La Conferencia del Episcopado Mexicano publicó este miércoles un comunicado en defensa de la dignidad humana y del valor de la vida, en el que los obispos advirtieron sobre diversas amenazas sociales y jurídicas que enfrenta el país, al tiempo que hicieron un llamado a seguir trabajando por la familia, la niñez y el respeto a toda persona.
Los obispos de México recordaron que “toda vida humana es un don y nunca un objeto descartable”, retomando además una de las reflexiones centrales del pontificado de Papa Francisco sobre la llamada “cultura del descarte”. En el comunicado, señalaron que esta mentalidad reduce el valor de la persona únicamente a su utilidad o conveniencia, dejando en vulnerabilidad a quienes más necesitan protección.
“La vida del más vulnerable termina siendo ignorada o simplemente descartada”, expresaron en el comunicado , al insistir en que la dignidad humana debe ser defendida en todas sus etapas y condiciones.
En el documento, manifestaron preocupación por diversas situaciones que consideran contrarias a la dignidad humana, entre ellas algunos proyectos impulsados desde la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los cuales —afirmaron— promueven “antivalores” que debilitan la protección de la vida y el papel fundamental de la familia.
Asimismo, señalaron que defender al niño por nacer “no es únicamente una convicción religiosa, sino una exigencia de justicia y humanidad”.
“Cuando una cultura pretende normalizar la eliminación de la vida inocente o confundir la verdad sobre el ser humano, corre el riesgo de perder su rostro humano”, subrayaron.
Finalmente, reconocieron a quienes, desde distintos espacios públicos y sociales, continúan promoviendo iniciativas en favor de la vida, la familia y la protección de la niñez.
“Reconocemos y celebramos a quienes, desde distintas responsabilidades públicas y sociales, han optado por defender la vida, fortalecer a la familia y proteger el interés superior de la niñez”, expresaron.
Los obispos concluyeron con un exhorto dirigido a toda la sociedad, recordando que la defensa de la vida “no es una postura ideológica”, sino un compromiso humano y social que requiere del trabajo conjunto de autoridades, familias y ciudadanos.
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