El CONAJUM 2026 constituye un proceso de animación, formación y envío misionero que fortalece la comunión entre las diócesis y la pastoral juvenil de México, evento que tiene como sede la Arquidiócesis de San Luis Potosí
Con la participación de 6 mil personas, entre jóvenes, obispos, sacerdotes y misioneros, este jueves dio inicio el XV Congreso Nacional Juvenil Misionero (CONAJUM) 2026 que este año tiene como sede la Arquidiócesis de San Luis Potosí.
El CONAJUM constituye un proceso de animación, formación y envío misionero que fortalece la comunión entre las diócesis y la pastoral juvenil de México, evento que se desarrollará desde este jueves y hasta el próximo domingo en la Arena Potosí, bajo el lema “Con María de la Expectación, ¡Jóvenes llevando Esperanza con la Misión”.
En la Misa de apertura, el Arzobispo de San Luis Potosí, Mons. Jorge Alberto Cavazos Arizpe, hizo un llamado a los jóvenes asistentes a vivir una verdadera experiencia misionera junto a Jesús, el verdadero amigo.
El Arzobispo centró su homilía en que la misión nace de una experiencia personal de amistad con Cristo, por lo que invitó especialmente a los jóvenes a renovar su relación con Dios, evitar las falsas promesas que ofrece el mundo y convertirse en misioneros que anuncien con alegría el amor, la misericordia y la esperanza del Evangelio.
“Hoy somos invitados a este Congreso Nacional Juvenil Misionero a renovar ese amor de nuestra juventud. Qué importante es descubrir que Dios está siempre, en todo momento, contigo, en todos lados, porque a Dios no le cansa nuestra amistad, a Dios le encanta que estemos junto a Él”, expresó.
La Misa de apertura fue concelebrada por Mons. Fortunatus Nwachukwu, del Dicasterio para la Evangelización; Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc, de la Dimensión Episcopal para la Pastoral de la Misión; Mons. Jorge Cuapio Bautista, responsable de la Dimensión Episcopal Mexicana de Pastoral de Adolescentes y Jóvenes (DEMPAJ); entre otros obispos invitados; además de 150 sacerdotes diocesanos y misioneros.
Mons. Jorge Alberto Cavazos dirigió un mensaje especial a los jóvenes, invitándolos a renovar “el amor de su juventud” hacia Dios y a aprovechar esta etapa de su vida para asumir riesgos en favor del Evangelio.
“Todos estamos llamados a llevar esa noticia al mundo del amor de Dios. Has con tus amigos, con tus familiares, con tus conocidos, una experiencia misionera. Vayamos a predicar, vayamos sin miedo”, acotó.
Destacó que Dios acompaña a las personas incluso en sus “desiertos”, en los momentos de sufrimiento, incertidumbre o pérdida de sentido, pero advirtió sobre las “cisternas agrietadas”, en referencia al profeta Jeremías, al señalar que las ideologías, estilos de vida o falsas promesas alejadas de Dios no ofrecen una felicidad duradera; también afirmó que Cristo es el verdadero amigo y la fuente de la vida, capaz de dar sentido, paz y esperanza a la existencia humana.
En la primera Conferencia Magistral del XV Congreso Nacional Juvenil Misionero (CONAJUM) 2026, el Pbro. Rubén Pérez Ortiz expuso que hoy no hacen falta misioneros que crucen océanos, sino jóvenes que acompañen a quien ha perdido la esperanza.
“Hacen falta jóvenes que crucen la calle, que entren a una universidad, que visiten a las familias, que escuchen a un amigo, que acompañen a quien ha perdido la esperanza”.
“Si yo fuera un explorador, me haría falta un mapa, me ayudaría mucho un termo, me ayudaría mucho una lámpara, pero yo no soy explorador. Así, con una Biblia en la mano, soy misionero. La misión continúa hoy, y ahora lleva tu nombre”, agregó.
Este jueves, el día culminó con un Festival Cultural y Misionero en la Arena Potosí, donde hasta el próximo domingo continuarán inspirándose en la misión con María de la Expectación.
Para el segundo día de actividades la Misa será presidida por Monseñor Fortunatus Nwachukwu, del Dicasterio para la Evangelización; además de las conferencias magistrales de la Hermana bertha López, MCR; Mons. Hécto Mario Pérez Villarreal, Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM); y del Pbro. José Juan Montalvo “Padre Borre”.
Además se realizará el Panel Misioneros Digitales, se expondrán testimonios misioneros y continuará la Expo Vocacional Misionera con la presencia de 75 congregaciones religiosas en la Arena Potosí.
† Debemos entender con objetividad lo que está sucediendo con la generación Z
Aunque la evidencia nos hace ver un retorno de la generación Z a la religión, debemos entender con objetividad lo que está sucediendo.
Es verdad que últimamente hemos visto cómo varios jóvenes buscan de una manera especial a Dios, esta necesidad se ha ido expresando en los ambientes donde los jóvenes se desarrollan, y vemos cada vez más común, como los escenarios internacionales en conciertos, o el cine, o la música e incluso en la política, se habla y se expresa la fe en Dios. Pero ¿eso será suficiente para afirmar que se está regresando a la fe?
Es real que muchos jóvenes han dejado de llamarse ateos, por el contrario se identifican como religiosos, abiertos a Dios, reconocen que están en búsqueda de algo. Eso no significa que vuelvan a la Iglesia, pero si hay una apertura a Dios.
Muchos de estos jóvenes han crecido en la ansiedad de esta sociedad, movida por las crisis institucionales, la hiper conectividad y la superficialidad de relaciones humanas, esto les ha llevado a preguntarse por el verdadero y profundo sentido de la vida, el valor del sufrimiento, y los motivos para la esperanza, y esto abre el corazón a la fe.
Es hermoso ver el crecimiento de participación de jóvenes en peregrinaciones, adoraciones a la Eucaristía, liturgias solemnes, etc. Mostrando la necesidad de una vivencia de fe que no es relativa ni superficial. Sirvan de ejemplo las JMJ.
Estos jóvenes han crecido en una cultura individualista, pero la fe les ofrece comunidad, amistad, solidaridad, trabajo, pertenencia, y es algo hermoso ver las crecientes comunidades y movimientos de jóvenes que han surgido.
Es impresionante ver el alcance de los medios, muchas conversiones se dan hoy por lo que los jóvenes miran o escuchan como testimonio en las redes sociales, en podcast, youtube, tiktok, donde los influencers o artistas, hablan de su fe o la expresan desde esas plataformas. Es tan importante esto, que muchos jóvenes conocen allí primero la fe, y luego llegan a la Iglesia.
Pero hay que estar alerta, pues, aunque hay signos muy bellos de ese retorno, también hay riesgos.
Esto sucede cuando la fe se convierte en una bandera o una ideología que defender y se deja de lado lo que verdaderamente es: una relación viva con Jesús
Ante toda crisis, tendemos a aferrarnos al pasado, muchos de los jóvenes se sienten atraídos por la liturgia pre-conciliar, les atrae el Latín, los cantos, etc. Y todo esto es muy valioso, pero existe el riesgo de quedarse en la forma externa y olvidar la caridad, la misericordia, la misión, la evangelización, puesto que el Evangelio no es estética, sino vida transformada.
Varios de estos nuevos grupos, caen en el error de creer que son mejores o los únicos que viven la fe, dejando fuera a miembros de la misma Iglesia y haciendo justo lo que Jesús no quería; dividir.
Al contemplar el mundo tan caótico e inseguro, la fe se presenta como un escape, pero la fe que se alimenta del miedo, termina generando rigidez, llevando al rigorismo moral, y la fe no nace del miedo, sino del amor
es fácil llenar retiros o peregrinaciones, pero lo difícil es perseverar en la práctica de los sacramentos, en la vida de oración, es decir, seguir cuando la emoción se ha ido.
Desde mi punto de vista, estamos viviendo un momento esperanzador en la Iglesia, pues parece que los jóvenes buscan una experiencia más profunda de Dios, se hacen la pregunta sobre Dios y allí está nuestra oportunidad para anunciarles a un Jesús Vivo, que les haga pasar de la efusividad de una experiencia a la convicción de permanecer para siempre.
Se acerca el verano, una época que para muchos significa descanso, pero que también suele ser un tiempo importante para los encuentros vocacionales y preseminarios que organizan diversas diócesis de México.
En este contexto, vale la pena reflexionar sobre la cultura vocacional a partir de la película Los Domingos, dirigida por Alauda Ruiz de Azúa y ganadora de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.
La historia sigue a Ainara, una joven brillante de 17 años que, cuando todos esperan que elija una carrera universitaria, sorprende a su familia al anunciar que quiere ingresar a un convento y convertirse en monja de claustro.
Su decisión provoca desconcierto, cuestionamientos y tensiones dentro de su entorno familiar; mientras su padre prefiere mantenerse al margen, otros familiares llegan a pensar que la Iglesia está influyendo en ella, manipulándola.
¿Es realmente libre una joven que decide ingresar a un convento? La pregunta atraviesa toda la película, pero quizá habría que formular otra: ¿por qué nos cuesta tanto creer que una persona pueda encontrar plenitud fuera de los esquemas que nosotros consideramos correctos?
Más allá de la vocación religiosa o un enfoque de santidad, la película aborda un tema universal: la libertad de elegir el propio camino.
Vivimos en una sociedad que valora la libertad, pero que muchas veces acepta solo aquellas decisiones que coinciden con las expectativas familiares o sociales: cuando alguien elige un rumbo diferente, surgen las dudas y los prejuicios.
"Los Domingos" nos recuerda que toda vocación implica una búsqueda sincera de sentido.
Acompañar a los jóvenes no significa decidir por ellos, sino ayudarlos a descubrir quiénes son y qué desean hacer con su vida.
En una época que mide el éxito por logros y reconocimiento, la película plantea una pregunta necesaria: ¿estamos formando personas para triunfar o para encontrar su verdadera vocación?
El Comité Organizador Local de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Seúl 2027 anunció este domingo a los cinco santos patronos para la JMJ 2027 que se celebrará en Corea del Sur.
Elegidos como modelos de fe para los jóvenes, los cinco personajes son catalogados como guías por el testimonio de sus vidas y por su espiritualidad.
Para la Jornada Mundial de la Juventud 2027 los santos fueron seleccionados a la luz de los temas espirituales del evento: verdad, amor y paz.
Los cinco santos patronos para la JMJ de Seúl 2027 son:
El Comité Organizador Local de la JMJ, en la página web oficial, creó una función interactiva titulada: ¡Descubre a tu Santo Patrono!, al estilo de test de personalidad con el fin de que los jóvenes descubran al santo que más se acerca a su personalidad.
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