† La iniciativa de acompañamiento psicológico está orientada a brindar escucha, contención y seguimiento a quienes atraviesan situaciones críticas
Ante las distintas situaciones emocionales y familiares que enfrentan jóvenes y agentes de pastoral, la Pastoral Juvenil de la Foranía Pachuca Sur impulsa el proyecto Vehículo Amarillo, una iniciativa de acompañamiento psicológico con sentido humano, ético y cristiano, orientada a brindar escucha, contención y seguimiento a quienes atraviesan situaciones críticas.
De acuerdo con Nallely Domínguez, coordinadora de la Pastoral Juvenil de la Foranía Pachuca Sur, el proyecto surgió inicialmente como un programa piloto dentro de la dimensión de Situaciones Críticas, a partir del contacto directo con los grupos juveniles parroquiales y de las necesidades que los propios jóvenes comenzaron a compartir.
“Cuando asumo la coordinación foránea veo este golpe de realidad, el estrés de los jóvenes, abusos que han sufrido en sus entornos familiares, coordinadores que han sido acosados [...] es donde me surge la idea de crear este tipo de acompañamiento”, explicó en entrevista con Luz de Luz.
“Las situaciones críticas siguen existiendo y tenemos que atenderlas”, afirmó.
El Vehículo Amarillo plantea ofrecer escucha activa y acompañamiento psicológico, así como contención emocional en situaciones de crisis y canalización a procesos de terapia profesional cuando sea necesario.
La iniciativa también contempla talleres y charlas sobre autoestima, manejo de emociones, comunicación asertiva, prevención de ansiedad y depresión, prevención de abusos y establecimiento de límites sanos.
Asimismo, busca acompañar procesos de discernimiento vocacional y profesional, y ofrecer espacios de escucha durante retiros, asambleas y otros encuentros pastorales.
La experiencia en actividades pastorales también permitió identificar estas necesidades. “En retiros, asambleas diocesanas y en Pascuas llegué a notar problemas de ansiedad entre los muchachos”, relató.
Para la coordinadora, uno de los retos está relacionado con el acceso a la atención psicológica. “Considero que la salud mental en México es un privilegio”, señaló al referirse al tiempo, dedicación y recursos económicos que implica para muchas personas mantener un proceso terapéutico.
En septiembre, el proyecto fue presentado y consolidado dentro de la foranía Pachuca Sur.
Manuel Granados, psicoterapeuta, asumió la dirección, mientras que Alfredo Pérez Pagola, psicoterapeuta humanista, participa como codirector.
El equipo está integrado por profesionales con distintas áreas de especialización: Ailyn Aidé Ríos Rivera, en psicoeducación y primeros auxilios psicológicos; Jennyfer Flores Sánchez, terapeuta familiar y maestrante en psicología clínica; Lizeth Alhelí Hernández Hernández, en acompañamiento psicológico, consejería, talleres, psicoeducación y capacitación.
Jorge Elliott Kaleb Acuña, en técnicas de biofeedback para afrontar el estrés; Ariadna Scarlet Hernández Moreno, especialista en trastornos del neurodesarrollo y psicoterapia familiar sistémica; y María Guadalupe Escamilla Hernández, maestra en psicología de la salud y especialista en duelo gestacional y perinatal, teología del cuerpo y promoción de la lactancia materna.
Como parte de su propuesta, el Vehículo Amarillo contempla realizar un estudio socioeconómico para conocer las condiciones de cada joven que solicite la atención y, a partir de ello, establecer horarios y un esquema de atención con un costo accesible.
La iniciativa se vincula además con la Ruta 2031-2033, particularmente con la propuesta de generar vehículos de acompañamiento, así como con el documento Constructores de paz de la Dimensión Episcopal Mexicana de Pastoral de Adolescentes y Jóvenes (DEMPAJ), que plantea la construcción de la paz también desde el ámbito personal y comunitario.
Para Nallely Domínguez atender la salud emocional forma parte también del acompañamiento pastoral que requiere la realidad actual de los jóvenes.
El proyecto toma como lema la cita del libro de los Proverbios: «La angustia deprime el corazón, la palabra buena la alienta» (Prov 12,25), un texto que, de acuerdo con la coordinadora, ha inspirado el desarrollo de esta iniciativa.
La Pastoral Juvenil de la Foranía Pachuca Sur busca articular el acompañamiento pastoral con herramientas profesionales de atención psicológica, generando espacios donde jóvenes, coordinadores, asesores y familias puedan ser escuchados y, cuando sea necesario, canalizados hacia procesos especializados.
El nuevo anuncio de Clara Brugada es que su administración pretende impulsar el diálogo para la legalización de la eutanasia.
En palabras más sencillas, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México propone que los médicos puedan terminar con la vida de aquellas personas que tienen un “sufrimiento intolerable”.
¿Quién definirá qué es un trastorno incapacitante? El déficit de atención es un trastorno que puede ser incapacitante, pero eso no significa que se deba permitir la “muerte asistida” de quienes padecen este trastorno.
¿Quién decidirá qué es un sufrimiento intolerable? El caso Noelia, en España, nos debe recordar que lo que para una joven era un sufrimiento intolerable, en realidad era un grito desesperado por justicia y por asistencia médica que le permitiera atender su salud mental.
¿Cuándo es lícito matar a un enfermo terminal? ¿Qué trastornos hacen de una persona alguien descartable? ¿La depresión crónica también es un sufrimiento intolerable?
El sector médico tiene el enorme reto de atender, con humanidad, una multitud de enfermedades graves, crónicas e incapacitantes. La falta de soluciones médicas no debe abrir camino a la muerte asistida por personal médico.
En un país con graves carencias médicas y sin presupuesto suficiente para garantizar cuidados paliativos, sería un craso error legislar en favor del descarte de quienes ya no tienen una solución médica.
† Solo amando nuestra vida puede tener sentido
Según el filósofo griego Heráclito, lo único que permanece es el cambio y seguramente nosotros lo hemos podido constatar: por más que disfrutemos de un paseo, de una conversación, de una fiesta o de algún otro acontecimiento, esto concluye que las modificaciones las podemos notar en nuestro cuerpo, en nuestra forma de pensar y de comportarnos entre otras; sin embargo, hay muchas personas a las que les da miedo el cambio y prefieren quedarse en su zona de confort.
Es natural sentir temor, porque esta emoción primaria generalmente viene precedido de la incertidumbre; sin embargo, podemos encontrar certeza en el amor.
Como diría Viktor Frankl: “El amor trasciende hasta encontrarnos con el ser amado”, y como diría Santa Teresa de Calcuta, de feliz memoria: “El que no ama para servir, no sirve para vivir”.
Es decir: solo amando nuestra vida puede tener sentido, solo amando podemos trascender; y es signo de que estamos hechos no para la tierra, sino para la eternidad.
Es importante saber o recordar esto para no tenerle apego ansioso a las cosas y/o a las personas; es indispensable vincularnos con ellas, pero conscientes que no somos sus propietarios ni son la extensión de nuestro ser.
Y en el caso de los bienes materiales, solo sus administradores: hay que saberlos cuidar y usar, teniendo presente que son medios y no fines.
Nuestra historia, sentimientos y emociones pueden ser sanados en la medida que asumamos nuestras heridas: Dios sana y transforma cada etapa de la vida para que demos fruto en abundancia.
Hay dos expresiones a las cuales convendría ponerle atención: lo que no hablas te somete, lo somatizas, expresándose en el cuerpo con enfermedades, y el que no conoce su historia estará condenado a repetir los mismos errores.
Probablemente todos hemos tenido alguna herida emocional (a veces desde la gestación), porque uno de los cimientos de nuestra personalidad es la historia de vida; algunas personas experimentaron estas heridas provocadas por sus padres o sus tutores, cuando son los primeros que tendrían que amarlos.
Es crucial recordar que los niños tienen derecho a unos padres y no al revés; es decir, los pequeños requieren de educadores adecuados con salud integral.
Los padres les han quedado a deber a algunos de los niños, porque a veces sus progenitores traen cargando sus propias heridas, ven en sus vástagos la extensión de su ser y creen tener la oportunidad de alcanzar sus propios deseos en ellos.
Por ejemplo, un papá que de niño anheló ser futbolista, y presiona u obliga para que el pequeño desarrolle habilidades en este deporte sin consultarlo ni observar si tiene capacidad para ello o si es de su agrado.
Se les olvida a algunos papás que los niños a pesar de su edad tienen derechos, y que aún cuando estén bajo tutela tienen su propia individualidad.
Al final el hijo no tiene la culpa de nada y es importante sanar nuestro pasado para no ponerles una carga que no les corresponde.
No es fácil educar, será más fácil ver si somos capaces de perdonar a nuestros propios padres, ya que en la mayoría de los casos hicieron lo mejor que pudieron con los recursos que tenían.
Los hijos se equivocan y generalmente no lo hacen con malicia, aunado a que para que aprendan de esos errores necesitan ser corregidos con sabiduría, de lo contrario no hay aprendizaje.
Hay que emplear toda nuestra energía en sanar, enfocarse en el crecimiento humano y espiritual en la realización de nuestra meta o ideal personal: sí es posible renacer, revivir y resurgir, desarrollándonos armoniosamente.
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