PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE HIDALGO

Héctor Gabriel Rivera Jiménez, Autor Luz de Luz



Una serie no siempre necesita esperar al estreno para comenzar a contar su historia. Ese es uno de los fenómenos que ha construido The Chosen, producción que ha encontrado en su comunidad de seguidores una pieza fundamental para extender su narrativa más allá de la pantalla.

De cara al estreno de su sexta temporada, previsto para noviembre de 2026, The Chosen Latino ha participado en diferentes encuentros para presentar las iniciativas que acompañarán esta nueva etapa e invitar a parroquias, grupos pastorales y comunidades a hacer suyo el proyecto.

La propuesta busca que The Chosen no se quede únicamente en el consumo individual de una serie, sino que pueda convertirse en una herramienta para el encuentro, la reflexión y el diálogo comunitario. Las activaciones, dinámicas y experiencias que se preparan permiten que las comunidades participen de manera activa y hagan de la espera un momento de encuentro.

La apuesta resulta interesante desde la comunicación: The Chosen no se limita a promocionar una nueva temporada. El estreno deja de ser únicamente una fecha en el calendario para convertirse en una experiencia colectiva, donde las audiencias pueden involucrarse antes, durante y después de ver los episodios.

Esta relación adquiere una dimensión particular al tratarse de una producción que presenta la vida de Jesús y sus discípulos desde una narrativa cercana y humana. Sus personajes, diálogos y escenas han encontrado eco entre las personas que buscan nuevas formas de acercarse a la historia del Evangelio y compartirla.

Quizás ahí reside una de las claves de The Chosen: entender que, en la era digital, una historia no termina cuando aparecen los créditos; puede comenzar precisamente ahí.



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Se acerca el verano, una época que para muchos significa descanso, pero que también suele ser un tiempo importante para los encuentros vocacionales y preseminarios que organizan diversas diócesis de México. 

En este contexto, vale la pena reflexionar sobre la cultura vocacional a partir de la película Los Domingos, dirigida por Alauda Ruiz de Azúa y ganadora de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.

La historia sigue a Ainara, una joven brillante de 17 años que, cuando todos esperan que elija una carrera universitaria, sorprende a su familia al anunciar que quiere ingresar a un convento y convertirse en monja de claustro. 

Su decisión provoca desconcierto, cuestionamientos y tensiones dentro de su entorno familiar; mientras su padre prefiere mantenerse al margen, otros familiares llegan a pensar que la Iglesia está influyendo en ella, manipulándola.

Más allá de la vocación religiosa o un enfoque de santidad, la película aborda un tema universal: la libertad de elegir el propio camino. 

Vivimos en una sociedad que valora la libertad, pero que muchas veces acepta solo aquellas decisiones que coinciden con las expectativas familiares o sociales: cuando alguien elige un rumbo diferente, surgen las dudas y los prejuicios.

Acompañar a los jóvenes no significa decidir por ellos, sino ayudarlos a descubrir quiénes son y qué desean hacer con su vida. 

En una época que mide el éxito por logros y reconocimiento, la película plantea una pregunta necesaria: ¿estamos formando personas para triunfar o para encontrar su verdadera vocación?



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En tiempos donde el cine mexicano parece apostar por fórmulas seguras, Bendito Corazón irrumpe como una propuesta distinta: una historia de redención, devoción y esperanza ambientada en la Nueva España. Y hay que decirlo sin rodeos: se agradece una película que no se avergüenza de hablar de fe.

Ese es, quizá, su mayor mérito.

Sin embargo, la película también arrastra uno de los pecados clásicos del cine religioso: creer que un buen mensaje basta para sostener una buena historia. El conflicto se plantea con fuerza, pero se resuelve demasiado rápido; los personajes convencen, aunque rara vez sorprenden. Todo es correcto, incluso emotivo… pero pocas veces memorable.

Lo interesante es que no intenta disfrazarse de cine “para todos”. Sabe a quién le habla y lo hace sin ironías ni complejos. En una industria que suele mirar con distancia la religiosidad popular, eso ya es una forma de valentía.

¿Es una gran película? No necesariamente. ¿Es necesaria? Probablemente sí.

Porque más allá de sus limitaciones, "Bendito Corazón" deja una pregunta incómoda: ¿por qué las historias religiosas casi siempre se producen con modestia, como si creer fuera un tema menor?

Prefiero una película imperfecta que cree en algo a una impecable que no cree en nada. Y eso, hoy, ya dice mucho.



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The Chosen no deja de sorprendernos, y es que después de conquistar al público adulto con una de las representaciones más humanas y cercanas de Jesús, ahora se atreve a mirar el Evangelio desde los ojos de los niños. 

“Las Aventuras Elegidas”, la nueva serie animada, del mismo equipo creativo, ya se encuentra en la plataforma de Prime Video, invitando a los pequeños —y a los no tan pequeños—, a redescubrir el mensaje de Cristo en una historia llena de ternura y esperanza.

Abby y Joshua, sus protagonistas, nos conducen por la antigua Capernaúm, donde el encuentro con Jesús transforma su manera de ver el mundo. 

Este proyecto no sólo amplía el universo de The Chosen, sino que reafirma su propósito: acercar el amor de Dios a todos los públicos. 

En un tiempo donde la fe parece un tema distante para las nuevas generaciones, esta serie se convierte en un valioso puente hacia la inocencia, la curiosidad y la confianza en Jesús.



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