† Apenas el árbitró silbó el final del partido inaugural de la Copa del Mundo, Armando González se arrodilló en el césped y levantó las manos al cielo
Apenas el árbitró silbó el final del partido inaugural de la Copa del Mundo, Armando González se arrodilló en el césped y levantó las manos al cielo.
Luego, en sus redes sociales, la ‘Hormiga’ hizo público su agradecimiento por haber logrado su debut mundialista: la foto del momento en el que se arrodilló y levantó las manos, con el mensaje “Gloria a Dios”.
Armando ‘Hormiga’ González es jugador de las Chivas, tiene 23 años de edad, apenas tiene cuatro torneos como jugador profesional y ha anotado 24 goles, con un título de goleo.
Fue visto a través de las cámaras que no pudo contener las lágrimas cuando escuchó el himno nacional previo al partido contra Sudáfrica, y después fue la misma tribuna quien pidió su ingreso, con el grito: “Hormiga, Hormiga”
Ya en entrevista para TUDN, el jugador mexicano agradeció nuevamente a Dios por su debut mundialiasta.
“Muy agradecido, primero con Dios por ponerme en estos escenarios; y para la gente que me quiere tanto yo solo quiero hacer bien las cosas para retribuirles su cariño”.
Respecto al gol del hidalguense Raúl Jiménez, se dijo muy contento y feliz por él: “Lo había luchado, lo había peleado, pero por fin le cayó el gol y estoy muy agradecido con Dios que se lo haya dado”.
Al final se mostró emocionado por el momento que atraviesa como parte de su primera Copa del Mundo.
“Increíble. No tengo palabras para describir lo que me tocó vivir hoy. Es impresionante, es pura emoción, es puro orgullo. Es algo que se vive en los mundiales y gracias a Dios me tocó vivirlo”.
† El sueño se cumplió para el nacido en Tepeji del Río, región de la Diócesis de Tula en la Provincia de Hidalgo, pero su padre ya no estuvo físicamente para verlo.
Corría el minuto 67 de juego del partido inaugural del Mundial 2026 entre México y Sudáfrica, en el Estadio Ciudad de México.
Raúl inició la jugada en el medio campo, la pelota pasó por el juvenil Gilberto Mora y le llegó a Roberto Alvarado: el 9 levantó la mano al ingresar al área, el balón voló y llegó pleno a su cabeza para que la mandara al fondo de la red.
La euforia fue total entre el hidalguense, el estadio y sus compañeros… pero el gol tenía un significado más personal y sentido con dedicatoria especial.
El gol de Raúl y las manos al cielo fueron por su padre fallecido hace apenas unos meses: Raúl Jiménez Vega tenía mucha ilusión de que su hijo saltara como titular en el Mundial del 2026 en el Estadio Azteca, que cantara el himno nacional y, por qué no, que anotara para México.
El sueño se cumplió para el nacido en Tepeji del Río, región de la Diócesis de Tula en la Provincia de Hidalgo, pero su padre ya no estuvo físicamente para verlo.
La explosión en el festejo llevó lágrimas en los ojos, gesticulaciones de orgullo y una mano señalando a lo más alto: “Para ti, papá!”.
El tan anhelado gol es más especial aún, pues representa el tanto 46 de Raúl Jiménez con selección, con el que igualó la marca de Jared Borgetti y redujo distancia con Javier Hernández en la lucha por ser el máximo goleador nacional.
Además se trata de su primer anotación en un Mundial, después de ver pasar Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022.
Canterano del América, campeón en México, con paso por el Atlético de Madrid y el Benfica; ídolo en Inglaterra y un ejemplo de superación y resiliencia tras su desafortunado accidente en noviembre de 2020.
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Superviviente, el ‘Lobo de Tepeji’, como también se le conoce, pasó ocho meses de rehabilitación con exigencias físicas y mentales que lo hicieron regresar más fuerte a la vida y a la cancha, para marcar muchos más goles en la mejor liga de futbol y en una inauguración de un Mundial ante los ojos del planeta.
El gol de Raúl y las manos al cielo nos hacen recordar que los tiempos de Dios son perfectos, y que por supuesto hay #LuzEnElMundial
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