† La participación contempló a todo el presbiterio, religiosas, tres laicos por parroquia encargados de dinamizar la acción pastoral e integrantes del Seminario.
Con el propósito de avanzar en la implementación del Sínodo y fortalecer el trabajo pastoral en las comunidades, la Diócesis de Tula celebró del 31 de agosto al 4 de septiembre su XLVIII Asamblea Diocesana de Pastoral, bajo una dinámica de participación, discernimiento y diálogo a través de la Conversación en el Espíritu.
Durante el encuentro, el obispo de Tula, Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez, destacó la importancia de la participación de los distintos miembros de la Iglesia en este proceso y agradeció la presencia de laicos, sacerdotes y religiosos.
“El camino sinodal implica estar participando juntos”, expresó el obispo de Tula al inicio de la Asamblea.
La Asamblea tuvo como objetivo general asumir la fase de implementación del Sínodo para continuar impulsando el VI Plan Diocesano de Pastoral (VI PDP), mediante la Conversación en el Espíritu. Este proceso busca dar continuidad a los compromisos asumidos durante las asambleas diocesanas de los últimos años y fortalecer la acción pastoral en las parroquias.
Uno de los primeros pasos planteados es conocer y asumir la fase de implementación del Sínodo, para posteriormente llevar sus frutos al trabajo cotidiano de las comunidades.
Otro de los objetivos es fortalecer los Consejos Parroquiales de Pastoral, considerados dentro de la estructura de la Asamblea como una instancia fundamental para dinamizar la sinodalidad. La intención es que lo vivido durante estos días no permanezca únicamente entre quienes participan en el encuentro, sino que pueda trasladarse y trabajarse en cada parroquia.
Un tercer aspecto es fortalecer, impulsar o iniciar el Plan Parroquial de Pastoral, dando continuidad a uno de los compromisos asumidos en asambleas anteriores. De esta manera, se busca que las distintas tareas pastorales de la diócesis puedan contar con seguimiento y una participación más activa desde las parroquias.
La metodología de trabajo se desarrolla a partir de la Conversación en el Espíritu, mediante momentos de oración, reflexión personal y diálogo comunitario. Las aportaciones de cada parroquia son posteriormente compartidas en las foranías y sintetizadas en tres aspectos: actitud, acción y recursos, con el propósito de identificar aquellas propuestas que puedan responder a las distintas realidades pastorales.
A lo largo de la Asamblea, los participantes han reflexionado sobre diferentes dimensiones del camino pastoral de la Iglesia. Entre los temas abordados se encuentran la conversión de las relaciones, la conversión de los procesos, la conversión de los vínculos y la formación de un pueblo de discípulos misioneros.
También se han puesto sobre la mesa algunos de los desafíos que enfrenta actualmente la acción pastoral, entre ellos la cultura digital, la migración y la realidad de las grandes ciudades, buscando iluminar estas situaciones desde el Evangelio.
La Asamblea concluyó con una reflexión bajo el tema “Un banquete para todos”, además del abordaje de la religiosidad popular y la Novena Guadalupana Intercontinental, y posteriormente se celebró la Eucaristía de clausura.
La XLVIII Asamblea forma parte de un proceso más amplio que contempla cuatro momentos: el encuentro de los Consejos Parroquiales de Pastoral, la Asamblea Diocesana, la Asamblea de Foranía y la Asamblea Parroquial. Con ello, las reflexiones y acuerdos buscan recorrer un camino que va de la dimensión diocesana hasta la realidad concreta de cada comunidad.
De esta manera, la Diócesis de Tula continúa su camino pastoral poniendo en el centro la participación corresponsable y el discernimiento comunitario, con el desafío de transformar las reflexiones de la Asamblea en acciones concretas que puedan fortalecer la misión de la Iglesia en cada parroquia. “Nunca Solos, Siempre Juntos”, es el lema que acompaña este proceso pastoral.
† La Iglesia expone la realidad de personas extranjeras y afrodescendientes, así como de pueblos originarios
En un comunicado en conjunto entre las dimensiones de Pueblos Originarios y de Movilidad Humana, de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS) y Cáritas Mexicana, la Iglesia llama a unir fuerzas contra la trata de personas a través de un texto publicado en el Día Mundial contra la Trata de Personas, firmado por Mons. Mons. Eugenio Andrés Lira Rugarcía y Mons. José Hiraís Acosta Beltrán.
“Unamos fuerzas. La trata no es invencible. ¡En comunidad podemos derrotarla y hacer de este mundo un lugar mejor para la humanidad!”, se lee en el documento difundido en una fecha que busca despertar la conciencia de todos y hacer frente a tan grave delito.
En el comunicado se expone la realidad de personas extranjeras y afrodescendientes, así como originarias de pueblos originarios, presas fáciles para las redes de trata a causa de su vulnerabilidad económica, su estatus migratorio, la xenofobia, la aporofobia y el racismo que perdura en nuestras sociedades, así como la desprotección del Estado.
Ante la cruda realidad, ambas dimensiones de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS) llaman a reflexionar con la pregunta escrita en el Génesis (4,9) «¿Dónde está tu hermano?», al advertir que se convierten en “víctimas de grupos criminales que operan el tráfico de seres humanos y órganos; que las someten y obligan a cometer actos ilícitos para cárteles del narcotráfico; que las subyugan con prácticas de prostitución y labores domésticas serviles; que las tiranizan en campos agrícolas, en espacios turísticos, en la industria maquiladora y de la construcción, tanto en México como en Estados Unidos y Canadá”.
¿Sabes en qué condiciones está empleado? ¿Por qué soporta cargas y tratos inhumanos sin renunciar, rebelarse o denunciar?, son otras de las interrogantes incluidas en el documento que también denuncia que “la mayoría de las víctimas de trata viven en cautiverio, a veces sin saberlo; sufren opresión, amenazas, coerción, y retención de salarios”.
Los obispos, Mons. Eugenio Andrés Lira Rugarcía y Mons. José Hiraís Acosta Beltrán exhortan a no ser indiferentes ante la situación que enfrentan miles de personas en México, en su tránsito por el país o su estancia en busca de mejores condiciones de vida.
† Hay quienes usando su poder amenazan y corrompen; pero también hay quienes usando su sabiduría enseñan y defienden
Vivimos juntos y crecemos juntos como el trigo y la cizaña: hay quienes usando su poder amenazan, corrompen, prometen, engañan, dividen, esclavizan; pero también hay quienes usando su sabiduría enseñan, defienden, unen, motivan, comparten.
Por eso hoy te sugiero las siguientes reflexiones y propuestas:
Los quiero mucho y cuenten con mis pobres oraciones.
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