† La respuesta al llamado a la vocación sacerdotal, religiosa, matrimonial y laical de testimonios vivos en la Provincia de Hidalgo
Un testimonio sólido sobre la vocación matrimonial como camino de santidad, marcado por un proceso de conversión, perseverancia y servicio, así la vocación al matrimonio de Jaqueline y Marco Antonio que entrelazaron sus vidas guiados por el llamado de Dios.
Marco Antonio estuvo alejado de la Iglesia durante varios años, Jacqueline creció en una familia católica y ambos se conocieron en la Iglesia; su historia comenzó en el Movimiento de Pandillas de la Amistad (MPA).
Ambos coincidieron en que la vocación se fue construyendo en el noviazgo y después durante la vida matrimonial que ahora los tiene 41 años unidos, aunque confiesan que los primeros diez fueron diíficiles.
Reconocen que estaban alejados de Dios y sin comprender plenamente el sentido de su vocación, pero un Encuentro Conyugal del Movimiento Familiar Cristiano (MFC) marcó un antes y un después en su historia de vida.
“Cuando regresamos a Dios nuestro matrimonio empezó a cambiar”, confesaron en un testimonio que refleja conversión, vida sacramental y servicio a la Iglesia.
Marco describe ese momento como el verdadero encuentro con Jesús y el inicio de su vocación como laico y esposo, después la Pastoral Familiar fortaleció su vida conyugal.
Jaqueline asegura que el servicio en la Iglesia fue un medio para aprender a comunicarse, perdonarse, educar a su hijo y crecer como matrimonio, pues “el amor madura mediante el diálogo, la escucha y la comunicación”.
Ambos expresan que Dios “lo es todo”: fuente de fortaleza, esperanza, perdón y guía en las decisiones cotidianas; mientras que la Iglesia es comunidad y misión.
Marco ve la necesidad de una Iglesia en salida, y Jacqueline la define como su segunda familia, un lugar donde encontró refugio y crecimiento.
Como parte de su testimonio como coordinadores de Pastoral Familiar en la Diócesis de Tula, llaman a los jóvenes a apostar por el Sacramento del Matrimonio.
La vocación matrimonial no consiste únicamente en casarse, sino en construir diariamente una alianza de amor con el cónyuge y con Dios.
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