Mons. Domingo Díaz Martínez compartió para Luz de Luz, detalles sobre su actual estado de salud luego de haber sido sometido a una intervención quirúrgica para la colocación de una prótesis en la rodilla izquierda.
El señor arzobispo emérito de Tulancingo explicó que después de más de seis décadas de intensa actividad física y pastoral, el desgaste natural terminó por agotar el cartílago de su rodilla, situación que hizo necesaria la cirugía.
“Nunca sentí ninguna molestia en más de 60 años. Fui deportista, jugué básquetbol, fútbol y siempre tuve mucha actividad. Pero llegó el momento en que la rodilla se cansó, se acabó el cartílago y hubo que poner una prótesis”, relató.
“Hay gente que piensa que me pasó lo peor, pero no. Solamente se acabó el cartílago de la rodilla y hubo que colocar una prótesis. Eso es todo”.
Lejos de ver la enfermedad como una tragedia, monseñor Domingo Díaz asegura que ha vivido este proceso con una actitud de aceptación y confianza en Dios
“Como dice el dicho: ‘No hay mal que por bien no venga’. Yo acepto, vivo y busco darle salida a los males, pero también estoy esperando los bienes con esa esperanza. Con la esperanza de que vienen tiempos mejores”, expresó.
Durante la conversación recordó las palabras del santo Job: “Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males? .El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. Bendito sea su santo nombre (Job 2,10)”.
“Hay que decirle a la gente que son cosas normales de la vida. Debemos vivir las limitaciones que van apareciendo por la edad, por la enfermedad o por cualquier circunstancia, con la esperanza de que vamos a estar mejor”, señaló.
“Estoy agradecido con mis hermanos sacerdotes que han estado al pendiente todo el tiempo y me han venido a visitar. También con los laicos que me han mostrado su apoyo, sus oraciones y su cariño”.
Aunque reconoció que existen molestias y dolor tras la operación, aseguró que estos son soportables cuando existe la certeza de una recuperación favorable.
Tras la cirugía ha iniciado su proceso de rehabilitación, una etapa que se extenderá durante aproximadamente seis meses para lograr una recuperación adecuada.
“Gracias a Dios y a los médicos todo salió bien. La operación duró cerca de hora y media, y ahora sigue la rehabilitación. Voy saliendo y voy mejor”, afirmó.
El señor arzobispo emérito también aclaró que, contrario a lo que algunas personas pudieran pensar, no se encuentra en una situación grave de salud.
Muy bien Don Domingo q se recupere y con el favor de Dios nos visite en la Villita de aquí de Tulancingo!!
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