† En la celebración participaron familiares, seminaristas y padres del equipo formador
En el marco de la fiesta de San Felipe de Jesús y del 62 aniversario del Seminario Diocesano de Tula, la comunidad formativa vivió una significativa jornada con la celebración Eucarística en la que cuatro seminaristas recibieron el ministerio del lectorado y uno más fue admitido oficialmente como candidato a las Órdenes Sagradas.
La Misa fue presidida por Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez, quien durante su homilía recordó que “ser mártir es una gracia”, al destacar el testimonio de San Felipe de Jesús como ejemplo de entrega total por amor a Jesucristo.
Asimismo, el señor obispo de Tula exhortó a los jóvenes a perseverar en su vocación y a vivir con fidelidad el llamado al servicio de la Iglesia.
Los seminaristas Adrián Santoyo, Diego Sánchez y Miguel Ángel Díaz fueron instituidos en el ministerio del lectorado, mientras que José de Jesús Alvarado recibió tanto el lectorado como el acolitado, dando un paso más dentro de su proceso formativo hacia el sacerdocio.
El grado de lectorado es instituido para proclamar la Palabra de Dios en la asamblea litúrgica —con excepción del Evangelio—, y colaborar en la formación cristiana de los fieles, preparando a niños, jóvenes y adultos para una participación más consciente en los sacramentos.
Este ministerio implica también un compromiso espiritual profundo, pues quien anuncia la Buena Nueva está llamado a ser testigo de ella con su propia vida.
Como parte de este rito, los seminaristas se vistieron con el alba, vestidura litúrgica que simboliza el servicio dentro de la celebración.
Por su parte, el seminarista Rodrigo Corona Martínez fue admitido a las Órdenes Sagradas, gesto mediante el cual la Iglesia reconoce oficialmente su idoneidad y disposición para continuar el camino hacia el diaconado y, posteriormente, el presbiterado.
Esta admisión representa una etapa decisiva en su formación, al manifestar públicamente su voluntad de consagrar su vida al ministerio sacerdotal.
En la celebración participaron familiares, seminaristas y padres del equipo formador, quienes se unieron en acción de gracias por el don de las vocaciones y por más de seis décadas de servicio del Seminario en la formación de sacerdotes para la Iglesia.
La fiesta no solo evocó el legado de su santo patrono, también reafirmó la esperanza puesta en las nuevas generaciones que, inspiradas por su testimonio, continúan respondiendo con generosidad al llamado de Dios.
† De acuerdo con información difundida por La Santa Sede, el Papa viajará a España del 6 al 12 de junio de 2026. Antes realizará una visita de un día al Principado de Mónaco y una gira de diez días por África, que incluirá Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial
La Sala de Prensa de la Santa Sede confirmó que el Papa León XIV retomará sus viajes internacionales en 2026 con una agenda que abarcará Europa y África, en un calendario que se desarrollará de manera progresiva a lo largo del primer semestre del año.
El primer destino será el 28 de marzo, cuando el Pontífice realizará una visita de un día al Principado de Mónaco, respondiendo a la invitación de sus autoridades civiles y eclesiásticas. Se tratará de un viaje breve que marcará el inicio oficial de su actividad internacional en 2026.
La gira más extensa tendrá lugar concluyendo la Semana Santa, del 13 al 23 de abril, León XIV llevará a cabo su primera gran gira por el continente africano. El itinerario incluye Argelia —con una parada en Annaba, la antigua Hipona vinculada a San Agustín—, así como Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, único país africano cuya lengua oficial es el español. La gira tendrá un marcado carácter pastoral y social, con encuentros en regiones afectadas por tensiones y conflictos, además de comunidades cristianas en crecimiento.
El momento culminante llegará del 6 al 12 de junio con su visita a España. El recorrido comprenderá Madrid, Barcelona y el archipiélago de las Islas Canarias, aunque el programa detallado será difundido en las próximas semanas.
Especial relevancia tendrá la etapa en Barcelona, donde el 10 de junio el Papa bendecirá la cruz de Jesucristo en la Basílica de la Sagrada Familia. La ceremonia se enmarca en el centenario del fallecimiento del arquitecto Antoni Gaudí, cuya obra transformó el horizonte de la ciudad y cuyo proceso de reconocimiento eclesial ha reforzado el valor espiritual del templo expiatorio.
La visita del Pontífice a este emblemático santuario se perfila como uno de los actos más significativos de su agenda internacional en 2026.
Según la Santa Sede, los programas oficiales se darán a conocer conforme avancen los preparativos junto a las Iglesias locales y las autoridades civiles de cada país.
Con información de Vatican News
† En el marco de un Año Jubilar en honor a San Francisco de Asís, religiosas de la Tercera Orden Regular establecida en Actopan se preparan para un tiempo de gracia
La Iglesia universal se prepara para vivir el Año Jubilar en honor a San Francisco de Asís, convocado por el Papa León XIV con motivo del octavo centenario de la muerte del ‘Pobrecillo de Asís’.
El Año Jubilar ya inició y concluirá hasta el 10 de enero de 2027, según lo establece el decreto de la Penitenciaría Apostólica, que concede la posibilidad de obtener indulgencias plenarias bajo las condiciones habituales de la Iglesia.

La figura de San Francisco
El decreto subraya que San Francisco, de hijo de un rico mercader a pobre y humilde seguidor de Cristo, sigue siendo un referente profundamente actual.
En un mundo marcado por la violencia, la fragmentación social y el predominio de lo virtual sobre lo real, la figura del santo de Asís se presenta como un modelo de vida evangélica, fraternidad y paz, invitando a transformarnos en caridad activa.
En entrevista, la Hna. Ana Rosa de Jesús, franciscana de la Tercera Orden Regular, establecida en Actopan, compartió cómo fue recibida la noticia en su congregación.
“Fue una sorpresa y una alegría; es una gracia, un don y una oportunidad para ganar indulgencias y reflexionar”, expresó.
Además, destacó que el Jubileo invita a volver al origen de la conversión de San Francisco, cuando Cristo le pidió: “Repara mi Iglesia”.
Hoy —afirmó— ese llamado sigue vigente: reconstruir la Iglesia desde la sencillez, la coherencia y el testimonio.
¿Cómo celebrarán el Año Jubilar?
Como comunidad, retomando los escritos de San Francisco, reflexionando la regla, la constitución y ayudando a que otras personas se acerquen a Dios.
Y también con algunas actividades en Actopan, donde reside su congregación: “Queremos acondicionar y aperturar el monasterio para que los feligreses acudan a nuestras jornadas de oración”.
Reflexionarán sobre la vida de San Francisco: ¿cómo vivió el Evangelio? ¿Cómo vivió esa radicalidad su fe?
Como comunidad, las religiosas franciscanas retomarán los escritos del santo, la Regla y las Constituciones, además de impulsar espacios de oración y reflexión abiertos a los fieles, particularmente en Actopan, donde buscan acondicionar el monasterio para jornadas de oración comunitaria.
De manera interna, las congregaciones profundizarán en cómo San Francisco vivió el Evangelio con radicalidad y fidelidad.
La Cuaresma
En este contexto jubilar también se preparan para vivir la Cuaresma, que iniciará con el Miércoles de Ceniza.
Desde la espiritualidad franciscana, este tiempo se vive con una intensa adoración al Santísimo Sacramento, oración penitencial, actos de reparación y caridad, así como la práctica de la Corona Franciscana, adaptada a los misterios dolorosos.
La Hna. Ana Rosa de Jesús subrayó que el pontificado del Papa León XIV, iniciado con la palabra paz, encuentra una profunda sintonía con San Francisco.
“El saludo ‘Paz y Bien’ es una invitación a vivir la paz desde lo cotidiano. El Papa nos llama a ser instrumentos de paz”.
La religiosa concluyó invitando a los fieles a acercarse al Evangelio, a la adoración Eucarística y a vivir este tiempo de gracia con un corazón dispuesto a la conversión.
Cuaresma
Con el inicio del tiempo de Cuaresma, la Iglesia se dispone a vivir un periodo de conversión, penitencia y renovación espiritual.
En este contexto, las hermanas Franciscanas compartieron a los micrófonos de Luz de Luz cómo se preparan para vivir este tiempo litúrgico desde su carisma contemplativo y evangélico.
Desde la espiritualidad franciscana, la Cuaresma comienza de manera anticipada con una intensa jornada de oración y adoración al Santísimo Sacramento.
La preparación inicia el sábado previo al Miércoles de Ceniza, cuando la madre superiora expone al Santísimo a medianoche.
A partir de ese momento las hermanas se turnan por grado de vocación en adoración continua durante sábado, domingo, lunes y martes hasta medianoche, y culminar con una hora comunitaria de oración la madrugada del miércoles.
Esta práctica tiene un doble sentido: la preparación personal y la reparación espiritual.
La Hna. Ana Rosa de Jesús explica que esta adoración prolongada se ofrece como penitencia y desagravio, especialmente ante las ofensas que, durante este periodo, se cometen contra Jesucristo en el contexto de celebraciones y carnavales.
“Es una forma de reparar y pedir perdón por tanta ofensa”, señaló.
En fidelidad a las disposiciones de la Iglesia, las franciscanas intensifican durante la Cuaresma sus oraciones penitenciarias, particularmente los lunes, miércoles y viernes, además de reforzar los actos de caridad y servicio, dentro de sus posibilidades; todo ello se vive en comunidad, como expresión concreta de conversión.
La Corona Franciscana
Un elemento central de este tiempo cuaresmal en la congregación es la Corona Franciscana, devoción mariana tradicional de siete décadas que, durante la Cuaresma, se enfoca en los Siete Dolores de la Virgen María, favoreciendo una meditación más austera y profunda del misterio de la Cruz.
Esta oración busca unir la contemplación de la vida de Jesús y María con la sencillez propia del espíritu franciscano.
La espiritualidad de San Francisco —señaló— invita a ser contemplativos de la cruz y a vivir una conversión diaria.
“Reconociendo la fragilidad humana, la vida religiosa se convierte en un camino constante de purificación y fecundidad espiritual. Nuestra vida tiene que dar fruto”, afirmó.
Llamado
Finalmente, las hermanas franciscanas invitaron a los fieles a acercarse a la adoración Eucarística, a la lectura del Evangelio y a aprovechar los recursos actuales para profundizar en la fe.
“Jesús está en el Sagrario y nos espera”, recordaron al hacer un llamado a orar por las vocaciones y por la paz, mientras ellas se comprometen a hacerlo por toda la comunidad.
En enero, en el marco de su 64ª Peregrinación Diocesana a la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, la Diócesis de Tula reafirmó su camino de preparación rumbo a la conmemoración de los 500 años del acontecimiento guadalupano a celebrarse en el 2031.
Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez, obispo de Tula, subrayó que es en la Virgen de Guadalupe donde el pueblo mexicano reconoce su identidad más profunda:
“Desde entonces, para el mexicano, ser guadalupano es algo esencial”, entonó.
Expresó también ante los peregrinos que la devoción mariana ha sido un elemento decisivo en la construcción de la nación.
Como signo concreto de este camino de preparación espiritual, la réplica de la Sagrada Tilma inició su recorrido pastoral por toda la diócesis, para llevar el mensaje guadalupano a parroquias, comunidades y decanatos.
El primer destino de esta peregrinación es la parroquia de La Misión, al norte de la diócesis, donde ya hace su recorrido.
El caminar de la réplica está a cargo del Pbro. Víctor Hugo Sibaja Díaz, responsable diocesano de la Novena Intercontinental Guadalupana, quien coordina esta iniciativa como un proceso de encuentro, oración y reflexión.
La preparación rumbo al 2031 se inscribe en un contexto histórico y pastoral amplio, en el que la Iglesia en México busca responder a los desafíos actuales sin perder sus raíces.
En este sentido, la peregrinación se convierte en espacio de memoria y proyección, recordando que el mensaje guadalupano continúa siendo fuente de unidad, esperanza y compromiso para el pueblo mexicano.
Este proceso se vive a través de la Novena Intercontinental, una iniciativa pastoral que busca renovar la fe, fortalecer la identidad y proyectar la esperanza del pueblo de Dios en México y el mundo.
Es tan bonito como la virgen de Guadalupe estuvo en nuestro municipio, La Misión gracias por permitirnos tenerla tan cerca todas las comunidades, todas las familias Misionenses la recibimos con mucha fe, amor y alegría 💛🌞
† La Marcha del Centenario superó las expectativas al congregar a más de 70 mil peregrinos provenientes de todo el país en el emblemático santuario del Cerro del Cubilete
No solo participaron jóvenes, también se dieron cita sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y matrimonios que, unidos en una sola voz, proclamaron con fervor: “¡Viva Cristo Rey!”.
En esta edición —la número 43 organizada por el Movimiento Testimonio y Esperanza— se contabilizaron cerca de mil 700 vehículos y la participación de más de 150 voluntarios, cifras que confirman la magnitud de esta manifestación de fe que conmemoró el centenario de la Guerra Cristera.
Durante la celebración Eucarística, el Nuncio Apostólico en México, Mons. Joseph Spiteri, afirmó que la juventud mexicana fortalece la esperanza de un país “más fraterno, justo y solidario”, y alienta a enfrentar realidades complejas como la falta de respeto a la vida desde su concepción, la ausencia de trabajo digno y el descuido de la naturaleza.
Asimismo, subrayó que el testimonio de los mártires impulsa a los creyentes a caminar con Cristo y a vencer el miedo.
Al referirse a la Cristiada, el representante pontificio destacó que la historia es una gran maestra y que incluso los episodios más dolorosos ofrecen lecciones para no repetir los errores del pasado.
“Los mártires murieron perdonando a quienes los ejecutaban; este centenario debe ser un momento de reflexión profunda para todos”, expresó.
Por su parte, los dirigentes de TyE, Andrea Pineda Pereda y Rubén Loya Quintero, advirtieron sobre los desafíos actuales para la libertad religiosa.
Señalaron que los intentos de reformas legales que buscan limitarla, así como las amenazas y ataques a templos y el asesinato de sacerdotes, son signos de una persecución que lastima el alma del país.
“Hoy, como católicos, levantamos la voz […] La juventud mexicana es católica”, manifestaron.
“Callar ante la injusticia sería traicionar el Evangelio”, afirmaron el arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, y el obispo de Celaya, Víctor Aguilar Ledesma, quienes además hicieron un llamado a no permanecer indiferentes ante el sufrimiento del pueblo mexicano, especialmente frente a los contextos de violencia que se viven en la región.
En este sentido recordaron el mensaje del episcopado mexicano publicado durante la CXIX Asamblea Plenaria bajo el título “Iglesia en México y profecía – Peregrinos de esperanza rumbo al centenario de nuestros mártires”.
“Como pastores […] no podemos ser indiferentes ante el sufrimiento de nuestro pueblo. Nuestra misión de anunciar el Evangelio nos exige proclamar la verdad con amor”.
El peregrinar estuvo marcado por alabanzas, porras de las distintas ciudades, el rezo del Rosario y constantes vivas a la Cristiada y a los mártires mexicanos que entregaron su vida entre 1926 y 1929.
Así concluyó el #Cubi2026, una jornada que no solo recordó un capítulo decisivo de la historia religiosa de México, también evidenció una Iglesia viva, donde la fe se comparte, la esperanza se construye y la juventud continúa dando testimonio.
En su mensaje para la Cuaresma de este año, titulado «Escuchar y ayunar: La Cuaresma como tiempo de conversión», el Papa León XIV nos exhorta a renunciar a las palabras hirientes y a cultivar la amabilidad como parte del camino espiritual de la Cuaresma.
Entre los ejes principales del mensaje destacan tres llamados: escuchar, ayunar y caminar juntos.
El Papa subraya que la escucha de la Palabra de Dios permite reconocer el clamor de quienes sufren y responder ante la injusticia, mientras que el ayuno ayuda a ordenar los deseos y mantener viva el hambre de justicia.
Sin embargo, insiste en que el ayuno debe ir más allá de la privación de alimentos e incluir otras formas de sobriedad.
Por ello, invita a «abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo», evitando el juicio inmediato, la calumnia y la crítica a quienes no pueden defenderse.
«Me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo […]», escribe León XIV.
«Empecemos a desarmar el lenguaje», pide el Santo Padre, al tiempo que llama a medir las palabras en todos los ámbitos —familia, trabajo, redes sociales, medios de comunicación y debates públicos— para que el odio sea reemplazado por mensajes de esperanza y paz.
El Pontífice también destaca la dimensión comunitaria de la conversión, al señalar que parroquias, familias y grupos eclesiales están llamados a recorrer un camino compartido donde la escucha, el arrepentimiento y la acogida a los más necesitados se conviertan en forma de vida.
Finalmente, el Papa invita a pedir la gracia de vivir una Cuaresma que haga «más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados», y a comprometerse para que las comunidades sean espacios donde el sufrimiento encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, contribuyendo así a la construcción de una «civilización del amor».
Sabemos que la Cuaresma es un momento de reflexión que llama a convertirnos y volver a Dios; es un tiempo apropiado para purificarnos de las faltas y para creer; es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle «poner su morada» en nosotros (Jn 14,23).
Esta información la escuchamos y repetimos año con año; sin embargo, la invitación es a no vivir la Cuaresma como una fecha más marcada en el calendario. En este contexto, el Papa León XIV nos llama a reflexionar y a asumir compromisos concretos que transformen nuestra vida cotidiana.
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La iglesia del Sagrado Corazón de Jesús dio inicio al Año Jubilar Guadalupano, una conmemoración que enlaza fe y memoria histórica.
El acto reunió a fieles, estudiantes de la Universidad del Fútbol y Ciencias del Deporte (UFD), colaboradores de Grupo Pachuca y a la familia Martínez Murguía, herederos de una historia estrechamente ligada a la defensa del culto guadalupano durante la persecución religiosa del siglo XX.
Desde hace ocho años, en este templo se venera una réplica fiel del Sagrado Ayate de Santa María de Guadalupe, obra del artista poblano Rafael Aguirre.
La imagen representa un testimonio histórico de resistencia: fue elaborada en el contexto de la Guerra Cristera (1926–1929).
8 AÑOS
Se cumplen de la llegada de la imagen de la Virgen de Guadalupe a la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús
Ante la creciente presión contra la Iglesia, el entonces abad de la Basílica de Guadalupe, Feliciano Cortés, consciente de la responsabilidad de proteger la Sagrada Tilma, convocó al cabildo y manifestó su preocupación por la seguridad del ayate original.
La situación fue también comunicada al arzobispo primado de México José Mora y del Río, quien respaldó la decisión de buscar una solución que permitiera salvaguardar la imagen guadalupana.
Fue así como se encargó al artista Rafael Aguirre la realización de una réplica exacta, destinada a preservar el original.
Entre el 30 de julio de 1926 y el 15 de julio de 1927, la imagen original fue resguardada en el hogar de Luis Felipe Murguía, gesto que implicó un alto riesgo personal en un contexto de persecución religiosa.
Concluido el conflicto armado, el cabildo de la época obsequió la réplica al ingeniero Murguía y a su familia, como muestra de gratitud por su valentía y compromiso con la fe.
Durante la celebración litúrgica de apertura del Año Jubilar, Mons. Óscar Roberto Domínguez Couttolenc, M.G., invitó a los fieles a vivir una devoción mariana auténtica.
“Cuando vengan a ver a nuestra madre Santa María a esta capilla, no pidan que les haga un milagro, sino que les enseñe a hacer lo que Jesús les diga; que ella interceda ante su Hijo para que Él obre el milagro”.
El Año Jubilar Guadalupano se proyecta así como un tiempo de reflexión y renovación espiritual, que invita a mirar el pasado no como un recuerdo lejano, sino como una herencia viva.
La cantante catalana Rosalía presenta uno de los proyectos más introspectivos de su carrera, un álbum que dialoga abiertamente con la dimensión espiritual del ser humano.
Desde su título —Lux, la luz—, la obra propone una búsqueda que entrelaza música, fe e identidad, alejándose del impacto inmediato para apostar por el silencio, la contemplación y la trascendencia.
La portada del álbum sintetiza este planteamiento: Rosalía aparece vestida con un hábito blanco, con los ojos cerrados y una expresión serena que evoca recogimiento y entrega.
El uso del hábito, históricamente vinculado a la vida consagrada, simboliza pureza y compromiso total.
En este contexto, la imagen puede interpretarse como una metáfora de su relación con la música, entendida no como mercancía, sino como vocación.
Musicalmente, ‘Lux’ se construye como un recorrido cíclico por distintas lenguas y territorios, inspirado en figuras femeninas santificadas como Juana de Arco, Santa Olga de Kiev, Miriam, Santa Teresa de Jesús o Santa Rosa de Lima.
Rosalía canta en los idiomas de todas estas mujeres, reconociendo en ellas una fe encarnada que se expresa a través del canto, la palabra y la entrega.
Este gesto conecta con la tradición católica, en el que la música ha sido históricamente un vehículo de contemplación y evangelización.
Así, ‘Lux’ se presenta como un acto artístico que vuelve a señalar la luz en medio del ruido contemporáneo.
La comunidad parroquial de la Inmaculada Concepción, en Tecocomulco, celebró este 8 de diciembre su fiesta patronal en honor a la Virgen María en su advocación de la Inmaculada Concepción.
La preparación dio inicio el 30 de noviembre con un Jubileo Eucarístico que se extendió hasta el 4 de diciembre, lo que permitió a la comunidad vivir un tiempo de oración, reconciliación y encuentro fraterno como antesala a la solemnidad mariana.
28 comunidades de los municipios de Cuautepec, Tepeapulco, Singuilucan y Apan acudieron a visitar a la Virgen
El 6 de diciembre se celebró el Sacramento de la Confirmación, en el que más de 60 niñas y niños de la comunidad recibieron el don del Espíritu Santo, en una celebración presidida por Mons. Óscar Roberto Domínguez Couttolenc, M.G., arzobispo de Tulancingo.
Un día después, el 7 de diciembre, durante las vísperas, se contó con la presencia de Mons. Domingo Díaz Martínez, arzobispo emérito de Tulancingo.
En este marco tuvo lugar el tradicional revestimiento de la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción, una expresión de devoción que cada año congrega a los fieles en torno a María.
El Pbro. Gerardo Lozada García, párroco de la comunidad, expresó su agradecimiento por la amplia participación y respuesta de los fieles, al subrayar que esta celebración es un acontecimiento que une a todos.
“Esta fiesta es de todos; es la patrona de nuestra comunidad. ‘La Conchita’ está aquí para cuidarnos como Madre de Dios y como madre nuestra”, señaló.
Por su parte, Marilyn Roxana Pérez Rosas, delegada de la comunidad, destacó el compromiso pastoral de la comunidad ante los desafíos actuales, señalando que “año con año esta fe se va perdiendo con nuestros jóvenes, pero queremos trabajar juntos para que vuelva esta fe que es parte de nosotros”.
A esta celebración se sumaron 28 comunidades provenientes de los municipios de Cuautepec, Tepeapulco, Singuilucan y Apan, quienes acudieron a visitar a la Virgen, cariñosamente llamada ‘Conchita’.
De esta manera, la comunidad de Tecocomulco renovó su devoción mariana, al poner bajo el amparo de la Inmaculada Concepción la vida de sus familias y su caminar como Iglesia.
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