PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE HIDALGO

Infancia archivos - Luz de Luz

† Es momento de poner énfasis en la importancia que debe tener la Palabra de Dios en nuestra vida



La Iglesia ha establecido el mes de septiembre como el mes para poner énfasis de la importancia que debe tener la Palabra de Dios en nuestra vida. 

Hemos dicho muchas veces que la mejor forma de educar es con el ejemplo, así también, la mejor forma de enseñarles a leer la Biblia es hacerlo en familia.

Una Biblia con letra grande

La idea es que sea una Biblia grande, con letra adecuada para que todos la puedan leer.

De preferencia que sea la Biblia de Jerusalem o la Latinoamericana, que tienen traducciones claras y entendibles para todos.

En casa tenemos una que nos regalaron cuando nos casamos y tiene además las pastas gruesas, esto ayuda a que su manejo sea seguro.

Apoyos didácticos

Para que sea más fácil su uso podemos adaptarle unos separadores hechos a base de listones delgados pegados en un cartón, y se le pueden meter entre la pasta y las hojas para dejar señalado donde nos quedamos y así al día siguiente comenzar fácilmente.

También es bueno poner la Biblia en un lugar especial, a la vista de todos y cerca de donde convivimos más; puede ser entre el comedor y la sala, o a la entrada de la casa, la idea es que tenga un lugar especial.

También puedes imprimir algunos dibujos para los más pequeños de casa, para que mientras los demás leen ellos iluminen algo acorde a la lectura.

Una horario para leerla

Tener un horario para cada actividad siempre es muy bueno, y también lo es para la lectura de la Biblia.

Primero que nada debemos establecer cada cuanto la vamos a leer y de ahí sale también por cuanto tiempo lo vamos a hacer; es decir, podemos leerla una vez por semana y leer un capítulo completo, o podemos leerla diario leyendo sólo uno cuantos versículos, y esto nos permitirá establecer un horario fijo para la lectura de la Biblia.

Nosotros intentamos leerla a diario, pero cuando no podemos hacerlo pues también se lo ofrecemos a Dios, pero sí buscamos tener el tiempo para hacerlo.

Que todos participen

Cuando tenemos hijos es muy bueno que desde pequeñitos se acostumbren a leer la Biblia.

Podemos decir que desde que aprenden a leer debemos dejarlos que participen en la lectura de la Palabra de Dios.

Por supuesto que será solo un vehículo, pero con eso los acostumbramos muy bien al uso de la Biblia.

También es bueno que todos participemos no solo en la lectura, sino en el discernimiento de lo que nos ha querido decir Dios en esas líneas, porque de nada sirve solo la lectura, es necesario aplicarla a nuestras vidas.

Busca una Biblia infantil

Cuando nuestros hijos estaban muy pequeñitos buscamos una Biblia para niños que tuviera dibujos claros y pocas letras para que comenzaran a conocerla.

La verdad es que les gustaba mucho, y cuando nosotros leíamos nuestra Biblia ellos leían la suya y así relacionaban los libros que forma la Biblia y tenía idea de que trataba cada uno.

La verdad es que entre más pequeños los iniciemos en la práctica de leer la Biblia, es más fácil que a nuestros hijos se les haga ese hábito y les dé gusto hacerlo y de grandes sigan con esa bella y muy buena costumbre.

Leer en familia la Biblia es algo que no tiene precio porque es compartir la Palabra de Dios y aplicarla a nuestra vida familiar. ¡Animémonos a leer la Biblia en familia!



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Nuestra historia, sentimientos  y emociones pueden ser sanados en la medida que asumamos nuestras heridas: Dios sana y transforma cada etapa de la vida para que demos fruto en abundancia. 

Hay dos expresiones a las cuales convendría ponerle atención: lo que no hablas te somete, lo somatizas, expresándose en el cuerpo con enfermedades, y el que no conoce su historia estará condenado a repetir los mismos errores. 

Probablemente todos hemos tenido alguna herida emocional (a veces desde la gestación), porque uno de los cimientos de nuestra personalidad es la historia de vida; algunas personas experimentaron estas heridas provocadas por sus padres o sus tutores, cuando son los primeros que tendrían que amarlos.  

Es crucial recordar que los niños tienen derecho a unos padres y no al revés; es decir, los pequeños requieren de educadores adecuados con salud integral.  

Los padres les han quedado a deber a algunos de los niños, porque a veces sus progenitores traen cargando sus propias heridas, ven en sus vástagos la extensión de su ser y creen tener la oportunidad de alcanzar sus propios deseos en ellos.  

Por ejemplo, un papá que de niño anheló ser futbolista, y presiona u obliga para que el pequeño desarrolle habilidades en este deporte sin consultarlo ni observar si tiene capacidad para ello o si es de su agrado.  

Se les olvida a algunos papás que los niños a pesar de su edad tienen derechos, y que aún cuando estén bajo tutela tienen su propia individualidad. 

Al final el hijo no tiene la culpa de nada y es importante sanar nuestro pasado para no ponerles una carga que no les corresponde.  

No es fácil educar, será más fácil ver si somos capaces de perdonar a nuestros propios padres, ya que en la mayoría de los casos hicieron lo mejor que pudieron con los recursos que tenían.  

Los hijos se equivocan y generalmente no lo hacen con malicia, aunado a que para que aprendan de esos errores necesitan ser corregidos con sabiduría, de lo contrario no hay aprendizaje.  

Hay que emplear toda nuestra energía en sanar, enfocarse en el crecimiento humano y espiritual en la realización de nuestra meta o ideal personal: sí es posible renacer, revivir y resurgir, desarrollándonos armoniosamente. 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *