† La imagen de la Virgen de Guadalupe en el vestidor, la celebración de la Palabra antes de cada partido y las charlas directas con los jugadores son parte importante del director técnico de la selección mexicana
En entrevista para el reportaje “Dios está en la vida y en la cancha”, del periódico Luz de Luz, el Pbro. Luis Romero Velázquez platicó sobre el aporte espiritual que Javier Aguirre le brinda a sus equipos que dirige.
El ‘Tuzopadre’, capellán del Club Pachuca desde hace 27 años, narró cómo llegó al equipo de Primera División por invitación del actual técnico de la Selección Mexicana.
“Hace 27 años cuando el Pachuca estaba por descender en el 99’, Javier Aguirre pidió que si podían conseguir un sacerdote para hacer una celebración en el estadio. Entonces me contactaron a mí, y sí, fui al estadio”.
El sacerdote de la Arquidiócesis de Tulancingo recuerda bien la fecha de aquel abril de 1999 cuando enfrentó Pachuca al Atlético Celaya, partido que quedarían empatados, y después viajarían al Estadio Azteca para también enfrentar al Atlante y salvar la categoría.
“A los 15 días me habla el secretario técnico que en aquel entonces era Sergio Violante. Me dice: ‘Oye padre, que si puedes venir a celebrarnos de nuevo. Me pidió Javier que te que te pidiera’. ‘Sí, cómo no, con mucho gusto’, le dije”.
El Tuzopadre recuerda bien las palabras de Javier Aguirre ya de manera directa: “Padre, ¿por qué no viene a celebrar antes de cada partido o cada 15 días?”.
La invitación se formalizaría con la petición de Jesús Martínez, dueño del club, a Mons. Pedro Arandadíaz Muñoz, primer arzobispo de Tulancingo, para que se asignara al padre Luis Romero como capellán del equipo.
Desde entonces el padre ha acompañado al club de la Bella Airosa en las buenas y en las malas, siempre pendiente de la vida espiritual de los jugadores, cuerpo técnico y directiva.
“Recuerdo algo que Javier Aguirre decía: ‘Si el jugador está bien con su familia, va a rendir más’. Y eso es cierto”, dijo.
El sacerdote compartió que el mismo técnico, ya campeón con los Tuzos en el Invierno del 99’, se mostraba cercano a los jugadores.
“Yo recuerdo que él y Silvia, su esposa, iban seguido a cenar con los jugadores a sus casas. Cuando se veía que alguno tenía algún problemita por ahí en su hogar, iba y platicaban con matrimonio”.
El mismo Tuzopadre compartió que Javier Aguirre trataba de acercar la paz espiritual a los jugadores previo a los partidos.
“Empezaban a pelotear, tenía alfombra de esa de uso rudo, estaba la máquina de hielo ahí sonando, su imagen de la Virgen de Guadalupe y unas bancas, ahí hacíamos la celebración solo con los jugadores y la directiva”.
Y es que según lo expuesto en la entrevista, Aguirre no permitía el ingreso de nadie más, por lo que no hay videos ni fotos de esos momentos.
“Ese era un momento íntimo de los jugadores. Al principio no era obligatorio, pero sí les pedía que estuvieran. ‘Vamos a ponernos en paz con Dios, les decía’”.
Tras su experiencia de casi tres décadas como capellán de un club exitoso como Pachuca, para el padre Luis Romero la parte espiritual de los jugadores juega un rol importante.
El Tuzopadre guarda buenos recuerdos de Javier: “Es muy apasionado con lo que hace. Muy apasionado y le gusta mucho su trabajo. Lo disfruta… mal hablado como siempre, pero una muy buena persona” (risas).
Luis Romero recuerda charlas del mismo Aguirre con Pablo Hernán Gómez previo a su accidente, con Manuel Vidrio previo al histórico campeonato con los Tuzos.
“Javier pone su corazón en lo que hace. Con mucha pasión y todo, pero con esa parte familiar, esa parte espiritual”, relató.
Javier Aguirre es el actual director técnico de la Selección Mexicana de Futbol, tiene 67 años de edad y disputa su quinta Copa del Mundo: una como futbolista (1986), una como auxiliar ténico (1994) y tres como estratega (2002, 2010, 2026).
“No puedo controlar las emociones ni los sueños de los jugadores. No soy quién para limitarlos. Ellos pueden sentirlo y decirlo, son honestos, sinceros y responsables de sus palabras. Estando en casa sentimos que podemos ante cualquier rival, pero luego hay que demostrarlo en el campo, no solo de palabra. En el futbol y en los Mundiales no hay nada escrito”, dijo este miércoles sobre las aspiraciones de la selección previo a su duelo ante Corea en Guadalajara.
† La historia de Julián Quiñones es un testimonio de perseverancia, del amor de una madre que nunca dejó de creer en él y de un futbolista que encontró en México un hogar, una oportunidad y el escenario para hacer historia.
Apenas corría el minuto nueve del partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en el Estadio Ciudad de México cuando millones de aficionados fueron testigos de un momento histórico. El delantero colombiano naturalizado mexicano, Julián Quiñones, envió el balón al fondo de las redes y se convirtió en el autor del primer gol de la justa mundialista.
Detrás de esa anotación no solo hay un futbolista en la cima de su carrera, sino la historia de un niño que creció en Colombia, en una región marcada por las dificultades y la violencia, soñando con cambiar su destino y ayudar a su familia.
La historia que hoy emociona a millones fue retratada por el periodista John Sutcliffe en un reportaje de ESPN México, en el que Julián y su familia recuerdan el camino recorrido para llegar hasta este momento.
"Fui un niño muy alegre, que nunca estaba en su casa, siempre estaba en la cancha de fútbol", recordó el delantero.
La ausencia de su padre marcó su infancia y fue su madre, Gloria Quiñones, quien asume sola la responsabilidad de sacar adelante a sus hijos.
“Mi mamá fungió como papá y mamá al mismo tiempo, eso fue difícil porque a veces falta un padre que esté ahí para darte consejos”, confesó el seleccionado mexicano.
Su principal motivación siempre ha sido su familia: su madre, sus tres hermanas y su abuela. Por ellas decidió aferrarse al fútbol y alejarse de los malos caminos.
A los 16 años ingresó a la academia “Fútbol Paz”, en Cali Colombia, y poco después gracias a las visorias, llegó a México junto a su madre para probarse con las categorías inferiores del Club Tigres de la UANL.
Desde entonces comenzó a destacar por una disciplina poco común para su edad. Llegaba temprano a los entrenamientos, cuidaba su alimentación y mantenía una mentalidad competitiva que lo acompañaría durante toda su carrera.
"Cuando me dijeron que me iba a quedar en el club fue un alivio para mí, porque le había prometido muchas cosas a mi mamá", recordó.
En el fútbol mexicano, Quiñones construyó una carrera llena de éxitos, en Tigres, logró conquistar dos títulos de Liga MX, y posteriormente alcanzó la gloria con el Atlas , siendo pieza clave del histórico bicampeonato rojinegro. Su calidad también lo llevó al Club América, donde sumó otro bicampeonato a su palmarés antes de emprender una nueva aventura con el Al-Qadisiyah de Arabia Saudita, donde hoy es campeón de goleo, incluso por encima del portugués Cristiano Ronaldo.
Su naturalización también le trajo críticas y cuestionamientos sobre su lugar en la Selección Mexicana. Sin embargo, el delantero siempre ha respondido con gratitud y amor por el país que le abrió las puertas.
"Las personas que no conocen mi historia siempre van a juzgarme, pero eso no me importa; lo que importa es lo que yo sienta y yo siento mucho amor por México."
Hoy, Julián Quiñones ha quedado inscrito para siempre en la historia del fútbol al marcar el primer gol del Mundial de 2026 con la camiseta de México, un símbolo de perseverancia y de la oportunidad que encontró en esta tierra.
Antes de integrarse a la concentración mundialista, su madre le dejó un mensaje que hoy adquiere un significado especial:
"Como siempre lo he dicho, lo amo. Que Dios lo lleve con bien donde vaya, que donde él pise no sea derrotado."
Y el delantero respondió:
"Gracias por siempre estar allí, por nunca soltarme, por siempre confiar en mí."
Tras escribir su nombre en la historia de los Mundiales, Quiñones dedicó su logro a quienes lo acompañaron en el camino:
"Este Mundial se lo dedico a toda la gente que me ha apoyado."
† Apenas el árbitró silbó el final del partido inaugural de la Copa del Mundo, Armando González se arrodilló en el césped y levantó las manos al cielo
Apenas el árbitró silbó el final del partido inaugural de la Copa del Mundo, Armando González se arrodilló en el césped y levantó las manos al cielo.
Luego, en sus redes sociales, la ‘Hormiga’ hizo público su agradecimiento por haber logrado su debut mundialista: la foto del momento en el que se arrodilló y levantó las manos, con el mensaje “Gloria a Dios”.
Armando ‘Hormiga’ González es jugador de las Chivas, tiene 23 años de edad, apenas tiene cuatro torneos como jugador profesional y ha anotado 24 goles, con un título de goleo.
Fue visto a través de las cámaras que no pudo contener las lágrimas cuando escuchó el himno nacional previo al partido contra Sudáfrica, y después fue la misma tribuna quien pidió su ingreso, con el grito: “Hormiga, Hormiga”
Ya en entrevista para TUDN, el jugador mexicano agradeció nuevamente a Dios por su debut mundialiasta.
“Muy agradecido, primero con Dios por ponerme en estos escenarios; y para la gente que me quiere tanto yo solo quiero hacer bien las cosas para retribuirles su cariño”.
Respecto al gol del hidalguense Raúl Jiménez, se dijo muy contento y feliz por él: “Lo había luchado, lo había peleado, pero por fin le cayó el gol y estoy muy agradecido con Dios que se lo haya dado”.
Al final se mostró emocionado por el momento que atraviesa como parte de su primera Copa del Mundo.
“Increíble. No tengo palabras para describir lo que me tocó vivir hoy. Es impresionante, es pura emoción, es puro orgullo. Es algo que se vive en los mundiales y gracias a Dios me tocó vivirlo”.
† Los sacerdotes David Jasso, exdirectivo de Rayados; Luis Romero, capellán de los Tuzos; y Mons. Francisco Javier Acero, quien bendijo el Estadio Ciudad de México, coinciden en que Dios está convocado para el Mundial
En medio de la fiebre mundialista, Luz de Luz platicó con tres voces autorizadas para hablar sobre Dios y futbol: padre David Jasso Ramírez, exdirectivo de Rayados de Monterrey; padre Luis Romero Velázquez ‘Tuzopadre’, capellán de los Tuzos del Pachuca; y Mons. Francisco Javier Acero Pérez, encargado de bendecir el remodelado Estadio Ciudad de México.
En las charlas encontramos experiencias, vivencias, anécdotas, recuerdos y posturas sobre cómo Dios actúa en el futbol y los sitios donde lo encontramos; además de nombres y formas de cómo se manifiesta la fe en la cancha, el vestidor o la tribuna, sin caer en fanatismo.
Los tres confirmaron que Dios ha sido convocado para el Mundial y podrá hacer de la fiesta deportiva un instrumento de alegría, fraternidad y paz en “tiempos de guerra”, como lo dice el mismo Papa León XIV en su intención del mes de junio para su Red Mundial de Oración.
“A Dios le gusta el fútbol”, expresó el padre David Jasso ante la pregunta hecha sobre si Dios estará convocado para el Mundial.
La frase -confesó- haberla declarado otras veces, pero su respuesta ahora cobra mayor relevancia por el entorno mundialista en Monterrey y en todo el mundo.
“Dios disfruta que nos reunamos. Dios disfruta que seamos comunidad. Dios disfruta la alegría que provoca el fútbol. Claro que Dios está ahí. En la cancha, en la tribuna, los vestidores, en los suplentes, en las inmediaciones, en los estadios… (Dios) va a estar en el mundial”, asegura.
El padre está conciente del fenómeno que es el futbol, él mismo lo vivió como directivo en el futbol profesional con Rayados de Monterrey, pero ahora como parte del equipo de Jesús la estrategia es otra.
“Jesús quiere que juguemos en su equipo. Somos parte del equipo de Jesús cuando el futbol también genera esperanza, cuando el futbol genera paz, cuando el futbol es un espectáculo familiar y seguro, y cuando damos lo mejor de nosotros mismos”, agrega.
El actual ambiente hóstil del mundo no favorece para un entorno seguro, pero para el sacerdote el futbol puede ser un instrumento que genere paz.
“Me gusta creer que el futbol construye paz. Yo confío en que el futbol siga generando y construyendo paz”, sentencia.
Tras un suspiro, el padre escogió a México como su favorito en el Mundial, y asegura que pasará el famoso quinto partido.
A pregunta expresa sobre si él fuera capellán de la selección, qué les diría previo a los partidos durante la Copa del Mundo, declaró que primero les daría la bendición.
“Lo más importante es que sientan la bendición de Dios, y en otro orden, que jueguen en equipo, eso los hará apoyarse porque el ambiente previo a salir a la cancha es inigualable, es una adrenalina tremenda”.

Sin pensarlo, al preguntarle sobre si Dios está convocado para el Mundial, el padre Luis Romero confirmó la convocatoria del Señor para la Copa del Mundo en México, Estados Unidos y Canadá.
“El Papa mismo lo dijo. ¿Qué es lo que son estos eventos? Buscan que se genere la paz. Es bien importante”, respondió.
El llamado ‘Tuzopadre’ lleva 27 años como capellán de los Tuzos del Pachuca, testigo fiel de la exitosa época del conjunto hidalguense, pero también de la vivencia de fe de muchos jugadores y técnicos como Javier Aguirre.
“Javier es muy apasionado, muy apasionado con lo que hace. Le gusta mucho su trabajo. Javier pone su corazón en lo que hace”, dijo sobre el actual director técnico nacional.
El ‘Tuzopadre’ narra que en aquel verano de 1999, Javier Aguirre pidió a un sacerdote para celebrar una Misa previo a un partido que sostendrían frente a Celaya; después la invitación sería de manera personal por el mismo técnico.
Desde hace 27 años, cada vez que el Pachuca juega de local, el padre Luis Romero realiza una celebración previa al partido.
Era en el vestidor, rodeado de jugadores, directivos y con la sola presencia del sacerdote, donde Javier pedía a todos ponerse en paz con Dios.
“Empezaban a pelotear los jugadores en un cuarto de alfombra de uso rudo, estaba la máquina de hielo ahí sonando, pero también estaba una imagen de la Virgen de Guadalupe y unas bancas… ahí hacíamos la celebración”, compartió.
El sacerdote de la Arquidiócesis de Tulancingo reveló que Javier Aguirre valora mucho la vida familiar y espiritual de los jugadores, y tan luego se percataba de un detalle en alguno de ellos, iba y los visitaba.
“Yo recuerdo algo que Javier Aguirre decía: ‘Si el jugador está bien con su familia, va a rendir más’. Y eso es cierto”.
Con el recuerdo de haber compartido vestidor con el actual técnico de la selección mexicana, el padre Luis Romero le envió un mensaje.
“Javier: que Dios te ilumine y que lleves lo mejor de tu arsenal en cuanto a jugadores, que sepas transmitirles esa pasión que tú tienes por el futbol. Le vamos a pedir a Dios por ti”.
Una galería de fotos de Mons. Francisco Javier Acero Pérez se hizo viral el 28 de marzo pasado: él con su estola, de frente al imponente Estadio Azteca, impartiendo su bendición.
“Aunque en la foto se veía que estaba vacío, en ese momento estaban recogiendo todo para prepararlo para horas después abrir las puertas para inaugurarlo”, recuerda como parte del momento previo al México vs Portugal.
El señor obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México también fue el encargado de realizar una celebración al interior del estadio, justo a un lado de una imagen de la Virgen de Guadalupe que permanece en el recinto desde su construcción inicial.
“El Papa San Juan Pablo II la bendijo en el año 99. El espacio, también como parte de la remodelación, se ha dignificado. Se colocó una especie de capillita y reclinatorios para que jugadores, directores ténicos o quien así lo desee pueda detenerse a hacer oración o simplemente persignarse”, comparte.
Desde ahí, monseñor Javier Acero alentó a que el estadio sea un escenario para la armonía, la unidad y la paz.
“Podemos pedir en el mundial una tregua. Dejémonos de matar, dejemos las balas a un lado, empezémonos a ver como hermanos y empecemos también a jugar la vida, a jugar la vida en paz, sin armas”, reflexionó.
Para el señor obispo, el Mundial representa una ventana para la juventud a través de la cual vean al deporte y se trabaje en algo que él plantea: la Pastoral del Deporte.
También se aventuró a decir que espera que México gane la Copa del Mundo, aunque lo importante -dijo- será disfrutar un poco entre hermanos, abrazarnos e ilusionarnos.
Consiente del ambiente que se vivirá en México y ante la situación actual del país, el señor obispo pidió jugar en el equipo de Dios.
“El deporte nos hace quitarnos de cualquier adicción y volver la mirada al hermano, y en el hermano ver a Jesús”, concluyó.
Días antes de la Copa Mundial de Futbol, el Papa León XIV dedicó su intención de oración del mes de junio por los valores del deporte, «para construir comunión y fraternidad en la historia».
Y, además, propone al deporte como «escuela de fraternidad, instrumento de paz y espacio de encuentro».
El Santo Padre pide rezar por quienes «glorifican a Dios con el ejercicio de sus cuerpos, por las amistades que nacen en la cancha y la alegría de jugar en equipo».
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