Miraba la proyección en el cine de la película Toy Story 5 y no pude evitar asociarla con el mensaje de la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
Previo a la publicación de Magnifica Humanitas, su primera Encíclica, el Papa León XIV ya advertía en “Custodiar voces y rostros humanos” sobre la Inteligencia Artificial (IA).
La película tiene ya un sinfín de críticas, desde lo más cinematográfico hasta lo más básico, como catalogarla una película inecesaria.
Aunque se trate de un juguete dentro de la misma película, el personaje de la vaquerita Jessie es quien pide y lucha, junto a todos los demás juguetes “obsoletos”, preservar las voces y rostros.
En contexto de una era digital llega ante ella y los demás juguetes la amenaza: una tablet llamada Lilypad.
La trama reflexiona sobre el aislamiento infantil y la adicción a las pantallas, dejando de lado los juegos en la calle y la interacción interpersonal, para suplantar a las personas por algoritmos con funciones “inteligentes” en la pantalla.
Lilypad es ese chatbot que «imita sentimientos humanos y simula relaciones que pueden resultar divertidas y ‘afectuosas’, pero a la vez engañosas, pues sustituyen relaciones» (mensaje para JMCS 2026).
“Los juguetes son para jugar, pero la tecnología... es para otra cosa”, dice el emblemático Woody en la película.
Y es aquí donde cabe la reflexión sobre la era digital actual, con niños que no solo han dejado los juguetes, también a los amigos de carne y hueso, suplantándolos por la IA «adoptada como ‘amiga’».
«Los sistemas conocidos como Inteligencia Artificial (IA) no solo interfieren en los ecosistemas informativos, sino también invaden el nivel más profundo de la comunicación, el de la relación entre las personas», alerta el Papa.
Papás, maestros, adultos: responsabilidad, cooperación y educación en el uso de la IA con los niños, por favor.
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