† Solo amando nuestra vida puede tener sentido
Según el filósofo griego Heráclito, lo único que permanece es el cambio y seguramente nosotros lo hemos podido constatar: por más que disfrutemos de un paseo, de una conversación, de una fiesta o de algún otro acontecimiento, esto concluye que las modificaciones las podemos notar en nuestro cuerpo, en nuestra forma de pensar y de comportarnos entre otras; sin embargo, hay muchas personas a las que les da miedo el cambio y prefieren quedarse en su zona de confort.
Es natural sentir temor, porque esta emoción primaria generalmente viene precedido de la incertidumbre; sin embargo, podemos encontrar certeza en el amor.
Como diría Viktor Frankl: “El amor trasciende hasta encontrarnos con el ser amado”, y como diría Santa Teresa de Calcuta, de feliz memoria: “El que no ama para servir, no sirve para vivir”.
Es decir: solo amando nuestra vida puede tener sentido, solo amando podemos trascender; y es signo de que estamos hechos no para la tierra, sino para la eternidad.
Es importante saber o recordar esto para no tenerle apego ansioso a las cosas y/o a las personas; es indispensable vincularnos con ellas, pero conscientes que no somos sus propietarios ni son la extensión de nuestro ser.
Y en el caso de los bienes materiales, solo sus administradores: hay que saberlos cuidar y usar, teniendo presente que son medios y no fines.
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