PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE HIDALGO

Mons. José Hiraís Acosta Beltrán, Autor Luz de Luz

† La intención es que se desarrollen actividades que nos permitan acercarnos mejor a la Palabra de Dios



Durante el mes de septiembre la Iglesia celebra el mes de la Biblia, el mes de la Sagrada Escritura. La intención es que en todas las comunidades cristianas se desarrollen actividades que nos permitan acercarnos mejor y con mayor provecho a la Palabra de Dios.

La Comisión Episcopal para la Animación Bíblica de la Pastoral ha editado un subsidio para guiar la lectura y meditación del la Palabra Dios para este mes, titulado: “La Iglesia construye la paz desde su testimonio”. 

Se propone un itinerario inspirado en dos ejes pastorales que iluminan la vida y la misión de la Iglesia en el presente trienio: la promoción de la cultura vocacional y la construcción de la paz. 

Toda vocación viene de la escucha de la Palabra y toda paz verdadera tiene su origen en Cristo Jesús Resucitado que continúa diciendo a sus discípulos: «La paz esté con ustedes» (Jn 20,19). 

Este camino se enriquece con el testimonio de los santos mártires cristeros, quienes sostenidos por la Palabra de Dios dieron su vida como testigos fieles de Cristo y sembradores de esperanza para nuestro pueblo.

Se ofrecen cinco catequesis para llevar a cabo el itinerario de reflexión: la paz, el testimonio evangelizador, la dimensión samaritana de la parroquia el servicio como camino para desarmar la violencia y la identidad de los discípulos de Cristo llamados a ser constructores de paz.



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Por: Mons. José Hiraís Acosta Beltrán

En su último mensaje al Pueblo de Dios, los obispos de México destacan varios temas, de los cuales abordaremos: la familia como corazón herido de la sociedad y el centenario de los mártires cristeros de nuestra nación mexicana. 

Analizando la realidad actual de la familia, sus problemas y sus desafíos, dicen que hay realidades sociales muy preocupantes como delincuencia, narcotráfico, corrupción y trata de personas, por mencionar algunas. 

Esta “realidad preocupante -dicen los obispos-  comienza en la familia”: una sociedad que no protege a la familia se desprotege a sí misma. 

Lo que estamos viviendo es una sistemática desestructuración familiar que genera, inevitablemente, una desestructuración social. 

Se introduce en las escuelas una ideología que relativiza la complementariedad hombre-mujer, que diluye la identidad sexual, que presenta como “progreso” lo que en realidad es deconstrucción de la naturaleza humana; se añade también una ideología política de confrontación social que no conduce a nada bueno.

El segundo tema que abordamos es sobre el heroísmo de los Mártires Cristeros de México, y es que en el 2025 conmemoramos el centenario de la proclamación de la solemnidad de Cristo Rey para la Iglesia y el mundo, proclamada en la encíclica Quas Primas del Papa Pío XI.

Y hoy les preguntamos, hermanos: ¿Quién reina verdaderamente en nuestras sociedades? ¿Cristo, o los ídolos del poder, el dinero, la violencia y la mentira? ¿Quién reina en nuestro corazón? ¿Las ideologías políticas y culturales o el Evangelio? 

Esta pregunta no es retórica: es una invitación a una conversión personal y social, una invitación para que Cristo reine en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestra sociedad.


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† Entronicemos la Sagrada Escritura, meditemos con la Lectio Divina y hagámosla vida, y con ella reavivemos nuestra esperanza



Septiembre es el mes dedicado especialmente a las Sagradas Escrituras, por ello es llamado el mes de la Biblia.  El Episcopado Mexicano exhorta a todos los fieles laicos, consagrados y consagradas a celebrar este mes la Palabra del Señor. 

En este año 2025, Año Jubilar de la Esperanza, la Dimensión de Animación Bíblica ofrece un subsidio con meditaciones sobre la esperanza cristiana para meditarlas en comunidad o en familia. Dichas meditaciones tienen la finalidad de conducirnos al encuentro con Cristo o de afianzar nuestro encuentro con Él, que es nuestra esperanza.

Podemos iniciar el mes de la Biblia entronizándola en nuestros templos o capilla, así como en nuestros hogares en una especie de trono o un lugar especial para su veneración y lectura, que se ponga en primer lugar, no solamente como lectura, sino para aplicarla en nuestra vida, de modo que la Palabra de Dios se convierta en un faro para nuestra existencia, así, con la Palabra podemos iluminar nuestras decisiones e inspirar nuestras acciones de acuerdo con la voluntad de Dios. 

Las meditaciones que se nos ofrecen para celebrar la Palabra son: Abraham creyó y esperó (Génesis 15,1-6); Padre: aparta de mí este cáliz (Lucas 22, 39-46); Si morimos con Él, también viviremos con Él (I Corintios 15,1-8. 12-20); Felipe visita Samaria (Hechos de los Apóstoles 8,4-8.4-17); y Alégrate María (Lucas 26-28. 39-42).



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