† León XIV subraya que para santificar el domingo es fundamental celebrar la Eucaristía
En una de sus catequesis del mes de agosto, el Papa León XIV subrayó la importancia de la asistencia física a la Santa Misa dominical, al mencionar que para santificar el domingo es fundamental celebrar la Eucaristía.
«Esta asamblea no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reunión meramente pasiva. La asamblea litúrgica se realiza, en efecto, en la participación activa de hermanos y hermanas, convocados juntos para que ‘den gracias a Dios, que los hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos’», manifestó el Santo Padre el pasado 12 de agosto.
La escucha de la Palabra y la participación en el Cuerpo de Cristo implica una participación activa, y que esta no puede ser sustituida por la presencia virtual ni reducirse a una reunión pasiva, insistió.
Durante la catequesis sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium del Concilio Vaticano II, el Santo Padre animó a crear las mejores condiciones posibles para que también puedan participar en la Santa Misa aquellos que los domingos se ausentan por el trabajo, insistiendo en que santificar el domingo pasa necesariamente por la celebración Eucarística en comunidad.
El Papa animó a crear las mejores condiciones posibles para que también puedan participar en la Santa Misa aquellos que los domingos se ausentan por el trabajo.
En esta asamblea la comunidad cristiana hace visible su comunión con el Señor y da testimonio de su pertenencia a Cristo y de su fidelidad a la Iglesia.
Se trata de una participación consciente y viva para alabar a Dios, por esta razón el entorno digital no puede reemplazar el calor de la vivencia comunitaria ni el encuentro real entre los creyentes.
Es verdad el encuentro con Dios y con la comunidas es insistituible y reunirnos para dar gracias por nuestra sorprendente creación y más grande aun la obra de nuestra salvación,
† Ante los desastres naturales más graves registrados en los últimos meses, el Papa León XIV ha respondido no solamente con palabras de cercanía y oración, sino también con ayuda económica canalizada a través de las estructuras de la Iglesia local.
Venezuela, Colombia y Nepal han recibido el respaldo del Pontífice en medio de terremotos e inundaciones que dejaron cientos de víctimas, miles de damnificados y graves daños materiales. Estos gestos se suman a un llamado constante de León XIV a no permanecer indiferentes ante el sufrimiento humano y a asumir una responsabilidad concreta frente a la creación.
El primer episodio ocurrió el 24 de junio de 2026, cuando dos fuertes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el norte de Venezuela. De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos, se trató de una secuencia sísmica ocurrida al oeste de Caracas, con un importante potencial para generar deslizamientos.
La respuesta del Santo Padre llegó al día siguiente. El 25 de junio, el Papa destinó 100 mil euros para la ayuda humanitaria en Venezuela a través de la Limosnería Apostólica, después de establecer contacto con el nuncio apostólico, monseñor Alberto Ortega Martín, y con el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo.
La ayuda fue concebida como una primera respuesta ante la emergencia, con la posibilidad de ampliar la asistencia de acuerdo con las necesidades identificadas por la Iglesia local.

La magnitud de la tragedia hizo que el Papa volviera a referirse a Venezuela días después. El 28 de junio, durante el Ángelus, expresó sus oraciones por los fallecidos, sus familiares, los heridos y quienes participaban en las labores de rescate, al tiempo que pidió que no faltara la solidaridad internacional.
La Iglesia venezolana también se movilizó. Cáritas, las parroquias y distintas instituciones eclesiales habilitaron espacios de acogida y redes de solidaridad para atender a las familias afectadas.
La segunda gran respuesta se produjo en Colombia, después del terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto de 2026 en el occidente del país, con epicentro en el departamento del Chocó, cerca de San José del Palmar.
El movimiento fue sentido en amplias zonas del territorio, entre ellas Cali, Pereira, Manizales y Armenia, y provocó daños en viviendas, edificios e infraestructura. En Manizales, incluso una torre de la catedral sufrió daños.
El 11 de agosto, León XIV expresó su dolor mediante un telegrama dirigido al presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, ofreciendo oraciones por las víctimas y fortaleza para quienes habían resultado afectados.
Al día siguiente, durante la audiencia general del 12 de agosto, el Pontífice volvió a expresar públicamente su cercanía a Colombia y agradeció a quienes trabajaban en las labores de rescate y asistencia.
“Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, aseguro mis plegarias por sus familias y todos los que han sido golpeados por esta tragedia” menciono el Papa.
A través del Dicasterio para el Servicio de la Caridad – Limosnería Apostólica, su Santidad destinó 100 mil euros al Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana, organismo encargado de coordinar la distribución de la ayuda entre las diócesis afectadas.
El Vaticano explicó que se trataba de una donación inicial para atender las necesidades más urgentes, mientras continuaba el diálogo entre la Limosnería Apostólica, la Nunciatura y la Conferencia Episcopal Colombiana.
El 2 de septiembre, el Papa sostuvo una conversación telefónica con el presidente colombiano Abelardo de la Espriella y volvió a manifestar su solidaridad con las familias de los fallecidos, los heridos, los rescatistas y el personal humanitario.
“Manifiesto mi gratitud a cuantos trabajan en los labores de rescate y asistencia a los damnificados” expresó el Santo Padre.
El 26 de agosto, un derrumbe glaciar en una zona de gran altitud provocó una crecida repentina del río Bhote Koshi, en el distrito de Rasuwa, cerca de la frontera con China y el Tíbet.
El desastre destruyó carreteras, puentes, viviendas e infraestructura hidroeléctrica y desencadenó una compleja operación de rescate.
El 27 de agosto, León XIV manifestó su dolor por las víctimas mediante un telegrama firmado por el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin. El Papa encomendó a Dios a los fallecidos, expresó sus condolencias a las familias y aseguró su cercanía a los afectados y a los equipos de emergencia.

Posteriormente, el Pontífice envió ayuda económica a Cáritas Nepal, en coordinación con la Nunciatura Apostólica, para responder a las necesidades más urgentes de la población.
La asistencia se orientó a necesidades primarias como alimentos, artículos de primera necesidad y espacios de acogida para quienes perdieron sus viviendas.
Aunque los desastres ocurrieron en contextos diferentes, existe un elemento común en la respuesta. La oración está acompañada por acciones concretas de solidaridad.
Los recursos son canalizados a través del Dicasterio para el Servicio de la Caridad y la Limosnería Apostólica, en coordinación con las Iglesias locales, las nunciaturas y Cáritas. El objetivo es que la ayuda llegue a las personas que enfrentan las necesidades más urgentes.
Esta dinámica refleja una concepción de la Iglesia que el propio Papa ha explicado en sus recientes intervenciones: una Iglesia llamada a escuchar, acompañar y comprometerse con quienes sufren.

El 1 de septiembre, durante la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, celebrada en los Jardines del Borgo Laudato si’, en Castel Gandolfo, el Papa invitó a contemplar la creación como un camino hacia Dios y hacia una responsabilidad renovada sobre la casa común.
Su mensaje no se limitó a la contemplación. León XIV recordó que aquello que ha sido utilizado para la destrucción puede ser transformado en instrumentos de vida: en cuidado de los pobres, alimento para los hambrientos y protección de la creación.
Un día después, el 2 de septiembre, León XIV retomó esta misma perspectiva durante la audiencia general, al iniciar un ciclo de catequesis sobre la constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II.
“Los creyentes están llamados a ayudar en las dificultades de sus hermanos.” Expresó.
Con información de Vatican News.
Miraba la proyección en el cine de la película Toy Story 5 y no pude evitar asociarla con el mensaje de la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
Previo a la publicación de Magnifica Humanitas, su primera Encíclica, el Papa León XIV ya advertía en “Custodiar voces y rostros humanos” sobre la Inteligencia Artificial (IA).
La película tiene ya un sinfín de críticas, desde lo más cinematográfico hasta lo más básico, como catalogarla una película inecesaria.
Aunque se trate de un juguete dentro de la misma película, el personaje de la vaquerita Jessie es quien pide y lucha, junto a todos los demás juguetes “obsoletos”, preservar las voces y rostros.
En contexto de una era digital llega ante ella y los demás juguetes la amenaza: una tablet llamada Lilypad.
La trama reflexiona sobre el aislamiento infantil y la adicción a las pantallas, dejando de lado los juegos en la calle y la interacción interpersonal, para suplantar a las personas por algoritmos con funciones “inteligentes” en la pantalla.
Lilypad es ese chatbot que «imita sentimientos humanos y simula relaciones que pueden resultar divertidas y ‘afectuosas’, pero a la vez engañosas, pues sustituyen relaciones» (mensaje para JMCS 2026).
“Los juguetes son para jugar, pero la tecnología... es para otra cosa”, dice el emblemático Woody en la película.
Y es aquí donde cabe la reflexión sobre la era digital actual, con niños que no solo han dejado los juguetes, también a los amigos de carne y hueso, suplantándolos por la IA «adoptada como ‘amiga’».
«Los sistemas conocidos como Inteligencia Artificial (IA) no solo interfieren en los ecosistemas informativos, sino también invaden el nivel más profundo de la comunicación, el de la relación entre las personas», alerta el Papa.
Papás, maestros, adultos: responsabilidad, cooperación y educación en el uso de la IA con los niños, por favor.
El Papa León XIV comenzó este domingo 5 de julio un período de descanso en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, donde permanecerá hasta el próximo 27 de julio, tras varias semanas de intensa actividad pastoral que incluyeron su III Viaje Apostólico a España y una significativa visita a la isla italiana de Lampedusa.
Del 6 al 12 de junio, el Santo Padre recorrió Madrid, Barcelona y las Islas Canarias bajo el lema "Alzad la mirada", invitando a los fieles a dirigir su esperanza hacia Cristo.
Durante su estancia en España presidió una multitudinaria celebración de Corpus Christi en la Plaza de Cibeles y se convirtió en el primer pontífice en dirigirse al Parlamento español en una sesión conjunta del Congreso de los Diputados y el Senado.
Uno de los momentos más significativos del viaje tuvo lugar el 10 de junio en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, donde celebró la Eucaristía e inauguró y bendijo la Torre de Jesucristo, con motivo del centenario del fallecimiento del arquitecto Antoni Gaudí.
El pasado 4 de julio, el Sucesor de Pedro visitó Lampedusa, uno de los principales símbolos de la crisis migratoria en Europa. Durante la celebración eucarística presentó la parábola del Buen Samaritano como la clave para responder al drama de la migración y expresó su gratitud a quienes, desde hace años, acompañan y auxilian a las personas que llegan a la isla tras cruzar el Mediterráneo.
"He venido a agradecerles, hermanos y hermanas de Lampedusa, por la proximidad que muchos entre ustedes han decidido ejercitar", expresó el Pontífice al dirigirse a voluntarios, asociaciones, Guardia Costera, autoridades civiles, personal sanitario, sacerdotes, religiosos y fuerzas de seguridad que colaboran en la atención a los migrantes.
Asimismo, dirigió un saludo especial a las personas migrantes presentes y destacó que muchas de ellas también han sabido ejercer la solidaridad durante su travesía, "como pobres que ayudan a los más pobres".
Durante la homilía recordó también el histórico viaje que realizó el Papa Francisco a Lampedusa en 2013, el primero de su pontificado, y señaló que la isla ha sido durante años testigo del sufrimiento de miles de personas víctimas de la explotación, la violencia y los peligros del Mediterráneo.
Concluidos estos compromisos pastorales, el Papa se trasladó a Castel Gandolfo para un tiempo de descanso, oración y reflexión. De acuerdo con la Prefectura de la Casa Pontificia, durante este período permanecerán suspendidas las audiencias generales, privadas y especiales, las cuales se reanudarán el miércoles 5 de agosto. Sin embargo, el Santo Padre presidirá cada domingo de julio el rezo del Ángelus desde la Plaza de la Libertad de Castel Gandolfo.
"Estoy muy feliz de estar aquí entre ustedes, de poder pasar las próximas semanas descansando un poco, rezando un poco, leyendo un poco y, esperemos, haciendo un poco de deporte aquí, en Castel Gandolfo" mencionó el pontífice.
Con información de Vatican News.
En un mundo lacerado por conflictos armados, polarizaciones ideológicas y desigualdades crecientes, la convocatoria del segundo Consistorio Extraordinario por parte del Papa León XIV, celebrado los días 26 y 27 de junio en el Vaticano, representa un gesto de relevancia eclesial y social.
No se trata de una reunión protocolaria, sino de un espacio de discernimiento colectivo donde el Colegio Cardenalicio ha buscado iluminar los desafíos de nuestro tiempo a la luz del Evangelio.
Para la Iglesia en México este consistorio adquiere una relevancia significativa: en un país marcado por la violencia narco, la erosión institucional y los desafíos a la familia, las reflexiones cardenalicias invitan a un renovado compromiso.
Es así que los obispos mexicanos, junto con laicos comprometidos, encuentran en la encíclica Magnifica Humanitas un marco para defender la dignidad humana ante tecnologías que pueden ser usadas para el control o la explotación; el consistorio no concluye con documentos fríos, sino con un llamado a la acción.
En un mundo que parece resignado a la fragmentación, este consistorio extraordinario renueva la esperanza; como ha enfatizado el Papa León XIV en su clausura: «Dios desea la paz para toda nación y todo pueblo».
Durante la audiencia general de este 13 de mayo, el Papa León XIV recordó el atentado sufrido por san Juan Pablo II hace 45 años en la Plaza de San Pedro, al detenerse en oración en el punto exacto donde ocurrió el ataque de 1981, marcado hoy por una placa conmemorativa en el Vaticano.
La conmemoración coincidió con la festividad de Nuestra Señora de Fátima, fecha que el Pontífice vinculó directamente con el atentado contra el entonces Papa polaco, ocurrido el 13 de mayo de 1981.
Su Santidad recordó que aquel hecho permanece unido en la memoria de la Iglesia a la protección maternal de la Virgen María.
“Hoy conmemoramos la festividad de Nuestra Señora de Fátima. En este mismo día, hace cuarenta y cinco años, se atentó contra la vida del papa Juan Pablo II”, expresó el Santo Padre, quien además dedicó su catequesis a la Virgen María.
Se reflexionó sobre el capítulo VIII de la constitución dogmática Lumen Gentium, dedicado a María como modelo de la Iglesia. En ese contexto, señaló que la Madre de Dios representa “el modelo perfecto” de lo que la Iglesia está llamada a ser, al acoger con fe y amor la acción de la gracia divina.
Asimismo, León XIV invitó a los fieles a encomendarse a la Virgen mientras la Iglesia se prepara para celebrar la Ascensión del Señor, subrayando la esperanza cristiana en la segunda venida de Cristo.
En su mensaje dirigido a los peregrinos portugueses, el Papa también hizo referencia al Santuario de Fátima, donde miles de fieles de distintos países se congregaron para participar en las celebraciones marianas.
Desde ahí, el Pontífice volvió a elevar una oración por la paz mundial y confió al Inmaculado Corazón de María el sufrimiento de los pueblos afectados por la guerra.
“Que continúe el camino del diálogo”, expresó finalmente León XIV al dirigirse a integrantes de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales, reunidos en Roma para sesiones de estudio y coordinación.
La Nunciatura Apostólica en México comunicó a través de la Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) los nombramientos de dos nuevos obispos auxiliares para la Arquidiócesis de León, en el estado de Guanajuato.
A través de un par de comunicados se informó que Su Santidad el Papa León XIV designó al Pbro. Rubén de la Cruz Martínez y al Pbro. Ramón Orozco Muñoz para colaborar en el gobierno pastoral de esta jurisdicción eclesiástica del Bajío.
Mons. Rubén de la Cruz Martínez se desempeñaba como rector del Santuario Votivo Nacional de Cristo Rey, en Silao, Guanajuato.
Mientras que Mons. Ramón Orozco Muñoz era párroco de la comunidad de La Sangre de Cristo, en San Juan de los Lagos, Jalisco.
Ambos nombramientos fueron anunciados este lunes 4 de mayo en el sitio oficial de la Santa Sede, y dados a conocer en México por la Nunciatura Apostólica.
La Iglesia en México expresó su cercanía y oración por ambos sacerdotes en esta nueva etapa de servicio episcopal.
“Nos unimos en alegría y oración con la Iglesia que peregrina en la Arquidiócesis de León y deseamos a Mons. Rubén y Mons. Ramón un fecundo desempeño en la nueva encomienda episcopal que el Señor les ha confiado”, se lee en el comunicado.
Los obispos auxiliares son nombrados para asistir al obispo diocesano en el gobierno pastoral de una diócesis, especialmente cuando presenta grandes dimensiones territoriales, una alta densidad poblacional o necesidades pastorales complejas.
En este caso, ambos obispos colaborarán estrechamente con el arzobispo de León, Mons. Jaime Calderón Calderón.
La Arquidiócesis de León es considerada una de las regiones con mayor concentración de fieles católicos en México.
Su arraigada tradición religiosa y cultural ha convertido a Guanajuato en un referente de la vida católica del país.
Actualmente esta jurisdicción eclesiástica cuenta con más de 2 millones 374 mil fieles y abarca eclesialemente nueve municipios del estado:
Además, la arquidiócesis está organizada en seis zonas pastorales, 17 decanatos y 136 parroquias, siendo también la sede metropolitana de la Provincia Eclesiástica del Bajío.
Con estos nuevos nombramientos, la Iglesia en León busca fortalecer la atención pastoral y responder de manera más cercana a las necesidades de los fieles de la región.
En la etapa final de su viaje apostólico por África, el Papa León XIV centró su mensaje en la esperanza, el valor del esfuerzo y la reconstrucción personal y social.
Ante cerca de 50 mil fieles reunidos en el Estadio de Bata, el Pontífice exhortó a los jóvenes a no dejarse seducir por el éxito inmediato.
«Si Cristo los llama, no tengan miedo: elijan el esfuerzo, no el éxito fácil», subrayó al destacar la disciplina, el trabajo digno y el compromiso cotidiano como pilares para el desarrollo personal y social.
Durante el encuentro, el Papa respondió a diversos testimonios que abordaron temas como la responsabilidad en el trabajo, el papel de la mujer en el ámbito laboral y la vivencia de la fe en la vida diaria.
En este contexto, insistió en que ser cristiano no se limita a la práctica religiosa, sino que implica también el respeto a los demás y la construcción de una sociedad más justa.
Dirigiéndose a las familias, León XIV definió el matrimonio y la paternidad como «una misión apasionante», e invitó a vivirlas como un camino de amor, esperanza y crecimiento constante.
Asimismo, señaló que el hogar es el espacio fundamental donde se cultivan valores capaces de transformar la sociedad.
Como parte de la agenda, el Pontífice visitó la prisión de Bata, en uno de los momentos más significativos de su recorrido.
Ahí dirigió un mensaje centrado en la misericordia y la posibilidad de cambio: «Dios jamás se cansa de perdonar. No permitan que el pasado les robe la esperanza en el futuro».
En el centro penitenciario afirmó que una auténtica justicia debe ir más allá del castigo y orientarse a la rehabilitación y la reinserción.
«No hay justicia sin reconciliación», sostuvo al recordar que ninguna persona queda excluida del amor de Dios, independientemente de sus errores.
Durante este encuentro se vivió también un momento profundamente emotivo cuando los reclusos entonaron un canto dedicado al Papa como gesto de bienvenida y gratitud.
La escena, cargada de humanidad, reflejó la esperanza que persiste incluso en contextos de encierro y evidenció la cercanía del Pontífice con quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad.
“Somos creyentes y sabemos que nunca seremos olvidados… gracias Santo Padre por visitarnos”, cantaron
El Papa reconoció además las difíciles condiciones del centro, pero valoró los esfuerzos por preservar la dignidad humana y promover procesos de transformación personal entre los internos.
En ese sentido, alentó tanto a los reclusos como al personal penitenciario a ser promotores de esperanza dentro y fuera del recinto.
La jornada concluyó con un mensaje dirigido a toda la sociedad guineana, en el que llamó a construir un futuro basado en la unidad, la solidaridad y una fe activa.
«Seamos testigos del amor que Jesús nos ha dado», expresó al invitar a traducir la fe en gestos concretos de servicio, especialmente hacia los más necesitados.
Este tercer viaje apostólico deja entrever un camino pastoral centrado en la cercanía con las periferias, la dignidad humana y la transformación social desde lo cotidiano.
Su paso por los países africanos no solo movilizó multitudes, sino que delineó una Iglesia que acompaña, que escucha y que apuesta por el cambio real, donde el esfuerzo, la reconciliación y la esperanza se convierten en ejes para construir el futuro.
En continuidad con su viaje apostólico por África, el Papa León XIV llegó a Angola tras concluir su visita en Camerún.
El Papa León XIV presidió este domingo su primera Eucaristía en Angola, celebrada ante cerca de 100 mil fieles.
Más tarde, el Pontífice se trasladó al Santuario de Mama Muxima, donde encabezó el rezo del Santo Rosario.
Durante su estancia, el Santo Padre reiteró algunos de los ejes que han marcado su recorrido por el continente africano, como el llamado a la paz en regiones afectadas por conflictos, la urgencia de combatir la corrupción y la necesidad de ofrecer oportunidades reales a los jóvenes.
El Papa describió a Angola como una «Iglesia viva y joven», al destacar la participación activa de los fieles, especialmente de los jóvenes, y el papel histórico del santuario como lugar de consuelo en momentos de dificultad.
Uno de los momentos más significativos fue su referencia a la Virgen como una madre cercana: afirmó que Mama Muxima «acoge a todos, escucha a todos y reza por todos», en alusión a la dimensión universal de esta devoción.
Dirigiéndose a los jóvenes, León XIV planteó la construcción de un mundo nuevo como una tarea urgente, más allá del proyecto material de ampliación del santuario.
Señaló que este compromiso implica trabajar por una sociedad sin guerras, injusticias ni corrupción, donde el bien común sea el eje de la vida pública.
En ese contexto, lanzó uno de los mensajes más contundentes de su visita: «¡Es el amor el que debe triunfar, no la guerra! », en un llamado que resonó entre los asistentes y que se proyecta como uno de los mensajes centrales de su viaje.
La jornada concluyó con una invitación a los fieles a salir como mensajeros de paz y solidaridad, llevando a sus comunidades el testimonio de fe vivido en el santuario.
Con esta visita, el Papa León XIV continúa consolidando un mensaje pastoral en África, que combina espiritualidad, justicia social y un fuerte llamado a la reconciliación en contextos marcados por la desigualdad y la violencia.
† León XIV reiteró que seguirá alzando la voz contra la guerra, buscando promover la paz
“Seguiré alzando la voz por la paz”, dijo León XIV este lunes previo a su viaje apostólico por África, tras los señalamientos hechos por Donald Trump.
«No considero que mi papel sea político ni que yo sea un político. No quiero entrar en un debate con él. No creo que el mensaje del Evangelio deba ser malinterpretado como lo están haciendo algunas personas. Seguiré alzando la voz contra la guerra, buscando promover la paz», fue parte de la cita textual de León XIV.
Previo a emprender el vuelo a Argelia, primer destino de su tercer viaje apostólico, el Santo Padre platicó con periodistas a bordo sobre las palabras del presidente de Estados Unidos vertidas a través de su red Truth Social.
«No tengo miedo ni de la administración Trump ni de hablar en voz alta sobre el mensaje del Evangelio», respondió Prevost a una de las preguntas de los periodistas.
Luego aclaró: «No considero que mi papel sea político ni que yo sea un político. No quiero entrar en un debate con él. No creo que el mensaje del Evangelio deba ser malinterpretado como lo están haciendo algunas personas».
De esta forma, el Papa reiteró que seguirá alzando la voz contra la guerra, buscando promover la paz, el diálogo y las relaciones multilaterales entre los Estados, para buscar soluciones justas a los problemas.
«Hay demasiada gente que sufre en el mundo hoy en día. Se está matando a demasiadas personas inocentes. Y creo que alguien tiene que levantarse y decir: hay una forma mejor de hacer esto».
Donald Trump posteó este domingo un mensaje largo a través de sus redes sociales para descaificar al Papa.
Luego hizo lo mismo con una imagen polémica que borró de sus redes sociales, en la que se representaba como redentor, hecho que le valió ser criticado por líderes católicos del mundo.
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