Exijamos que se respete la libertad religiosa y la dignidad de los creyentes
Recientemente un youtuber ofreció una cantidad considerable de dinero para que atentaran contra la vida de un obispo en México. Al observar el contenido de sus redes sociales, resulta preocupante que esta persona, quien por cierto cuenta con más de 600 mil seguidores, publique con frecuencia expresiones hostiles contra sacerdotes y creyentes católicos. No solo descalifica a personas por sus creencias religiosas y utiliza etiquetas deshumanizantes para atribuirles la comisión de delitos graves, sino que ahora ha llegado al extremo de ofrecer dinero para que alguien atente contra la vida de un líder religioso.
La libertad religiosa es un derecho humano reconocido tanto en nuestro marco constitucional como en diversos tratados internacionales. Este derecho permite a todas las personas elegir, cambiar, profesar o no profesar una religión o creencia, así como practicarla o abandonarla sin sufrir coacción o discriminación.
Por ello, considero necesario que las autoridades competentes analicen las expresiones del señor Lápiz y determinen si constituyen actos de discriminación religiosa, incitación al odio o alguna otra conducta sancionada por nuestro ordenamiento jurídico. Estigmatizar de manera generalizada a sacerdotes y creyentes mediante la atribución de conductas delictivas puede contribuir a generar un ambiente de hostilidad contra las personas por razón de sus creencias.
Por otro lado, la libertad de expresión, también reconocida en nuestra Constitución y en los tratados internacionales, protege el derecho a expresar opiniones y difundir información. Sin embargo, no es un derecho absoluto. Su ejercicio está sujeto a las responsabilidades y límites establecidos por el propio orden jurídico, particularmente cuando determinadas expresiones afectan derechos de terceros o constituyen una incitación a la violencia.
No estamos hablando de opiniones críticas hacia una religión. Se están atribuyendo delitos de manera generalizada a sacerdotes sin aportar pruebas y además, se está promoviendo violencia en contra de ellos. Corresponde a las autoridades determinar las consecuencias jurídicas de estas conductas.
Sabemos que este tipo de agresiones siempre han existido. Por eso debemos actuar. Lo primero es visibilizar y denunciar las posibles conductas discriminatorias ante las instituciones competentes para que sean analizadas conforme a derecho. Te comparto los pasos para presentar una petición ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED):
Esta batalla nos compete a los laicos. Actuemos por las vías institucionales correspondientes para exigir que se respeten los derechos humanos de todos los creyentes y líderes religiosos.
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