PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE HIDALGO

Concilio Vaticano II archivos - Luz de Luz

† El legado de Pablo VI se ve inundado de un comunismo abiertamente sólido



Hablar de Pablo VI es hablar de un pontificado que se encuentra en medio de la tormenta.

Geovanni Batista Montini fue un sacerdote italiano que supo enfrentarse a diversas adversidades en su ministerio sacerdotal, y como miembro de la Secretaría de Estado del Vaticano en los pontificados de Pío XI y Pío XII, le tocó vivir en carne propia la Segunda Guerra Mundial.

Como Arzobispo de Milán, la arquidiócesis más grande del mundo, lidereó a sus feligreses con la novedad del Concilio Vaticano
II, convocado por su antecesor San Juan XXIII; abrió el camino para una renovación dentro de la Iglesia milanesa y a su vez, en la Iglesia universal.

Ciertamente el Concilio despertó un ímpetu evangelizador de todos los pastores y de todos los fieles; aunque es cierto mencionar que hubo a su vez, muchas inconformidades vanas en una indiferencia o desaliento litúrgico.

Ya siendo Pontífice, eligiendo el nombre de Pablo VI, su legado se ve inundado de un comunismo abiertamente sólido: fue el primero en salir de Italia a viajes internacionales, para llevar el mensaje de la paz a la India, África, Colombia y otros más.

Pero, si queremos hablar de un legado tal cual, tendríamos que tener en cuenta el buscar la unión con los lefebvristas.

En sus escritos se mira una visión completa de un Pontífice cercano a los fieles: Populorum Progressio, con la que abogó por el desarrollo integral de los pueblos, la lucha contra el hambre y la justicia económica.

Humanae Vitae reafirmó la doctrina católica sobre la regulación de la natalidad y la defensa de la vida humana, y con la Evangelii Nuntiandi subrayó la alegría y el deber de la evangelización en el mundo contemporáneo.

Podríamos decir que todo el legado del Papa San Pablo VI se define en un camino de fidelidad al Evangelio a la justicia social y al diálogo global para realizar la Civilización del Amor como guía para todo cristiano.



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Ante más de 25 mil fieles reunidos en la Plaza de San Pedro en la Audiencia General de este 18 de marzo, el Papa León XIV continuó su ciclo de catequesis sobre la Constitución Lumen gentium, subrayando que el Bautismo es el fundamento de la identidad cristiana y el origen de la misión dentro de la Iglesia.

El Pontífice explicó que, a través de este sacramento, los fieles son incorporados al Pueblo de Dios y participan del sacerdocio de Cristo, lo que implica una responsabilidad activa en la vida eclesial.



En continuidad con la enseñanza del Concilio Vaticano II, el Papa destacó que esta participación no es individualista, sino profundamente comunitaria. En ese sentido, señaló que la unidad en la fe da origen a la unidad en la misión:



Asimismo, recordó que el Espíritu Santo distribuye diversos dones entre los fieles, los cuales no deben entenderse como beneficios personales, sino como herramientas para el bien común.



Durante su reflexión, el Santo Padre reiteró que todos los bautizados forman parte del Santo Pueblo fiel de Dios y están llamados a vivir su fe a través de la oración, la caridad y la participación en la Eucaristía, dando testimonio coherente del Evangelio en la vida cotidiana.

Finalmente, León XIV insistió en que la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, permanece unida en la verdad y en su misión evangelizadora, donde cada fiel, según su vocación, contribuye a la construcción de una comunidad viva y en constante renovación.

Con información de Vatican News



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