La gran vocación laical
En otro espacio de esta muy completa publicación ya se había estrenado la sección ‘Carta del director’, obra de mi autoría para todos ustedes amigos lectores.
Hoy me tocó volver a levantar la pluma para hablar del tema que fue eje principal en la pasada CXX Asamblea Plenaria de los Obispos: la vocación.
Para muchos la palabra puede sonar meramente a seminario, sacerdocio o vida religiosa, pero es en esta gran universalidad de nuestra Iglesia donde encontramos la vocación laical, esa en la que estamos todos los soldaditos de Dios a su servicio, defendiendo nuestra fe y predicando el Evangelio.
Tantos y tantos nombres de laicos en nuestra Iglesia, algunos santos, otros bendecidos y también muchos muertos por causa de su fe, como los cristeros de hace 100 años y como los que lamentablemente vemos en pleno siglo XXI.
En un mundo de guerras también están los que brindan esperanza a los refugiados, con un pan o una palabra de aliento; o quienes con su conocimiento profesional comunican la Buena Nueva a todo el mundo.
Mención aparte para María Monserrat Alvarado, mujer laica mexicana nombrada como nueva prefecta del Dicasterio de Comunicación en el Vaticano.
Somos un ejército de laicos que desde nuestras trincheras vivimos esa vocación en pro de nuestra Iglesia.
¿Por qué entonces el clericalismo?

Director Luz de Luz
Periodista
Coordinador de la Pastoral de la Comunicación en la Provincia de Hidalgo
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