“Que Dios lo lleve con bien a donde vaya”: expresa Gloria Quiñones a su hijo
† La historia de Julián Quiñones es un testimonio de perseverancia, del amor de una madre que nunca dejó de creer en él y de un futbolista que encontró en México un hogar, una oportunidad y el escenario para hacer historia.
Apenas corría el minuto nueve del partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en el Estadio Ciudad de México cuando millones de aficionados fueron testigos de un momento histórico. El delantero colombiano naturalizado mexicano, Julián Quiñones, envió el balón al fondo de las redes y se convirtió en el autor del primer gol de la justa mundialista.
Detrás de esa anotación no solo hay un futbolista en la cima de su carrera, sino la historia de un niño que creció en Colombia, en una región marcada por las dificultades y la violencia, soñando con cambiar su destino y ayudar a su familia.
La historia que hoy emociona a millones fue retratada por el periodista John Sutcliffe en un reportaje de ESPN México, en el que Julián y su familia recuerdan el camino recorrido para llegar hasta este momento.
"Fui un niño muy alegre, que nunca estaba en su casa, siempre estaba en la cancha de fútbol", recordó el delantero.
La ausencia de su padre marcó su infancia y fue su madre, Gloria Quiñones, quien asume sola la responsabilidad de sacar adelante a sus hijos.
“Mi mamá fungió como papá y mamá al mismo tiempo, eso fue difícil porque a veces falta un padre que esté ahí para darte consejos”, confesó el seleccionado mexicano.
Su principal motivación siempre ha sido su familia: su madre, sus tres hermanas y su abuela. Por ellas decidió aferrarse al fútbol y alejarse de los malos caminos.
A los 16 años ingresó a la academia “Fútbol Paz”, en Cali Colombia, y poco después gracias a las visorias, llegó a México junto a su madre para probarse con las categorías inferiores del Club Tigres de la UANL.
Desde entonces comenzó a destacar por una disciplina poco común para su edad. Llegaba temprano a los entrenamientos, cuidaba su alimentación y mantenía una mentalidad competitiva que lo acompañaría durante toda su carrera.
"Cuando me dijeron que me iba a quedar en el club fue un alivio para mí, porque le había prometido muchas cosas a mi mamá", recordó.
En el fútbol mexicano, Quiñones construyó una carrera llena de éxitos, en Tigres, logró conquistar dos títulos de Liga MX, y posteriormente alcanzó la gloria con el Atlas , siendo pieza clave del histórico bicampeonato rojinegro. Su calidad también lo llevó al Club América, donde sumó otro bicampeonato a su palmarés antes de emprender una nueva aventura con el Al-Qadisiyah de Arabia Saudita, donde hoy es campeón de goleo, incluso por encima del portugués Cristiano Ronaldo.
Su naturalización también le trajo críticas y cuestionamientos sobre su lugar en la Selección Mexicana. Sin embargo, el delantero siempre ha respondido con gratitud y amor por el país que le abrió las puertas.
"Las personas que no conocen mi historia siempre van a juzgarme, pero eso no me importa; lo que importa es lo que yo sienta y yo siento mucho amor por México."
Hoy, Julián Quiñones ha quedado inscrito para siempre en la historia del fútbol al marcar el primer gol del Mundial de 2026 con la camiseta de México, un símbolo de perseverancia y de la oportunidad que encontró en esta tierra.
Antes de integrarse a la concentración mundialista, su madre le dejó un mensaje que hoy adquiere un significado especial:
"Como siempre lo he dicho, lo amo. Que Dios lo lleve con bien donde vaya, que donde él pise no sea derrotado."
Y el delantero respondió:
"Gracias por siempre estar allí, por nunca soltarme, por siempre confiar en mí."
Tras escribir su nombre en la historia de los Mundiales, Quiñones dedicó su logro a quienes lo acompañaron en el camino:
"Este Mundial se lo dedico a toda la gente que me ha apoyado."

Licenciado en Comunicación
Productor audiovisual de Luz de Luz
Fotoreportero, camarógrafo, editor audiovisual
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