PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE HIDALGO

Diócesis de Huejutla archivos - Luz de Luz



Se han cumplido 100 años del inicio del movimiento cristero, de aquel conflicto Estado-Iglesia, han transcurrido ya muchos años y nos queda en la memoria, muchos testimonios vivos de fe, testimonios que nos hacen valorar y amar nuestra fe. 

Hoy la historia, pero sobre todo la fe, recuerda a tantos mártires que ofrecieron su vida por amor a Jesucristo y a la causa del Evangelio, no dudaron en negar su fe, ni retroceder un paso ante la convicción cristiana que tenían; memoria de todos ellos que en nuestros días seguimos recordando y para nosotros se vuelve un verdadero reto, para asumir y vivir con profundidad nuestra fe, pues si se puede, claro, si nosotros queremos y estamos dispuestos a amar a Dios, como Él nos ama, que nos inspire a ser amigos, hermanos, cristianos y verdaderos hijos de un mismo Padre celestial. 

En este contexto de la época cristera, nació un saludo muy propio y muy popular entre quienes defendían su fe, la custodiaban y la defendían incluso si era posible con la misma vida, para sellar con verdad este amor por Jesucristo: ¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!

Saludo profundo y con gran sentido de fe, porque se reafirma la convicción de nuestra creencia y nos hace estar abrazados a Dios nuestro Señor, por medio de su Hijo Jesucristo y el amparo de nuestra Madre, la Virgen de Guadalupe; Saludo que rápidamente se difundió entre los cristeros, pues por medio de él, reconocían su hermandad y realizaban su profesión de fe católica.

A mi amada Diócesis de Huejutla llegó este saludo, nada más y nada menos que por boca del primer Obispo, Monseñor José de Jesús Manríquez y Zárate, acérrimo defensor de la fe y pilar fundamental de la Diócesis; este saludo junto con otras obras son el invaluable y preciado tesoro de fe que nos dejó. 

A más de cien años de fundada la Diócesis de Huejutla, sigue perdurando este saludo cristero con gran fuerza y energía que hace alegrar nuestra fe, nos hace sentirnos orgullosos de saber hacia dónde caminamos, la patria eterna, ahí donde mora Dios y debemos llegar un día.

Un saludo que sigue más vivo que nunca en esta porción hidalguense, en estos días que a veces se tornan difíciles, nublados y turbios, y es ahí donde tenemos que reafirmar nuestra fe, con convicción y amor. Saludo que cuando lo emiten, la primera parte lo dice una persona: “¡Viva Cristo Rey…!” y la otra u otras personas contestan con júbilo y fe: “¡y Santa María de Guadalupe!”.

Hoy con orgullo, amor, devoción, piedad y cariño recuerdo este gran tesoro que nos dejó el Obispo Manríquez y Zárate; hago que retumbe mi corazón de alegría; vivifico una vez más este saludo, reafirmo mi fe y me uno junto a mi pueblo serrano y huasteco y con júbilo y firme voz digo: “¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!



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El 15 de septiembre de 2026 hallaron el cuerpo del padre Román de la Cruz Hernández a un costado de la carretera en los límites de Lolotla y Tlanchinol, Hidalgo. Era párroco de Santa Cruz, en Huejutla de Reyes, y coordinaba la pastoral profética de su diócesis. 

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) pidió una investigación exhaustiva y justicia; el obispo de Huejutla, José Hiraís Acosta Beltrán, llamó a no especular y, al mismo tiempo, a no permitir que este crimen, ni los demás que han lastimado al país, quede impune. 

La violencia ha dejado de ser excepción y se ha vuelto, tristemente, muy cotidiana: extorsión en el comercio, fosas, jóvenes reclutados, familias que buscan huesos con pico y pala, y un gobierno que a menudo hace caso omiso de la situación. 

En este escenario, el asesinato de un sacerdote ya no produce el impacto que debiera en las instancias gubernamentales y en amplios sectores de la sociedad.



Una respuesta a “ La violencia continúa: asesinan a otro sacerdote”

  1. Avatar de Annuar el Sadat
    Annuar el Sadat

    Desde un rincòn del Edo Mex. mando un saludo cordial y muy atento.

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† Episcopado Mexicano, el Diálogo Nacional por la Paz y la Iglesia en México hacen un llamado a las autoridades para una investigación exhaustiva y esclarecer los hechos



A través de un comunicado, la Diócesis de Huejutla pidió una investigación exhaustiva tras la privación de la vida del Pbro. Román de la Cruz Hernández.

La Iglesia particular, en el documento firmado por Mons. José Hiraís Acosta Beltrán, se dijo consternada por la noticia sobre el sacerdote que se desempeñaba como párroco en la comunidad de Santa Cruz, municipio de Huejutla.

Investigación, esclarecimiento y justicia

Tras los lamentables hechos y derivado de la noticia, el obispo de Huejutla pidió no especular y permitir que las autoridades correspondientes realicen las labores de investigación.

Asimismo, ante la situación de violencia que se vive actualmente en el país, hizo un llamado a las autoridades para que se realice una investigación exhaustiva y se llegue al esclarecimiento de los hechos: “Que se haga justicia y no permitir que este suceso, ni los demás crímenes que han lastimado nuestra nación, queden impunes”.

La Iglesia en México se solidariza con Huejutla

Este 16 de septiembre, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) hizo público su comunicado de solidaridad con Mons. José Hiraís Acosta Beltrán y la Diócesis de Huejutla ante el asesinato del padre Román de la Cruz Hernández

“Pedimos a Dios por su eterno descanso y por el consuelo de su familia y comunidad. Al mismo tiempo, hacemos un llamado a las autoridades a esclarecer estos hechos y procurar justicia. Encomendamos a la Diócesis de Huejutla a Nuestra Señora de Guadalupe, Reina de la Paz”, se lee en el documento firmado por Mons. Ramón Castro Castro, presidente de la CEM, y Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, secretario general.

La CEM reforzó el llamado a las autoridades para una “investigación exhaustiva” que permita esclarecer los hechos y se haga justicia de manera expedita.

Llamado al diálogo y a la reconciliación

Este mismo miércoles, horas después de que se confirmaran los hechos, el Diálogo Nacional por la Paz se sumó al llamado de justicia y pidió, del mismo modo, una investigación exhaustiva e imparcial que esclarezca los hechos y garantice que este crimen no quede impune.

El Diálogo Nacional por la Paz externó su cercanía con la Diócesis de Huejutla y su obispo, Mons. José Hiraís Acosta Beltrán, a quien le reiteraron el llamado “a construir, desde el diálogo y la reconciliación, una cultura de paz que erradique el odio y la venganza de nuestra sociedad”.

Paz y reconciliación

Mons. José Hiraís Acosta Beltrán, obispo de la Diócesis de Huejutla, hizo un “apremiamante llamado” a la sociedad a construir una cultura de paz y reconciliación en busca de la erradicación de la violencia y el respeto a la vida de cualquier persona. 

“Dejemos que Dios en su infinita bondad nos ayude para sacar del interior del corazón humano todo sentimiento destructivo de rencor, venganza y odio que atente contra lo más preciado que nos ha regalado: ‘La vida’. Que nuestra Madre Santísima de Guadalupe Reina de la Paz, nos auxilie y acompañe, para reconocernos todos hermanos e hijos de Dios y cuidemos la única familia que todos formamos”, externó.

Arquidiócesis de Tulancingo muestra cercanía

En la misma sintonía, la Arquidiócesis de Tulancingo hizo pública una esquela para acompañar a la Diócesis de Huejutla, con un mensaje de cercanía a familiares, amigos y feligreses del padre Román de la Cruz Hernández.

“Ante el dolor y la incertidumbre, como Iglesia no renunciamos a la esperanza ni a la verdad. Elevamos nuestra oración para que las autoridades puedan esclarecer plenamente los hechos y para que la justicia siga su curso”, se lee en el mensaje a través de las redes sociales.

La Iglesia metropolitana pidió también por la conversión de quienes cometieron este acto, “para que el Señor transforme sus corazones, los lleve al arrepentimiento y los aparte del camino del mal”. 

Una vida al servicio del sacerdocio

De acuerdo con información proporcionada por la Diócesis de Huejutla, el Pbro. Román de la Cruz Hernández tenía 48 años de edad, nacido el 28 de julio de 1978 en Mazahuacán, municipio de Lolotla.

Fue ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 2006, actualmente, con 19 años al servicio de la Iglesia, se desempeñaba como párroco en la comunidad de Santa Cruz, Huejutla; el padre Román también era miembro del Consejo Presbiteral de la diócesis.



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† La respuesta al llamado a la vocación sacerdotal, religiosa, matrimonial y laical de testimonios vivos en la Provincia de Hidalgo

Una mujer laica, un seminarista, un matrimonio, una religiosa y un sacerdote de las tres diócesis de la Provincia de Hidalgo, de quienes conocimos sus testimonios al ser llamados por Dios para una misión específica en su vida.



Karen Sarahí García Valdivia / Vocación laical / Diócesis de Huejutla

La vocación laical puede vivirse plenamente en la vida cotidiana, integrando la fe, la profesión y el servicio, asegura Karen Sarahí García Vadivia.

Desde los 13 años ofrece su servicio en la Iglesia y ahora considera que su camino ha estado marcado por el amor, el crecimiento personal y el servicio al prójimo: “Todo lo que soy y lo que tengo se lo debo a Dios”.

Encuentro con Dios 

Su participación en una Pascua Juvenil y un retiro espiritual marcaron su conversión y el descubrimiento de su vocación de servicio; actualmente participa como catequista, integrante de un coro parroquial, lectora, salmista, colaboradora en la Pastoral Juvenil, defensora de la vida, y como apoyo en temas jurídicos y contables para la Diócesis de Huejutla.

Profesión al servicio de la Iglesia

Es contadora y abogada, y pone al serivicio de la Iglesia también sus conocimientos profesionales; afirma que ha logrado integrar su vida profesional con su vocación de servicio.

Administrar su tiempo le ha permitido cumplir con su trabajo sin dejar de servir en la Iglesia: “La combinación de mi profesión con la Iglesia ha sido la motivación más grande para continuar”.

Crecimiento de fe

En la Iglesia, a la que define como su “piedra angular”, ha encontrado grandes amistades, formación, apoyo y oportunidades para desarrollarse tanto personal como profesionalmente.

Karen considera que su vocación es un llamado de Dios y está convencida de que la llamó en el momento adecuado.

Mensaje

Karen anima a los laicos que sienten inquietud por servir, a no dejarse vencer por la falta de tiempo, pues con amor a Dios y buena organización siempre es posible encontrar espacio para servir.

La vocación laical no está reservada para quienes trabajan de tiempo completo en la Iglesia, puede vivirse plenamente desde la profesión, la familia y la vida cotidiana, poniendo los talentos personales al servicio de Dios y de los demás.



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† Una procesión, representación y la develación de un monumento antecedieron a la celebración Eucarística presidida por Mons. José Hiraís Acosta Beltrán



En el Domingo de la Ascensión del Señor, la Diócesis de Huejutla recordó los 100 años de la heroica actitud de Mons. José de Jesús Manríquez y Zárate, ante su aprehensión durante la Resistencia Cristera.

Fue en la parroquia de San Agustín Metzquititlán donde se recordó la detención del primer obispo de la Iglesia particular.

Una procesión, representación y la develación de un monumento antecedieron a la celebración Eucarística presidida por Mons. José Hiraís Acosta Beltrán.

En su homilía, el señor obispo de Huejutla recordó a los mexicanos que dieron su vida por la fe, “defendiendo la libertad religiosa, defendiendo el mismo Evangelio, defendiendo a la Iglesia”.

Monseñor José Hiraís agradeció a los Hermanos de la Misericordia y Paz, y a niños de la parroquia, quienes realizaron una representación sobre la conmemoración.

Asimismo, relató el hecho cuando se dio su aprehensión en la sede episcopal tras defender su fe ante el presidente Plutarco Elías Calles, quien mandó 100 soldados a Huejutla para tomarlo preso, llevarlo a Pachuca y después desterrarlo hacia Estados Unidos.

Por último, recordó a los más de 200 mil mártires que defendieron la causa y dieron su vida por Cristo durante el movimiento.



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† El VII obispo de Huejutla cumple una década en la diócesis que lo vio nacer y a la que considera como una madre en su formación y servicio



Platicamos con Mons. José Hiraís Acosta Beltrán, VII obispo de la Diócesis de Huejutla, a 10 años de su ordenación episcopal en la Iglesia particular que lo vio nacer y a la que considera como una madre en el caminar a lo largo de su vida.


¿Cómo se encuentra hoy?

“Estoy muy contento, muy feliz a diez años de estar sirviendo a la Diócesis de Huejutla como obispo que se cumplen el 14 de de marzo”.

“Afortunadamente al ser llamado para este servicio ya conocía la diócesis, pues soy originario de la Diócesis de Huejutla. En una satisfacción de felicidad, alegría y esperanza”.

Nárrenos cómo se dio su llamado

“Fue un momento lleno de felicidad pero también de muchas dudas, de sentimientos encontrados”.

“Previamente me habían nombrado administrador diocesano al quedar vacante la diócesis después de la salida de Mons. Salvador Rangel Mendoza”.

“Entonces como administrador diocesano fui llamado a la Nunciatura Apostólica en enero de 2016, y bueno al ir a la Nunciatura yo esperaba que me dijeran que preparara a la diócesis para recibir al nuevo obispo”.

“Una noticia que yo no esperaba. No me pasaba por la mente de ninguna manera que fuera a ser nombrado obispo”.

“Después de reflexionar ante el Santísimo le presenté al Nuncio algunas objeciones, sobre todo cuestiones de salud e inexperiencia; ante ello me preguntó: ‘Pero confías en el Señor, ¿no?’”.

Y bueno, pues le dije: “Sí, confío en el Señor”. Proseguí: “Bueno, pues estoy dispuesto a servir contando con la ayuda del Señor y de la Santísima Virgen de Guadalupe”. 

¿Dio la noticia o esperó a que lo comunicara la Santa Sede?

“La exhortación del Nuncio es a mantener el secreto, y así me mantuve hasta que la Santa Sede publicó la noticia el 28 de enero. Mientras tanto yo como la Virgen María, guardaba estas cosas en en mi corazón (risas)”. 

¿Su familia cómo lo tomó?

“Mi mamá con mucha alegría, pero también con sus temores. Ella, al ser entrevistada por este medio (Luz de Luz), recuerdo que dijo: ‘Es una gran responsabilidad, una gran misión, pero bueno, pedimos por él para que el Señor lo lo ilumine en esta misión a la que lo ha llamado’”. 

“Mucha alegría también por parte de mis hermanos, familiares y seres queridos”.

¿Recuerda el momento de su ordenación episcopal?

“Fue también de una gran emoción, y al mismo tiempo ya pensaba en la diócesis y en ese gran compromiso que el Señor me encomendaba”.

“Lo viví con mucha fe, con mucha esperanza en que el Señor no me abandonaría, como hasta el momento he experimentado su ayuda, su presencia”.

Descríbanos su escudo episcopal

“En primer lugar el lema: ‘Aquí estoy, envíame’, por el profeta Isaías”.

“Del logotipo, en la diócesis se venera a Totata Jesús, una imagen del Nazareno que es muy querida por la gente, que representa también a Cristo Rey”.

“También un sauce que da referencia al significado de Huejutla, un cerro en alusión al que está en Calnali como parte de la Sierra”.

“Además el símbolo de la cultura náhuatl que significa el habla, la voz, la palabra, la palabra de Dios que se ha de anunciar”. 

¿Cuáles fueron sus primeras renovaciones en la diócesis?

“Lo primero que vimos con el presbiterio fue actualizar el Plan Diocesano de Pastoral, y desde entonces hemos trabajado en cuatro prioridades: ‘Familia y jóvenes’, ‘Realidades emergentes’, ‘Comunión y participación’, e ‘Inculturación del Evangelio’”. 

“Y bueno, esta actividad pastoral se ha iluminado por medio del Proyecto Global de Pastoral de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM)”.

¿Cómo considera que ha sido su caminar como pastor?

“En general han sido años de mucha alegría, de mucha satisfacción, aunque como obispos también nos enfrentamos a varios problemas como la acusación de algunos sacerdotes, también en algunas comunidades de tipo pastoral, la aceptación a los criterios para la la celebración de los sacramentos de iniciación cristiana”.

¿Qué es lo que más le gusta de ser obispo?

“Atender a los sacerdotes en sus dificultades, en sus problemas y también a los pueblos, especialmente a los pueblos originarios que tienen sus dificultades propias”.

“También el acompañar los procesos de pastoral que se van llevando a cabo, tanto a nivel diócesis como en la provincia. Pero también algo importante que debo señalar es la comisión que me ha confiado la CEM, de coordinar el trabajo de la Dimensión Pastoral de Pueblos Originarios a nivel nacional”.

¿Qué es para usted la Diócesis de Huejutla?

“Es la diócesis que me ha formado desde adolescente que llegué al Seminario Menor; es como una madre, la madre Iglesia que ha sido mi formadora”.

¿Objetivos por cumplir?

“Algo importante en lo que hemos estado trabajando es en la construcción de la casa sacerdotal para padres mayores, llevamos dos o tres años en este proyecto de construcción, falta por terminar pero son varias etapas”.

“Algo que me interesa mucho es ver, si no concluida, por lo menos con un gran avance, y que ya puedan vivir allí algunos sacerdotes”.

“Esta casa también tiene como finalidad que sea de encuentros, de retiros, de ejercicios espirituales, de usos múltiples, y bueno, tengo la esperanza de que vamos a ir avanzando”.

Agradecimientos

“Quiero agradecer a a mis hermanos obispos de la provincia: Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez (Diócesis de Tula), Mons. Óscar Roberto Domínguez Couttolenc (Arquidiócesis de Tulancingo) y también a Mons. Domingo Díaz Martínez, arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Tulancingo”.

“Pero también agradecer a todo el presbiterio de la diócesis, a la vida consagrada y a todos los laicos por su oración, por su cercanía para conmigo, por el empeño en el trabajo conjunto, a caminar como lo han pedido nuestros últimos dos Papas, en sinodalidad”.

Testimonio

Ha promovido el desarrollo de los pueblos, el amor por la lengua, la práctica de las costumbres y tradiciones, y el amor por la persona humana.

Durante su episcopado se ha preocupado por seminarios, parroquias y sacerdotes.

Un obispo cercano al Pueblo de Dios con atención a las necesidades pastorales, espirituales, administrativas y de caridad.

Las personas lo ven como un pastor comprensivo y humilde.



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† Entronicemos la Sagrada Escritura, meditemos con la Lectio Divina y hagámosla vida, y con ella reavivemos nuestra esperanza



Septiembre es el mes dedicado especialmente a las Sagradas Escrituras, por ello es llamado el mes de la Biblia.  El Episcopado Mexicano exhorta a todos los fieles laicos, consagrados y consagradas a celebrar este mes la Palabra del Señor. 

En este año 2025, Año Jubilar de la Esperanza, la Dimensión de Animación Bíblica ofrece un subsidio con meditaciones sobre la esperanza cristiana para meditarlas en comunidad o en familia. Dichas meditaciones tienen la finalidad de conducirnos al encuentro con Cristo o de afianzar nuestro encuentro con Él, que es nuestra esperanza.

Podemos iniciar el mes de la Biblia entronizándola en nuestros templos o capilla, así como en nuestros hogares en una especie de trono o un lugar especial para su veneración y lectura, que se ponga en primer lugar, no solamente como lectura, sino para aplicarla en nuestra vida, de modo que la Palabra de Dios se convierta en un faro para nuestra existencia, así, con la Palabra podemos iluminar nuestras decisiones e inspirar nuestras acciones de acuerdo con la voluntad de Dios. 

Las meditaciones que se nos ofrecen para celebrar la Palabra son: Abraham creyó y esperó (Génesis 15,1-6); Padre: aparta de mí este cáliz (Lucas 22, 39-46); Si morimos con Él, también viviremos con Él (I Corintios 15,1-8. 12-20); Felipe visita Samaria (Hechos de los Apóstoles 8,4-8.4-17); y Alégrate María (Lucas 26-28. 39-42).



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