PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE HIDALGO

Mons.Domingo Díaz Martínez archivos - Luz de Luz



Mons. Domingo Díaz Martínez compartió para Luz de Luz, detalles sobre su actual estado de salud luego de haber sido sometido a una intervención quirúrgica para la colocación de una prótesis en la rodilla izquierda.

El señor arzobispo emérito de Tulancingo explicó que después de más de seis décadas de intensa actividad física y pastoral, el desgaste natural terminó por agotar el cartílago de su rodilla, situación que hizo necesaria la cirugía.

 “Hay gente que piensa que me pasó lo peor, pero no. Solamente se acabó el cartílago de la rodilla y hubo que colocar una prótesis. Eso es todo”.

Lejos de ver la enfermedad como una tragedia, monseñor Domingo Díaz asegura que ha vivido este proceso con una actitud de aceptación y confianza en Dios

Durante la conversación recordó las palabras del santo Job: “Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males? .El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. Bendito sea su santo nombre (Job 2,10)”.

“Hay que decirle a la gente que son cosas normales de la vida. Debemos vivir las limitaciones que van apareciendo por la edad, por la enfermedad o por cualquier circunstancia, con la esperanza de que vamos a estar mejor”, señaló.

Recuperación 

Aunque reconoció que existen molestias y dolor tras la operación, aseguró que estos son soportables cuando existe la certeza de una recuperación favorable.

Tras la cirugía ha iniciado su proceso de rehabilitación, una etapa que se extenderá durante aproximadamente seis meses para lograr una recuperación adecuada.

El señor arzobispo emérito también aclaró que, contrario a lo que algunas personas pudieran pensar, no se encuentra en una situación grave de salud.



Una respuesta a ““Voy saliendo y voy mejor”: arzobispo emérito tras operación”

  1. Avatar de MaDe jesús Cajero
    MaDe jesús Cajero

    Muy bien Don Domingo q se recupere y con el favor de Dios nos visite en la Villita de aquí de Tulancingo!!

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Hablar y escuchar son dos grandes dones que Dios nos ha dado, porque estamos creados a su imagen y semejanza.   

Hablar y escuchar  son dos grandes fuerzas y oportunidades que tenemos como seres humanos; por lo tanto, una gran debilidad de nuestro tiempo es callar y guardar silencio, otra debilidad es estar aislados y vivir sin escuchar y sin hablar. 

¡Urge!  Hablemos y escuchemos con el fin de aprovechar estos dones y aprovechar estas fuerzas para vencer nuestras debilidades.  

Hablar y escuchar es una urgencia con frutos a la puerta, es una necesidad que nos acerca a la paz. 

Hablar y escuchar es una oportunidad para vivir más sanos y más contentos; por lo tanto, no te quedes sordo y no te quedes mudo: ¡habla y escucha! 

Papás: hablen y escuchen, pues los hijos necesitan sus consejos, y los hijos tienen necesidad de ser escuchados.  

Maestros: no pierdan la ocasión para hablar y escuchar a sus alumnos. 

Hermanos y hermanas: hablando es como enseñamos y escuchando es como aprendemos; por lo tanto, no seamos sordos y mudos.



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