que vivir para morir; y tercera, es mejor reavivar nuestra fe, que reavivar nuestra comodidad o nuestro poder.



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Mons. Domingo Díaz Martínez reflexionó sobre los momentos más difíciles de Jesús en la tierra al impartir el sacramento de la Unción de los Enfermos



En la Misa de la Unción de los Enfermos, Mons. Domingo Díaz Martínez reflexionó sobre los momentos más difíciles de Jesús en la tierra.

El señor arzobispo emérito pidió, a personas enfermas y adultos mayores, paciencia para vivir los dolores del alma y a orar para no caer en tentación.

De esta forma, monseñor Domingo Díaz recordó los momentos finales de Jesucristo, cuando en oración se dirigía a a Dios: “Padre: si es posible aparta de mí este momento, pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”.

“Nosotros también en nuestra situación complicada hay que pedirle a Dios que se haga su voluntad”, agregó.

Pidan a Dios que los fortalezca en la fe para aceptar lo que Él nos pide: “Señor si quieres dame la salud, pero sino dame la fuerza para asumir esta enfermedad”.

El señor arzobispo impuso el sacaramento de la Unción de los Enfermos a hombres y mujeres reunidos en comunidad este Miércoles Santo, y luego explicó el valor del signo recibido.

“El dolor llega, pero nunca nos va a dejar solos. Dios está con nosotros”, sentenció.



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† Es el Señor quien nos recuerda que estas prácticas no deben hacerse para ser vistos, sino en lo secreto, donde el Padre ve y recompensa


Con gran alegría, espíritu de fe y esperanza me dirijo a ustedes en esta Cuaresma, tiempo de conversión, «tiempo favorable» y «día de salvación» (cf. 2 Co 6,2). 

La Iglesia, con amor maternal, nos invita a vivir un camino de conversión para renovar nuestra vida bautismal y disponernos a celebrar con el corazón purificado el misterio pascual de Cristo.



Para ello es necesario dejarse interpelar por la Palabra de Dios que nos llama con fuerza: «Vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos» (Jl 2,12). 

Tengamos en cuenta que la conversión no es un simple acto exterior, sino un retorno sincero al Señor, que es «bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad» (Jl 2,13). 



La Cuaresma nos propone tres caminos concretos: la oración, el ayuno y la limosna (cf. Mt 6,1-18); y es el mismo Señor quien nos recuerda que estas prácticas no deben hacerse para ser vistos, sino en lo secreto, donde el Padre ve y recompensa (cf. Mt 6,6). 



Queridos hermanos: vivamos con alegría y esperanza, teniendo en cuenta que en este tiempo no se debe experimentar una tristeza estéril, sino una apertura gozosa a la misericordia de Dios que todo lo transforma.



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