Mons. Domingo Díaz Martínez reflexionó sobre los momentos más difíciles de Jesús en la tierra al impartir el sacramento de la Unción de los Enfermos
En la Misa de la Unción de los Enfermos, Mons. Domingo Díaz Martínez reflexionó sobre los momentos más difíciles de Jesús en la tierra.
“Él se puso a hacer oración en el Huerto de los Olivos”, dijo ante fieles reunidos en El Tepeyac, comunidad donde este año celebra la Semana Santa.
El señor arzobispo emérito pidió, a personas enfermas y adultos mayores, paciencia para vivir los dolores del alma y a orar para no caer en tentación.
“Pidámosle al Señor que nos dé la sabiduría para saber qué hacer cuando llega la enfermedad, cuando llega el dolor, cuando nos acosan, nos maltratan”.
De esta forma, monseñor Domingo Díaz recordó los momentos finales de Jesucristo, cuando en oración se dirigía a a Dios: “Padre: si es posible aparta de mí este momento, pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”.
“Nosotros también en nuestra situación complicada hay que pedirle a Dios que se haga su voluntad”, agregó.
Pidan a Dios que los fortalezca en la fe para aceptar lo que Él nos pide: “Señor si quieres dame la salud, pero sino dame la fuerza para asumir esta enfermedad”.
El señor arzobispo impuso el sacaramento de la Unción de los Enfermos a hombres y mujeres reunidos en comunidad este Miércoles Santo, y luego explicó el valor del signo recibido.
“Recibir la Unción los Enfermos es una gracia que Dios nos concede, en la que manifiesta su voluntad para decirnos: ‘Yo los quiero, yo estoy con ustedes’”.
“El dolor llega, pero nunca nos va a dejar solos. Dios está con nosotros”, sentenció.
El señor arzobispo dedicó su homilía de la Misa Crismal al presbiterio de la Arquidiócesis de Tulancingo
Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc ha dedicado su homilía de la Misa Crismal a los sacerdotes de la Arquidiócesis de Tulancingo, en la que los ha invitado a fortalcer sus corazones.
En esta Misa en la que renovaron sus promesas sacerdotales, el señor arozbispo de Tulancingo les pidió recordar “el hermoso día que recibieron la ordenación sacerdotal”.
“Agradezco a Dios la entrega de su ministerio, y al renovar hoy sus promesas sacedotales me gustaría recordar la frase del apóstol Santiago: ‘Fortalezcan sus corazones’. Esta invitación la hace el Señor nuevamente para cada uno de nosotros”, expresó.
De esta forma, Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc, acompañado por Mons. Domingo Díaz Martínez, arzobispo emérito de Tulancingo, y Mons. Elie Michael, de la Iglesia Maronita en México, exhortó también a los sacerdotes a centrar en su persona al mismo Cristo, a tener un corazón que tenga intimidad con Dios.
“El sacerdocio no es un oficio fácil y sencillo, no es el quehacer de una profesión, es el ser de seguir todo un estilo de vida, debe de tener como base una vida espiritual, una fraternidad que le acompañe para afrontar los problemas del día a día”, recordó.
Asimismo, les pidió santificarse conjuntamente con el pueblo que Dios ha puesto en sus manos y fortalecer su espiritualidad.
“Se trata de caminar juntos con toda la Iglesia bajo la luz y guía del Espíritu Santo. El sacerdote es aquél que debe caminar con el otro”, externó.
La Misa Crismal del Martes Santo se realizó este año en la capilla del Seminario de Tulancingo, en la que se bendijeron los óleos catecúmenos y de enfermos, y se consagró el Santo Crisma.
La participación de la asamblea fue notable, con la presencia de agentes de pastoral y sacerdotes que recibieron los Santos Óleos para llevarlos hasta sus parroquias.
Al final, reunidos en comunidad, el señor arzobispo de Tulancingo pidió a los laicos seguir orando por sus sacerdotes.
“Tres elementos claves de la vida sacerdotal: comunión, participación y misión; de esta forma Dios Padre derrama sobre cada uno de nosotros el mismo amor que da a su hijo Nuestro Señor Jesucristo… Somos amados porque somos hijos”, sentenció.
† Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez exhortó a vivir una Semana Santa alejados del pecado
En su homilía de este Domingo de Ramos, Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez exhortó a vivir una Semana Santa en compañía de Jesús y alejándonos del pecado.
“El Señor nos invita a disponer nuestro espíritu para acompañarlo toda la Semana Santa”, dijo el obispo de Tula en reflexión al Evangelio de San Mateo, sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
Monseñor Juan Pedro destacó también la segunda lectura de San Pablo a los Filipenses, en la que destacó la obediencia de Jesús en su camino a la cruz.
“Obediencia, esa es la clave de todo, obediencia a la voluntad de Dios como Él mismo fue obediente hasta la muerte de cruz”.
El señor obispo se cuestionó entonces cómo ser obedientes al Señor: “Cumpliendo los diez mandamientos, iniciando por el que nos cueste más. ‘El que me ama cumple mis mandamientos’, dijo Jesús, entonces tengámoslo muy presente en esta Semana Santa”.
Luego reflexionó sobre la entrega de Cristo por nosotros, pues al final nos otorgará la victoria, venciendo así el pecado y la muerte; “Vivamos esta semana como Dios quiere”, pues la obediencia debe distinguir a todo buen cristiano.
No al pecado personal
Asimismo, hizo un llamado a acercarnos a Dios, a corregir nuestros caminos equivocados y alejarnos del pecado personal que se convierte en pecado social.
“Lo que vivimos actualmente en nuestra sociedad es consecuencia del pecado personal que se convierte también en un pecado social que nos afecta a todos, como la guerra, la violencia, las injusticias, la mentira, la impunidad”.
Jesús quiere celebrar la Pascua en nuestra casa
Por su parte, el Pbro. Felipe Juárez Ramírez aseguró que Jesús quiere celebrar la Pascua en nuestra casa, por lo que pidió abrir nuestro corazón para que obtengamos frutos de vida al final de la Semana Santa.
El párroco de la Catedral de Tula destacó así de la lectura del Evangelio las palabras de Jesús, cuando pide un lugar especial para la celebración de la Pascua.
† Ha partido a la casa del Padre el señor Francisco Alejandro Wong López, referente en la radio con su NQ “La Radio sin Límites”.
A sus 85 años de edad deja un legado en uno de los medios masivos más importantes del Siglo XX.
De acuerdo con lo informado por el periodista Octavio Jaimes, en su nota para El Sol de Tulancingo, Wong López forjó una carrera por más de 70 años como profesional de la radio luego de que obtuviera su licencia como locutor apenas a los 15 años de edad.
Ingresó en 1962 a la XEJP Radio Variedades, y para 1971 asumió la Dirección de Organización Independiente de Radio OIR.
Llegó a la ciudad de Tulancingo en 1975 para hacer resurgir la XENQ y la hizo referente en la región y el centro del país.
Ya como director, recibió el Premio Nacional de Periodismo en 1998 por su trayectoria en la radiodifusión.
Alejandro Wong, empresario, locutor y promotor de la radio en Hidalgo, pero además una gran persona que le abrió las puertas de las cabinas a la Arquidiócesis de Tulancingo para que la Iglesia tuviera voz en la radio.
Y es que “con el Sr. Wong, la NQ favoreció a la evangelización”, en palabras de Mons. Domingo Díaz Martínez.
El Pbro. Margarito Escorcia Reyes recuerda la incursión del padre Rogelio Fernández Magaña en la NQ con los programas “La Palabra nos reúne hoy” y “Vale la pena pensarlo”, espacios para la reflexión con mensajes que salían desde los micrófonos de la radio para llegar a los hogares de la ciudad metropolitana.
“Eran horas y horas de grabación en las cabinas”, recuerda el sacerdote Margarito Escorcia en su paso por la NQ para colaborar con el padre Rogelio Fernández en las grabaciones que le darían voz a la Iglesia en frecuencias abiertas en la década de los 80’s
Años posteriores, la sección “Pregúntale a tu arzobispo” fue otro espacio abierto para la arquidiócesis, en voz de Mons. Domingo Díaz Martínez, quien acudía a grabaciones para su transmisión en la NQ durante al menos 15 años.
Hace un año precisamente, el II Arzobispo de Tulancingo lo invitó a la presentación de su libro “Nuestros apodos. Memorias de un camino compartido”, por lo que se logró entablar comunicación directa con él.
Su siempre amable apertura y disposición es reconocida por sacerdotes y fieles laicos de la Iglesia, quienes ahora han externado sus condolencias ante su repentina partida.
¡Descanse en paz Alejandro Wong López!
Epd
† El VII obispo de Huejutla cumple una década en la diócesis que lo vio nacer y a la que considera como una madre en su formación y servicio
Platicamos con Mons. José Hiraís Acosta Beltrán, VII obispo de la Diócesis de Huejutla, a 10 años de su ordenación episcopal en la Iglesia particular que lo vio nacer y a la que considera como una madre en el caminar a lo largo de su vida.
¿Cómo se encuentra hoy?
“Estoy muy contento, muy feliz a diez años de estar sirviendo a la Diócesis de Huejutla como obispo que se cumplen el 14 de de marzo”.
“Siento mucha gratitud y satisfacción por este llamado, por este servicio que el Señor me ha pedido. Estoy muy contento con los sacerdotes de la diócesis, con la vida consagrada y también con el Pueblo de Dios”.
“Afortunadamente al ser llamado para este servicio ya conocía la diócesis, pues soy originario de la Diócesis de Huejutla. En una satisfacción de felicidad, alegría y esperanza”.
Nárrenos cómo se dio su llamado
“Fue un momento lleno de felicidad pero también de muchas dudas, de sentimientos encontrados”.
“Previamente me habían nombrado administrador diocesano al quedar vacante la diócesis después de la salida de Mons. Salvador Rangel Mendoza”.
“Entonces como administrador diocesano fui llamado a la Nunciatura Apostólica en enero de 2016, y bueno al ir a la Nunciatura yo esperaba que me dijeran que preparara a la diócesis para recibir al nuevo obispo”.
“Sin embargo, pues la noticia fue otra por parte del Nuncio Apostólico: ‘El Papa te ha elegido a ti como obispo de la Diócesis de Huejutla’”.
“Una noticia que yo no esperaba. No me pasaba por la mente de ninguna manera que fuera a ser nombrado obispo”.
“Después de reflexionar ante el Santísimo le presenté al Nuncio algunas objeciones, sobre todo cuestiones de salud e inexperiencia; ante ello me preguntó: ‘Pero confías en el Señor, ¿no?’”.
Y bueno, pues le dije: “Sí, confío en el Señor”. Proseguí: “Bueno, pues estoy dispuesto a servir contando con la ayuda del Señor y de la Santísima Virgen de Guadalupe”.
“Fue así como acepté la voluntad del Señor y bueno, seguimos en ello”.
¿Dio la noticia o esperó a que lo comunicara la Santa Sede?
“La exhortación del Nuncio es a mantener el secreto, y así me mantuve hasta que la Santa Sede publicó la noticia el 28 de enero. Mientras tanto yo como la Virgen María, guardaba estas cosas en en mi corazón (risas)”.
¿Su familia cómo lo tomó?
“Mi mamá con mucha alegría, pero también con sus temores. Ella, al ser entrevistada por este medio (Luz de Luz), recuerdo que dijo: ‘Es una gran responsabilidad, una gran misión, pero bueno, pedimos por él para que el Señor lo lo ilumine en esta misión a la que lo ha llamado’”.
“Mucha alegría también por parte de mis hermanos, familiares y seres queridos”.
¿Recuerda el momento de su ordenación episcopal?
“Fue también de una gran emoción, y al mismo tiempo ya pensaba en la diócesis y en ese gran compromiso que el Señor me encomendaba”.
“Lo viví con mucha fe, con mucha esperanza en que el Señor no me abandonaría, como hasta el momento he experimentado su ayuda, su presencia”.
Descríbanos su escudo episcopal
“En primer lugar el lema: ‘Aquí estoy, envíame’, por el profeta Isaías”.
“Del logotipo, en la diócesis se venera a Totata Jesús, una imagen del Nazareno que es muy querida por la gente, que representa también a Cristo Rey”.
“La diócesis está confiada a Cristo Rey, a Santa María de Guadalupe y por ello son los signos principales”.
“También un sauce que da referencia al significado de Huejutla, un cerro en alusión al que está en Calnali como parte de la Sierra”.
“Además el símbolo de la cultura náhuatl que significa el habla, la voz, la palabra, la palabra de Dios que se ha de anunciar”.

¿Cuáles fueron sus primeras renovaciones en la diócesis?
“Lo primero que vimos con el presbiterio fue actualizar el Plan Diocesano de Pastoral, y desde entonces hemos trabajado en cuatro prioridades: ‘Familia y jóvenes’, ‘Realidades emergentes’, ‘Comunión y participación’, e ‘Inculturación del Evangelio’”.
“Y bueno, esta actividad pastoral se ha iluminado por medio del Proyecto Global de Pastoral de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM)”.
¿Cómo considera que ha sido su caminar como pastor?
“En general han sido años de mucha alegría, de mucha satisfacción, aunque como obispos también nos enfrentamos a varios problemas como la acusación de algunos sacerdotes, también en algunas comunidades de tipo pastoral, la aceptación a los criterios para la la celebración de los sacramentos de iniciación cristiana”.
“Pero uno no camina solo, siempre con la ayuda del presbiterio, de los laicos y con los obispos de la provincia”.
“¿Qué es lo que más le gusta de ser obispo?”
“Atender a los sacerdotes en sus dificultades, en sus problemas y también a los pueblos, especialmente a los pueblos originarios que tienen sus dificultades propias”.
“También el acompañar los procesos de pastoral que se van llevando a cabo, tanto a nivel diócesis como en la provincia. Pero también algo importante que debo señalar es la comisión que me ha confiado la CEM, de coordinar el trabajo de la Dimensión Pastoral de Pueblos Originarios a nivel nacional”.
¿Qué es para usted la Diócesis de Huejutla?
“Es la diócesis que me ha formado desde adolescente que llegué al Seminario Menor; es como una madre, la madre Iglesia que ha sido mi formadora”.
“Me preparó para el ministerio sacerdotal… entonces debo de decir que la Diócesis de Huejutla ha sido para mí como una madre”.
¿Objetivos por cumplir?
“Algo importante en lo que hemos estado trabajando es en la construcción de la casa sacerdotal para padres mayores, llevamos dos o tres años en este proyecto de construcción, falta por terminar pero son varias etapas”.
“Algo que me interesa mucho es ver, si no concluida, por lo menos con un gran avance, y que ya puedan vivir allí algunos sacerdotes”.
“Esta casa también tiene como finalidad que sea de encuentros, de retiros, de ejercicios espirituales, de usos múltiples, y bueno, tengo la esperanza de que vamos a ir avanzando”.
Agradecimientos
“Quiero agradecer a a mis hermanos obispos de la provincia: Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez (Diócesis de Tula), Mons. Óscar Roberto Domínguez Couttolenc (Arquidiócesis de Tulancingo) y también a Mons. Domingo Díaz Martínez, arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Tulancingo”.
“Pero también agradecer a todo el presbiterio de la diócesis, a la vida consagrada y a todos los laicos por su oración, por su cercanía para conmigo, por el empeño en el trabajo conjunto, a caminar como lo han pedido nuestros últimos dos Papas, en sinodalidad”.
“Agradezco ese caminar juntos, pero también espero de todos que podamos continuar e intensificar este camino”.

Testimonio
Ha promovido el desarrollo de los pueblos, el amor por la lengua, la práctica de las costumbres y tradiciones, y el amor por la persona humana.
Durante su episcopado se ha preocupado por seminarios, parroquias y sacerdotes.
Un obispo cercano al Pueblo de Dios con atención a las necesidades pastorales, espirituales, administrativas y de caridad.
Las personas lo ven como un pastor comprensivo y humilde.
† Sofia Olvera Cortés esta por cumplir 95 años de edad, de los que 70 fueron dedicados al servicio en La Merced y 50 a la Academia Minerva. Mujer de fe que le entregó su vida a Dios en la Arquidiócesis de Tulanincgo
En una entrevista que había quedado en el tintero, Luz de Luz pudo platicar con la señorita Sofía Olvera Cortés, mujer de fe que le dedicó su vida a la Iglesia de Tulancingo.
Alegre, sonriente, pasiva, atenta y sincera, así atendió cada una de las preguntas realizadas para permitirnos conocer más de ella y de su intención, desde muy joven, de ofrecer su servicio en la capilla de La Merced, donde ha visto el paso de varios rectores del Seminario de Tulancingo.
Contrariada por las cámaras y luces, la señorita Sofía llegó un tanto nerviosa a La Merced, foro testigo de su vida, templo que si hablara daría grandes referencias de ella como ejemplo de mujer.
Tomó asiento mientras le era colocado el micrófono y realizábamos las últimas pruebas en las cámaras, pero mientras soltaba una que otra broma para amenizar la espera.
Luego comenzó a hablar de su historia que se remonta a los años de 1950, cuando decidió adherirse por completo a la que llama su iglesia, La Merced.
Su iglesia La Merced
“Ha sido mi iglesia, se puede decir, siempre fue mi iglesia por la cercanía a la casa (su casa), y también porque aquí he tenido muchas gracias que el Señor Dios me ha concedido”, explicó.
Sacerdotes y capellanes
Sentada frente a la cámara y teniendo la vista de la nave del templo histórico ubicado en Tulancingo, accedió a que le llamáramos Miss, como se dirigían a ella en el Seminario de San José.
Luego, a pregunta expresa sobre sacerdotes que recodaba puso en la lista al primer capellán de La Merced, Martiniano Sagaón Hernández; también mencionó a los sacerdotes Andrés Olivares Alvarado, Juan Bautista Salinas, Jorge Luis Anaya Merino, Tomás Roque Cruz, Jorge Martínez Ángeles, Mario Reyes Jiménez, Gerardo Pérez García, Germán Gallegos Espinoza y José Luis Moreno Enríquez.
Al hablar de los señores obispos de Tulancingo mencionó a Mons. Miguel Darío Miranda y Gómez, Mons. Adalberto Almeida y Merino; y con mucho cariño a Mons. Pedro Arandadíaz Muñoz y Mons. Domingo Díaz Martínez.
La señorita Sofía también compartió que ya pudo conocer a Mons. Roberto Domínguez Couttolenc, actual arzobispo de Tulancingo, de quien dijo ser “un hombre muy preparado”.
Benjamín, su padre
La memoria la llevó a acordarse de su señor padre, el señor Benjamín, como el hombre que siempre le inculcó empezar el día encomendándose al Señor con un canto que con gustó entonó.
“Él me inculcó siempre el amor a la Eucaristía, y este canto lo llevaré hasta que muera”, dijo.
La señorita Sofía fue hija de Benjamín y Luciana, y tuvo cuatro hermanos: Cecilia, Carlos, Lauro y Victoria.
Servicio
Motivada por el ejemplo de su papá, Miss fue adentrándose en el servicio a Dios y a la Iglesia, lo que hizo pedirle al padre Andrés Olivares ser servidora en La Merced.
La señorita recordó aquel día en el que se acercó al padre: “Yo quisiera que me dejara venir a servirles a ustedes aquí sin que me paguen ni un centavo (sic)”.
Tras la positiva respuesta del capellán, Miss Sofía se metió de lleno a servir en La Merced.
“Hacía de todo. Oficinas, servicio del altar y hasta la contabilidad llevaba aquí”, compartió su sobrina Amelia Olvera.
“Que el cáliz tuviera las formas necesarias para la consagración, todo el servicio del altar, como si hubiera sido ya, digamos, una especie de sacristán o acólito”, agregó la señorita.
Su servicio comenzó a establecerse, tanto que los momentos se convirtieron en semanas y meses que llevaron a cumplir 70 años en el servicio de La Merced.

El Seminario
“¿Cómo le digo, señorita Sofía o le digo miss?”, le pregunté al inicio de la entrevista; “Miss, usted me recuerda a mis alumnos”, fue su respuesta.
El sobrenombre le fue dado en el Seminario de Tulancingo a donde llegó a dar clases por invitación del padre Germán Gallegos.
“Nos entendimos el padre Germán y yo, iba según a dar clases (sic), pero sí ayudé en ese sentido al Seminario”, expresó.
Academia Minerva
Previo a la entrevista, Luz de Luz tuvo acceso a álbumes de fotografías que la hicieron recordar grandes momentos de su vida como la Academia Minerva que dirigió durante 50 años.
“Daba clases de principios de contabilidad, de matemáticas, aritmética y algo de álgebra, taquigrafía, mecanografía, de moral”, recuerda.
“Tengo muchos recuerdos de la academia”, dijo al mencionar la encomienda que le dio el capellán Martiniano Sagaón.
El grupo de danza
“Ahí como dicen sí me volé la barda”, expresó la señorita Sofía al recordar el grupo de danza que formó para bailar, e incluso llevar esos números a la Basílica de Guadalupe cada 8 de diciembre.
“Era por medio de la danza alabar a Dios y a María Santísima. Esa fue la finalidad con que yo abrí este grupito”, compartió.
Y es que de acuerdo con la señorita Sofía, el grupo le dio mucha satisfacción pues ella también lo veía como “un ganchito” para acercar a la gente a Dios.
“Gracias a la danza algunos de ellos llegaron a convertirse a nuestro Señor. Hubo gente que hasta se tuvo que bautizar porque no estaba ni bautizado”, agregó.
La danza se convirtió en su pasatiempo favorito, tanto que lo sigue practicando: “Hasta la fecha todavía ya así de vejestoria como soy (sic). Luego pone Reina, mi sobrina, sus músicas y yo le estoy dando (sic)”.
Entrega
“Me entregué a servir con alma, cuerpo y corazón”, dijo textual durante la entrevista al ahondar en su servicio como mujer a la Iglesia.
“Para mí era un gusto estar al cien por ciento aquí. Con toda entrega, con todo mi corazón estuve. Lo feliz que pude tener en la vida, lo tuve aquí, por esa señora que le dicen La Merced, esa señora del cielo que es la madre de Dios”, compartió.
Su familia
Por un tiempo la señorita Sofía vivió en una casa ubicada frente a la capilla de La Merced, pero con el paso de los años y de su edad, su familia decidió regresarla a su casa para brindarle los cuidados necesarios.
A sus próximos 95 años de edad, Miss puede caminar apoyada por sus sobrinas que se encargan de ella: “Reina y Amelia me han tratado con mucha caridad, lo cual le agradezco a Dios y le digo que las bendiga”.
Testimonio
Humilde en razón de su servicio se mantuvo la señorita Sofía durante la entrevista, pero no dudó en compartir que vivió momentos de alegría.
“Un gusto el que el Señor me haya concedido servir aquí en la capilla, para mí es un regalo que Dios me dio, un regalo de aquellos que no se pueden pagar con nada. Con eso digo todo”, compartió.
Mensaje
Al final de la entrevista, la señorita Sofía quiso enviar un mensaje a familia, amigos, sacerdotes, obispos y fieles que la recuerdan.
“Lo único que puedo decirle a todas esas personas, lo único que puedo desearles es que Dios los bendiga siempre y que cumplan su santísima voluntad bajo la mirada de María de Guadalupe”.
† En el 4º Domingo de Cuaresma, León XIV ha hecho un nuevo llamado a la paz en Oriente Medio
En el 4º Domingo de Cuaresma, León XIV ha hecho un nuevo llamado a la paz en Oriente Medio.
El Papa ha pedido un alto al fuego, desde el Palacio Apostólico tras rezar el Ángelus; y un «¡cese a las hostilidades!» desde su cuenta oficial en la red social X.
«En nombre de los cristianos de Oriente Medio y de todas las personas de buena voluntad, hago un llamamiento a los responsables de este conflicto: ¡Alto el fuego! Es imprescindible reabrir las vías del diálogo. La violencia jamás conducirá a la justicia, la estabilidad y la paz que anhelan los pueblos».
Sin mencionar a Estados Unidos, Israel e Irán, el Santo Padre lamentó que durante las últimas dos semanas el pueblo de Oriente Medio ha sufrido la atroz violencia de la guerra.
«Miles de personas inocentes han muerto y muchísimas más se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Reitero mi oración y mi cercanía a todos aquellos que han perdido a seres queridos en los ataques que han azotado escuelas, hospitales y zonas residenciales», continuó.
El Papa también expresó su preocupación por la situación en el Líbano, devastado por los enfrentamientos entre el ejército israelí y Hezbolá.
«La violencia jamás podrá traer la justicia, la estabilidad y la paz que anhelan los pueblos».
Según agencias internacionales, eñ conflicto ha provocado la muerte de más de 1200 personas hasta la fecha, entre ellas al menos 200 niños.
Con información de Vatican News
† El Papa calificó como signo de esperanza que mujeres y hombres de distintas nacionalidades, lenguas y culturas se mantengan unidos por la fe
En su audiencia general de este miércoles, el Papa León XIV continuó su catequesis sobre el documento conciliar «Lumen gentium», al reflexionar sobre el tema de la Iglesia como pueblo de Dios.
Desde la Plaza de San Pedro, el Santo Padre subrayó que la Iglesia es un solo pueblo, pero incluye a toda la humanidad en su diversidad, y que cada cristiano está llamado a «difundir el Evangelio por todas partes y a todos».
«Su principio unificador no es una lengua, una cultura, una etnia, sino la fe en Cristo: la Iglesia es, por lo tanto, una congregación de quienes, creyendo, ven en Jesús al autor de la salvación y el principio de la unidad y de la paz».
El Papa reiteró que en la Iglesia hay y debe haber sitio para todos, llamados a anunciar el Evangelio y a dar testimonio en todos los ambientes en los que se vive y obra.
León XIV calificó como signo de esperanza que ante conflictos y guerras, en la Iglesia convivan mujeres y hombres de distintas nacionalidades, lenguas y culturas, unidos por la fe.
Con estas palabras, el Papa hizo recordar a Francisco, con su «Todos, todos, todos», expresado en la JMJ de Lisboa.
«En la Iglesia hay espacio para todos. Y, cuando no lo haya, por favor, hagamos que lo haya; incluso para quien se equivoca, para quien cae, para quien tiene dificultades. ¡Todos, todos, todos!», dijo en la Ceremonia de Acogida el 3 de agosto de 2023.
Con información de Vatican News
En la parroquia de San Agustín Tlaxiaca se llevó a cabo el II Encuentro Provincial de Pastoral Familiar, con la participación de más de 100 matrimonios de las diócesis de Tulancingo, Huejutla y Tula.
Como parte del objetivo, obispos, sacerdotes y agentes de Pastoral Familiar trabajaron para fortalecer los equipos parroquiales.
Al respecto, Marco Antonio Rivera García y Jacqueline Sánchez Monroy hablaron sobre el segundo encuentro realizado con matrimonios coordinadores de la Pastoral Familiar en la Provincia de Hidalgo.
“En esta ocasión se les convocó para que conocieran el material que tratamos que se difunda, para que lleven el mensaje a sus parroquias y a sus equipos. Se trata de una guía de preparación para los equipos de Pastoral Familiar de toda la provincia”, explicó el matrimonio coordinador de la Pastoral Familiar.
La Guía para la Formación de Equipos Parroquiales de Pastoral Familiar consta de 60 páginas, con ocho apartados que incluyen temas como: “Criterios fundamentales para una pastoral renovada de la vida conyugal”; “Conceptos baásicos de Pastoral Familiar”.
“Etapas del Proceso de Pastoral Familiar”; “Los equipos de Pastoral Familiar diocesanos o parroquiales” (7 subtemas); “Sobre la formación integral de los agentes de Pastoral Familiar parroquial”; “Duración de los cargos”.
“Dinámica a seguir en las reuniones de Equipos Parroquiales de Pastoral Familiar (EPPF)”; y “Cese de los miembros del EPPF” (4 anexos).
Es con este tipo de materiales que buscan que los agentes de Pastoral Familiar tengan mejor preparación para atender a las familias ante la actualidad que se vive.
“Esa sería la riqueza de estas reuniones. Que ellos tengan un panorama más amplio de su servicio como Pastoral Familiar y sobre todo que ese servicio que se les da a las familias sea el mejor posible”, sostuvo Jacqueline Sánchez.
El matrimonio coordinador de la Pastoral Familiar en la provincia destacó la presencia además de sacerdotes coordinadores y de los tres obispos, como refuerzo al trabajo que realizan.
Además de este tipo de encuentros, la Pastoral Familiar en la provincia de Hidalgo convoca a reuniones mensuales, promueve los llamados “Círculos Familiares”, el proyecto “Velada para tres”, servicio a adultos mayores y acompañamiento a matrimonios jóvenes o matrimonios en crisis.
Por último, el matrimonio coordinador de la Pastoral Familiar, con más de 40 años de casados y 30 años de servicio en la Iglesia, mandaron un mensaje para que más parejas se sumen.
“El mensaje para ellos sería que es un una labor muy bonita el servir a las familias. El mensaje es para que se acerquen. Que podemos servir a las familias, pero que Dios es tan grande que primero nos ayuda a nosotros, y también ayudamos a los demás en lo poquito que podamos conforme vamos aprendiendo y caminando”.
† El Santo Padre pide rezar juntos por la paz tras lo que sucede en Oriente Medio e Irán
En el segundo Domingo de Cuaresma, el Papa ha hecho un nuevo llamado a la paz en el mundo que vive puntos críticos de guerra en diferentes países.
«Hago un llamamiento encarecido a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable», dijo desde el balcón del Palacio Apostólico.
León XIV exhortó primero a rezar juntos por los enfrentamientos en Pakistán y Afganistán: «Elevo mi súplica por un urgente retorno al diálogo. Recemos juntos para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo. Solo la paz, don de Dios, puede sanar las heridas entre los pueblos».
Y prosiguió con lo sucedido en Oriente Medio e Irán tras los ataques en los que ha participado Estados Unidos e Israel y que han dejado más de 200 personas sin vida, como el líder supremo Alí Jamenei.
Para el Santo Padre se viven horas dramáticas y se opone a la posiblidad de una tragedia de enormes proporciones: «La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas, ni con armas, que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable».
Desde el Vaticano, el Sumo Pontífice de la Iglesia católica lanzó un llamado a que la diplomacia recupere su papel y se promueva el bien de los pueblos que anhelan una convivencia pacífica, basada en la justicia.
“Hago un llamamiento encarecido a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable”, enfatizó.
De acuerdo con fuentes oficiales, 24 países están actualmente en guerra o con combates intensos como Ucrania, Rusia, Sudán, Myanmar, Palestina, Siria, Yemen, Estados Unidos, Irán y Emiratos Árabes, entre otros.
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