Por: Pbro. Oscar José García
Existen varias formas de cómo los lectores pueden dirigirse al ambón para la proclamación de la Palabra.
La primera consiste en que todos los lectores, con sus manos juntas, se dirigen hacia el altar y hacen reverencia, luego se dirigen hacia el ambón y sube el de la primera lectura.
Cuando ha terminado, sube el salmista y así sucesivamente; al terminar todos se dirigen nuevamente hacia el altar para hacer juntos la reverencia.
“Debemos tener en cuenta lo importante que son los breves momentos de silencio sagrado entre una y otra lectura”.
Es muy importante notar que sólo harán dos reverencias: al principio y al final de su proclamación frente al altar todos juntos.
La otra es que todos los lectores, con sus manos juntas, se dirigen hacia el ambón: el que hará la primera lectura hace reverencia hacia el altar y sube a proclamar.
Terminada su lectura baja y juntamente con el salmista hace la reverencia hacia el altar y sube el salmista, y así sucesivamente.
Y la última: los lectores van pasando de uno en uno hacia el ambón; es decir, al terminar la oración colecta se sientan y sólo el que hará la primera lectura se dirige al ambón, hace su reverencia hacia el altar y proclama.
Terminada la lectura se dirige a su lugar y hasta que se sienta se levanta el salmista para dirigirse al ambón.
Esta tercera forma algunos sacerdotes la consideran muy tardada por los tiempos que hay entre una y otra lectura; sin embargo, hemos de tener en cuenta lo importante que son los breves momentos de silencio sagrado entre una y otra lectura.
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