† Dedicará una intención por mes camino a la celebración del próximo año cuando cumpla 25 años como obispo y 50 como sacerdote
Con la celebración de la Eucaristía, en el marco de sus 49 años de su aniversario sacerdotal, Mons. Domingo Díaz Martínez dio inicio a su Año Jubilar Oro y Plata.
“Con esta Eucaristía iniciamos el año jubilar Oro y Plata: oro porque dentro de un año cumplo 50 años de sacerdote, y plata porque en mayo del próximo año cumplo 25 años de obispo”, dijo el señor arzobispo emérito a través de un video compartido en sus redes sociales.
Domingo Díaz Martínez, rodeado de algunos sacerdotes, familiares y amigos, reflexionó sobre los momentos difíciles que ha enfrentado en las últimas semanas por temas de salud.
Sin embargo, expresó que la fe debe reinar en los corazones ante la adversidad, para decir siempre “Hágase tu voluntad”.
En la Eucaristía explicó 14 reflexiones que decidió compartir en su homilía en la que pidió tener un corazón lleno de amor.
“Para hacer la voluntad del Padre, tanto sacerdotes como laicos, necesitamos un corazón lleno de amor. ¡Qué difícil es amar a quienes nos critican, qué difícil es amar a quienes nos difaman, qué difícil es amar a quienes nos ignoran! Por eso hay que vivir con un corazón lleno de amor”, expresó.
Enfatizó en que como hijos de Dios hemos sido enviados a recibir para dar, no recibir para guardar, por lo que exhortó a que cada uno, desde su vivencia diaria, practique la oración, asista a Misa, lea la Biblia y practique la misericordia.
“Ustedes han sabido entender, han sabido ayudarme, han sabido comprenderme… porque hay amor en su corazón”, dijo.
Al final agradeció a sacerdotes y laicos que lo acompañaron en el inicio de este año en el que dedicará una intención por mes.
Para junio y julio, Mons. Domingo Díaz Martínez pidió orar los sacerdotes que ordenó en la Arquidiócesis de Tulancingo y en la Diócesis de Tuxpan.
Orar por las vocaciones, los jóvenes, los pobres, párrocos, seminaristas, obispos, presos, enfermos, familias, laicos, la paz, la unidad y sinodalidad están entre sus intenciones camino a la celebración del próximo año.
Mons. Domingo Díaz Martínez compartió para Luz de Luz, detalles sobre su actual estado de salud luego de haber sido sometido a una intervención quirúrgica para la colocación de una prótesis en la rodilla izquierda.
El señor arzobispo emérito de Tulancingo explicó que después de más de seis décadas de intensa actividad física y pastoral, el desgaste natural terminó por agotar el cartílago de su rodilla, situación que hizo necesaria la cirugía.
“Nunca sentí ninguna molestia en más de 60 años. Fui deportista, jugué básquetbol, fútbol y siempre tuve mucha actividad. Pero llegó el momento en que la rodilla se cansó, se acabó el cartílago y hubo que poner una prótesis”, relató.
“Hay gente que piensa que me pasó lo peor, pero no. Solamente se acabó el cartílago de la rodilla y hubo que colocar una prótesis. Eso es todo”.
Lejos de ver la enfermedad como una tragedia, monseñor Domingo Díaz asegura que ha vivido este proceso con una actitud de aceptación y confianza en Dios
“Como dice el dicho: ‘No hay mal que por bien no venga’. Yo acepto, vivo y busco darle salida a los males, pero también estoy esperando los bienes con esa esperanza. Con la esperanza de que vienen tiempos mejores”, expresó.
Durante la conversación recordó las palabras del santo Job: “Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males? .El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. Bendito sea su santo nombre (Job 2,10)”.
“Hay que decirle a la gente que son cosas normales de la vida. Debemos vivir las limitaciones que van apareciendo por la edad, por la enfermedad o por cualquier circunstancia, con la esperanza de que vamos a estar mejor”, señaló.
“Estoy agradecido con mis hermanos sacerdotes que han estado al pendiente todo el tiempo y me han venido a visitar. También con los laicos que me han mostrado su apoyo, sus oraciones y su cariño”.
Aunque reconoció que existen molestias y dolor tras la operación, aseguró que estos son soportables cuando existe la certeza de una recuperación favorable.
Tras la cirugía ha iniciado su proceso de rehabilitación, una etapa que se extenderá durante aproximadamente seis meses para lograr una recuperación adecuada.
“Gracias a Dios y a los médicos todo salió bien. La operación duró cerca de hora y media, y ahora sigue la rehabilitación. Voy saliendo y voy mejor”, afirmó.
El señor arzobispo emérito también aclaró que, contrario a lo que algunas personas pudieran pensar, no se encuentra en una situación grave de salud.
Muy bien Don Domingo q se recupere y con el favor de Dios nos visite en la Villita de aquí de Tulancingo!!
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