† El Arzobispo Emérito de Tulancingo inició el 25 de julio el segundo mes de su Año Jubilar Oro y Plata
Con el canto “Señor, necesitamos sacerdotes; necesitamos fieles laicos”, Mons. Domingo Díaz Mártinez llamó a vivir este segundo mes, de su Año Jubilar Oro y Plata, como una oportunidad para reconocer y agradecer a Dios por las vocaciones que han servido a la Iglesia.
“Seamos una Iglesia más agradecida”, expresó al recordar que la Iglesia ha recibido numerosas vocaciones de sacerdotes, religiosas, religiosos, misioneros y laicos comprometidos.
Compartió también parte de su experiencia al inicio de su ministerio sacerdotal, al recordar que pocos días después de ser ordenado sacerdote, el entonces obispo de Querétaro, Mons. Alfonso Toriz Cobián, lo nombró promotor vocacional de las 83 parroquias de la diócesis.
A partir de esta experiencia, el ahora Arzobispo Emérito de Tulancingo compartió cinco aspectos fundamentales para impulsar una cultura vocacional en las comunidades.
Primero: trabajar pensando en el futuro de la Iglesia, pues consideró que el compromiso actual en la promoción vocacional puede favorecer el surgimiento de nuevas vocaciones y contribuir a enfrentar la escasez de sacerdotes.
Segundo: la importancia de la oración, recordando que sin Dios no es posible realizar esta misión: “Hagamos oración para pedir al dueño de la mies que envíe operarios a su mies”.
En tercer lugar destacó que la promoción vocacional requiere de un equipo integrado por laicos, religiosas, religiosos y sacerdotes, capaz de impulsar las distintas vocaciones dentro de la Iglesia.
Como cuarto punto señaló la necesidad de que cada parroquia cuente con un equipo de laicos que acompañe, atraiga y forme especialmente a los adolescentes, ayudándolos a descubrir su posible llamado al servicio de Dios y de la Iglesia.
Finalmente, Mons. Domingo Díaz Martinez afirmó que el párroco tiene la llave para abrir las puertas a la pastoral vocacional, por lo que exhortó a los sacerdotes a facilitar y promover este trabajo en sus comunidades.
“Hagamos oración para que todos los párrocos abran la puerta en su comunidad a la pastoral vocacional”, exhortó.
† Dedicará una intención por mes camino a la celebración del próximo año cuando cumpla 25 años como obispo y 50 como sacerdote
Con la celebración de la Eucaristía, en el marco de sus 49 años de su aniversario sacerdotal, Mons. Domingo Díaz Martínez dio inicio a su Año Jubilar Oro y Plata.
“Con esta Eucaristía iniciamos el año jubilar Oro y Plata: oro porque dentro de un año cumplo 50 años de sacerdote, y plata porque en mayo del próximo año cumplo 25 años de obispo”, dijo el señor arzobispo emérito a través de un video compartido en sus redes sociales.
Domingo Díaz Martínez, rodeado de algunos sacerdotes, familiares y amigos, reflexionó sobre los momentos difíciles que ha enfrentado en las últimas semanas por temas de salud.
Sin embargo, expresó que la fe debe reinar en los corazones ante la adversidad, para decir siempre “Hágase tu voluntad”.
En la Eucaristía explicó 14 reflexiones que decidió compartir en su homilía en la que pidió tener un corazón lleno de amor.
“Para hacer la voluntad del Padre, tanto sacerdotes como laicos, necesitamos un corazón lleno de amor. ¡Qué difícil es amar a quienes nos critican, qué difícil es amar a quienes nos difaman, qué difícil es amar a quienes nos ignoran! Por eso hay que vivir con un corazón lleno de amor”, expresó.
Enfatizó en que como hijos de Dios hemos sido enviados a recibir para dar, no recibir para guardar, por lo que exhortó a que cada uno, desde su vivencia diaria, practique la oración, asista a Misa, lea la Biblia y practique la misericordia.
“Ustedes han sabido entender, han sabido ayudarme, han sabido comprenderme… porque hay amor en su corazón”, dijo.
Al final agradeció a sacerdotes y laicos que lo acompañaron en el inicio de este año en el que dedicará una intención por mes.
Para junio y julio, Mons. Domingo Díaz Martínez pidió orar los sacerdotes que ordenó en la Arquidiócesis de Tulancingo y en la Diócesis de Tuxpan.
Orar por las vocaciones, los jóvenes, los pobres, párrocos, seminaristas, obispos, presos, enfermos, familias, laicos, la paz, la unidad y sinodalidad están entre sus intenciones camino a la celebración del próximo año.
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