† Es el pastor propio de una parte del Pueblo de Dios denominada parroquia
Pbro. Bartolomé Martínez Vera
El párroco es el pastor propio de una parte del Pueblo de Dios denominada parroquia, en la que, en representación del Obispo diocesano, ejerce el triple oficio de Cristo: sacerdote, profeta y pastor.
Por lo tanto, la función del párroco es triple: como sacerdote le corresponde la santificación de las almas, especialmente con la administración de los Sacramentos y la dirección espiritual. Cuida que en todas las celebraciones, los participantes realicen su ministerio conforme a las normas litúrgicas.
Como profeta le corresponde proclamar la Palabra de Dios y la formación humana y cristiana de todos sus feligreses, especialmente por la nueva evangelización, la catequesis y la capacitación de todos los agentes de la pastoral parroquial.
Como pastor, tiene a su responsabilidad de la dirección, coordinación y dirección de todas las actividades que los agentes de la pastoral parroquial deben realizar. Le corresponde el cuidado de los bienes inmuebles y muebles de la parroquia al servicio de todos fieles.
En todo su quehacer siempre debe recordar que el señor Obispo lo ha nombrado su representante en la parroquia.
Realizará su encargo con mucha alegría y docilidad, teniendo siempre en cuenta las indicaciones que el Obispo ha dado a la diócesis en general y en particular para la parroquia encomendada, sabiendo que forma parte de una foranía con sus hermanos presbíteros y con toda la diócesis a la que pertenece por el Sacramento del Orden.
Como discípulo misionero debe promover las capacidades de sus feligreses, procurar y fomentar la unidad en la diversidad, para que en la parroquia se realice las características de la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
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