PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE HIDALGO

Profesión de fe • Luz de Luz

† El Credo tiene su origen en la proclamación personal de fe del que va a ser bautizado



«La Profesión de fe tiende a que todo el pueblo congregado responda a la Palabra de Dios proclamando en las lecturas de la Sagrada Escritura y explicada en la homilía y, para que, pronunciando la regla de la fe con una fórmula aprobada para el uso litúrgico, traiga a su memoria y confiese los grandes misterios de la fe, antes de comenzar su celebración en la Eucaristía» (IGMR 67).

El Credo tiene su origen en la proclamación personal de fe del catecúmeno que va a ser bautizado. 

Se le llama «credo» porque así comienza en latín: «Credo in unum Deum...»; también se le llama «Símbolo de la fe», es decir, lo que nos une en la fe. 

No es una oración, ya que no nos dirigimos a Dios, ni le pedimos nada, sólo estamos profesando públicamente en lo que creemos.

Existen tres fórmulas para recitar nuestra profesión de fe: el Credo de los apóstoles, el Credo Nicenoconstantinopolitano y la Fórmula Bautismal.

Credo de los apóstoles

Su origen es antiquísimo, aunque no totalmente preciso; es más corto que el Nicenoconstantinopolitano y se recomienda usarlo en tiempo de Cuaresma y Pascua.

Credo Nicenoconstantinopolitano

En el año 451, el Concilio de Calcedonia hizo un resumen de la fe expresada en los dos primeros concilios, Nicea en 325 y Constantinopla, en 381; de ahí su nombre de Nicenoconstantinopolitano; durante muchos siglos fue el único usado en la liturgia.

Fórmula bautismal

Como su nombre lo dice, se usa en el sacramento del Bautismo, en la Vigilia Pascual, cuando hay renovación del Bautismo y en el tiempo pascual; está redactada en forma de preguntas en plural y respuestas en singular.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *