Tras los hechos registrados en el país durante este domingo, los obispos de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) emitieron un comunicado dirigido al pueblo de Dios que peregrina en nuestro país.
“En medio de los momentos de violencia que se viven en diversas regiones de nuestro país, como reacción al operativo contra el líder de un grupo criminal, queremos hacernos cercanos a cada uno de ustedes, a sus familias y comunidades compartiendo su preocupación e invitándolos a la prudencia y oración”, se lee en el documento.
Ante ello, los obispos de nuestro país llamaron al Pueblo de Dios a reforzar las medidas de seguridad personal y comunitaria, a resguardarse en sus hogares y evitar desplazamientos innecesarios, atendiendo las indicaciones de las autoridades civiles.
Asimismo, exhortaron a intensificar la oración por la paz que tanto necesita nuestra nación: en las familias, en las parroquias, en la Eucaristía dominical y en cada comunidad.
“Que nuestra oración sea súplica confiada a Jesucristo, Señor de la historia y Príncipe de la Paz; pero también compromiso para ser sembradores de reconciliación y fraternidad”.
Por su parte, el Emmo. Card. José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, exhortó a los fieles a intensificar la oración ante los acontecimientos recientes en la Zona Metropolitana y el interior del estado, pidiendo que no haya personas inocentes afectadas y que retorne la tranquilidad.
Llamó a seguir las indicaciones de las autoridades y a confiar en la intercesión de la Virgen de Zapopan, Patrona y Pacificadora.
Los obispos de México piden a la nación mexicana como Iglesia que sufre, ora y espera, encomendarse a la Virgen de Guadalupe , para que proteja a las familias y restaure la paz.
“Que el Señor nos fortalezca y nos conceda vivir estos momentos unidos, con
prudencia, solidaridad y fe”, concluye el comunicado.
En conferencia de prensa fue anunciado oficialmente el XV Congreso Nacional Juvenil Misionero (CONAJUM), que se llevará a cabo del 23 al 26 de julio de 2026 en el en el Centro de Negocios Potosí, en San Luis Potosí.
Bajo el lema: «Con María de la Expectación, jóvenes llevando esperanza con la misión», el Congreso convoca a todos los jóvenes de la Iglesia en México, a la Pastoral Juvenil y a los diversos movimientos y expresiones juveniles a vivir un encuentro formativo que impulse el espíritu misionero en el corazón de las nuevas generaciones.
Autoridades eclesiásticas destacaron que el objetivo del Congreso es formar en los corazones de los jóvenes el amor a la misión, para que sigan sembrando esperanza en la Iglesia y en el mundo, a ejemplo de María de la Expectación.
De esta forma el CONAJUM se consolida como el encuentro nacional que articula la animación misionera juvenil en México, ofreciendo espacios de formación, oración, testimonio y envío misionero.
En un contexto que desafía constantemente la fe y la esperanza de los jóvenes, el congreso busca fortalecer su identidad como discípulos misioneros y protagonistas activos en la transformación de la sociedad.
Las inscripciones y detalles organizativos serán difundidos a través de los canales oficiales de las Obras Misionales Pontificio Episcopales de México y de la Arquidiócesis de San Luis Potosí.
Durante la presentación participaron: Mons. Jorge Alberto Cavazos Arizpe, Arzobispo de San Luis Potosí y presidente del XV CONAJUM; el Pbro. Antonio de Jesús Mascorro Tristán MG, director Nacional de las Obras Misionales Pontificio Episcopales de México.
También el Pbro. Joel Ibarra Sotelo, secretario Nacional de la Pontificia Obra de la Propagación de la Fe; el Pbro. Óscar Martínez Rodríguez, director diocesano de la Dimensión de Misiones; y Humberto Rodríguez Fraire, coordinador general del XV CONAJUM.
Por: Redacción
A la celebración a la que acudieron sacerdotes de las diócesis de Tulancingo y Tula también se dio cita el secretario ejecutivo para la Pastoral de la Comunicación, Pbro. Juan Javier Padilla Cervantes, y su equipo de trabajo en la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación (Cepcom).
“Luz de Luz existe para eso: para que el amor de Dios tenga palabras, rostros, historias concretas”, dijo el sacerdote de la Arquidiócesis de Guadalajara en su homilía de diez puntos, basada en el Evangelio del 24 de enero, festividad de San Francisco de Sales, patrono de los comunicadores y periodistas católicos.
“Luz de Luz no está llamado solo a informar. Está llamado a permanecer. Permanecer en la verdad. Permanecer en la caridad. Permanecer en la amistad con Cristo. Porque solo quien permanece en el amor puede dar fruto que no se marchita. El momento pasa. La edición se archiva. Pero el fruto permanece”.
Tras la Eucaristía se dio paso a una reseña gráfica de la historia de Luz de Luz, narrada en voz del Pbro. Margarito Escorcia Reyes, pionero del periódico en la Diócesis de Tulancingo.
Asimismo, se anunció el inicio oficial de la cuarta época de Luz de Luz, el reinicio de la numeración, un nuevo logo y la encomienda a un nuevo santo patrono: Carlo Acutis.
“De alguna forma, en Luz de Luz todos hemos sido directores, editores, colaboradores, correctores, productores, camarógrafos, reporteros, fotógrafos, diseñadores, administradores, contadores, promotores, bienhechores, distribuidores y voceros de ‘un medio abierto a todos: laicos, religiosos, sacerdotes’”, expresó Filiberto Monter Santiago, actual director del periódico provincial.
Carta del director
Una “fe de errores” también fue referida durante el evento, pues tras la publicación del primer número de la cuarta época se hizo público un artículo con la noticia de los 30 años del periódico Luz de Luz.
Y es que el primer ejemplar se publicó un enero de 1997 y no del año 1996, tras el hallazgo de uno de los primeros ejemplares en el archivo histórico de la Diócesis de Tulancingo.
No obstante, sirva esta celebración, a manera de Año Jubilar, para el inicio de nuevos proyectos, incorporaciones editoriales, la publicación de una página web y un festival para clausurarlo con broche de oro.
“Vayan, comuniquen, den fruto. Que nuestra palabra nazca del momento, sí, pero permanezca en el amor. Porque cuando la Iglesia comunica desde la amistad con Cristo, el periodismo se vuelve servicio, la noticia se vuelve testimonio y el amor permanece”.
† Las palabras pronunciadas para esta Jornada Mundial de las Comunicaciones se centraron en la esencia que cada ser humano guarda y que lo hace único e irrepetible, fueron las palabras de su Santidad el Papa León XIV
Por: Ivonne Lazcano & Filiberto Monter
«El rostro y la voz son rasgos únicos, distintivos, de cada persona», son las palabras con las que León XIV inicia su primer mensaje a los comunicadores del mundo para la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
“La revolución digital requiere una alfabetización digital (junto con una formación humanística y cultural) para comprender cómo los algoritmos modelan nuestra percepción de la realidad, cómo funcionan los prejuicios de la IA, cuáles son los mecanismos que determinan la aparición de determinados contenidos en nuestros flujos de información (feeds), cuáles son y cómo pueden cambiar los supuestos y modelos económicos de la economía de la IA. Necesitamos que el rostro y la voz vuelvan a expresar a la persona”.
«El rostro y la voz son sagrados. Nos han sido dados por Dios, que nos ha creado a su imagen y semejanza», dice el Papa, «rostros y voces humanas» no hechas por «algoritmos bioquímicos definidos».
«Simulando voces y rostros humanos, sabiduría y conocimiento, conciencia y responsabilidad, empatía y amistad, los sistemas conocidos como Inteligencia Artificial (IA) no solo interfieren en los ecosistemas informativos, sino también invaden el nivel más profundo de la comunicación, el de la relación entre las personas», alerta.
De esta forma, el Papa León XIV llama a «custodiar los rostros y las voces» y a «acoger con valentía, determinación y discernimiento las oportunidades que ofrecen la tecnología digital y la inteligencia artificial».
No renunciar al pensamiento propio
En el primer apartado, León XIV advierte sobre la los algoritmos que «debilitan la capacidad de escucha y de pensamiento crítico, y aumentan la polarización social».
Y alerta también sobre el uso de la IA, adoptada como “amiga”, «dispensadora de toda información, archivo de toda memoria, ‘oráculo’ de todo consejo».
«Renunciar al proceso creativo y ceder a las máquinas nuestras funciones mentales y nuestra imaginación, significa enterrar los talentos que hemos recibido para crecer como personas en relación con Dios y con los demás. Significa ocultar nuestro rostro y silenciar nuestra voz», dicta el Papa.

Ser o fingir: simulación de las relaciones y de la realidad
En el segundo apartado, León XIV alerta sobre el desplazamiento a diario que tenemos por nuestros flujos de información (feeds), pues no hay certeza de que estemos interactuando con otros seres humanos, o con “bots” o “influencers” virtuales.
En este mundo, los “chatbots” imitan sentimientos humanos y simulan relaciones que pueden resultar divertidas y “afectuosas”, pero a la vez engañosas, pues sustituyen relaciones.
Otro desafío que plantea el Papa en en este apartado es el de la parcialidad (en inglés: bias), ya que «los modelos de la IA están moldeados por la visión del mundo de quienes los construyen».
El riesgo es grande, refiere León XIV, pues todo puede llevar a la fabricación de “realidades” y “alucinaciones” que se apropien de nuestros rostros y nuestras voces.
«La falta de verificación de las fuentes, junto con la crisis del periodismo de campo, que implica un trabajo continuo de recopilación y verificación de información en los lugares donde ocurren los acontecimientos, puede favorecer un terreno aún más fértil para la desinformación», dicta el Papa.

Una posible alianza
Ante las nuevas y “poderosas” herramientas digitales, en el tercer apartado León XIV nos habla de un gran desafío que incluso puede, sin darnos cuenta, reescribir la historia de la humanidad, incluida la historia de la Iglesia.
«El desafío que nos espera no es el de detener la innovación digital, sino el de guiarla», escribe el Papa, y hacer de los instrumentos tecnológicos unos aliados, pero bajo tres pilares fundamentales: responsabilidad, cooperación y educación.
De esta forma hace un enérgico llamado a quienes están en la cúspide de las plataformas online, a creadores y programadores de modelos de la IA, a legisladores nacionales y a las entidades reguladoras supranacionales, a las agencias de noticias y los medios de comunicación
«Todos estamos llamados a cooperar. Ningún sector puede afrontar por sí solo el desafío de guiar la innovación digital y la forma de gobernar la IA. Es necesario, por tanto, crear mecanismos de protección», exhorta León XIV.
Y es por eso que llama a la educación en todos los niveles de la sociedad, a la alfabetización en los medios de comunicación, de información y en la IA, a tratar a los sistemas de algoritmos como herramientas.
«Es importante educar y educarse a usar la IA en modo intencional y, en este contexto, cuidar la propia imagen (foto y audio), el propio rostro y la propia voz, para evitar que vengan utilizados en la creación de contenidos y comportamientos dañosos como estafas digitales, ciberacoso, deepfakes que violan la privacidad y la intimidad de las personas sin su consentimiento», dicta el Papa.

Por: Pbro. Joel Rivera Carmona
El Seminario Diocesano de San José vive actualmente una etapa de consolidación institucional que se refleja tanto en su organización formativa como en la concentración de sus estructuras en la sede de Tulancingo.
Esta centralización ha permitido fortalecer la vida comunitaria, el acompañamiento vocacional y la articulación de las distintas etapas del proceso formativo.
El Seminario cuenta con un equipo formador sólido y bien estructurado, encabezado por el rector, Pbro. Jorge Martínez Ángeles, apoyado por sacerdotes responsables de las dimensiones Humana, Espiritual, Académica y Pastoral, lo que garantiza un acompañamiento integral y continuo.
En el Seminario Menor la comunidad se distribuye en cuatro grupos: 1º de Humanidades, con nueve seminaristas; 2º de Humanidades, con cinco; 3º de Humanidades, con cuatro; y el grupo de Nivelación, integrado por cinco jóvenes.
A ellos se suma el Curso Introductorio o Etapa Propedéutica, que actualmente acompaña a 12 seminaristas en el inicio formal de su camino vocacional.
El Seminario Mayor se organiza en dos grandes etapas: en la Etapa Discipular, el primer año cuenta con ocho seminaristas, el segundo con cinco y el tercero con cuatro.
Por su parte, la Etapa Configuradora agrupa a nueve seminaristas en primero, dos en segundo, dos en tercero y seis en cuarto año.
Finalmente, el Año de Inserción Pastoral está conformado por un seminarista que vive esta experiencia de síntesis ministerial.
72 seminaristas integran la comunidad del Seminario de Tulancingo
Esta realidad numérica y organizativa muestra un Seminario vivo, ordenado y comprometido con su misión de formar pastores según el corazón de Cristo, haciendo de Tulancingo el verdadero corazón formativo de la arquidiócesis.
Por: Pbro. Cutberto Ramírez Gutiérrez
El Concilio en el número 30 reconoce dos aspectos importantes: la misión salvífica de la Iglesia no sólo se logra con la labor y servicio de los pastores, incluso podríamos decir que es insuficiente.
Su tarea de guiar como pastores al pueblo a ellos confiados implica colaborar con ellos, reconocer el bien que hacen a la Iglesia, su servicio y sus carismas en orden a la misma tarea común.
Algo peculiar del laico es que no es un ayudante de los pastores, sino colaborador, y como miembro activo de la Iglesia, Pueblo de Dios, también tiene responsabilidad en la búsqueda de la salvación del mundo.
La Iglesia denomina “laicos” a los bautizados que no participan del estado clerical ni religioso; es decir, que no son curas, ni monjes, ni monjas.
La intención de este día es agradecer y promover su presencia en la vida de la Iglesia: desde su asistencia a Misa y otras celebraciones litúrgicas, hasta pertenecer y participar en diferentes servicios y ministerios laicales. El día del laico se celebra un sábado antes de la Solemnidad de Cristo Rey, por lo que este año se festejará el sábado 22 de noviembre.
Día del Laico
Su origen se remonta a 2018, cuando el beato Anacleto González Flores fue declarado patrono de los laicos mexicanos.
Llamado y testimonio
Desde los cuidados temporales, los laicos están llamados a la tarea evangelizadora y a la construcción del Reino de Dios.
Ellos anuncian el Evangelio y construyen el Reino de Dios desde su testimonio de vida; ellos han sido fortalecidos por la fe y la gracia de la palabra (Cf Hech 2,17-18), por ello el anuncio que hacen del Evangelio es con su palabra y con su testimonio de vida.
Un testimonio importante es el de la familia y la relación entre los cónyuges; la familia cristiana debe proclamar los valores del Reino ya presentes y la esperanza en la vida eterna (Cf LG35).
El alma del mundo
«Como el alma es al cuerpo, los cristianos al mundo» (LG 38), con esta frase de la Carta a Diogneto, el Concilio invita a cada laico, todos juntos, a ser el alma del mundo: ser testigos del Dios vivo.
Hoy en día la Iglesia necesita potenciar la misión de Cristo, hacerla más presente más visible, más plena, y no es fácil vivir la fe en medio de un mundo tan confuso y con realidades tan diversas, pero también tan dolorosas en medio de nuestros pueblos.
Es ahí en donde laicos en comunión y participación con los pastores debemos trabajar para ser verdaderamente el alma del mundo.
Diálogo y servicio
En esta proyección de buscar el alma del mundo debemos de tener entre otras actitudes: respetar y reconocer el valor propio de las cosas temporales en los diferentes ámbitos de la vida, sin pretender subordinar lo temporal al poder religioso.
Tener una actitud de diálogo y de servicio incondicional, no poder dominante o que en lugar de diálogo se vuelva un monólogo.
Buscar colaborar con todos los hombres sin temor, abiertos, firmes en la fe, pero dispuestos al diálogo, buscar, descubrir y reconocer los valores evangélicos que hay en el mundo, y en colaboración promoverlos para hacer presente el Reino de Dios que incluye a todos.
†El Papa León XIV firmó su primera Exhortación Apostólica, en la fiesta de San Francisco de Asís
Este 4 de octubre, día en que la Iglesia conmemora a San Francisco de Asís, en la biblioteca privada del Palacio Apostólico, León XIV firmó su primera Exhortación Apostólica, titulada «Dilexi te» (“Te he amado”).
El Papa estuvo acompañado por el arzobispo Edgar Peña Parra, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado.
El documento se presentará el próximo 9 de octubre, a las 11.30 horas, en la Sala de Prensa de la Santa Sede.
La exhortación apostólica tendrá como tema el amor a los pobres y en la rueda de prensa participarán los cardenales Michael Czerny, jesuita, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, y Konrad Krajewski, limosnero de Su Santidad y prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad (Limosnería Apostólica).
Junto a ellos presentarán el documento el hermano Frédéric-Marie Le Méhauté, provincial de los Frailes Menores de Francia/Bélgica, doctor en Teología, en conexión remota; y la pequeña hermana de Jesús Clémence, de la Fraternidad de las Tre Fontane.
«Dilexit» recuerda al nombre de la última encíclica del Papa Francisco, «Dilexit nos» (“Nos amó”), sobre el Sagrado Corazón de Jesús, publicada en octubre del 2024.
Por: Pbro. Hipólito Escorcia Achautla
En el corazón de la misión de la Iglesia late una palabra sencilla y poderosa: esperanza, y en este contexto jubilar el mensaje del Papa Francisco nos recuerda que todos los bautizados estamos llamados a ser “misioneros de esperanza”, especialmente en un mundo que vive entre sombras de desesperanza, egoísmo y deshumanización.
Ser misioneros de esperanza no requiere ir lejos, sino mirar al prójimo con compasión, cultivar el perdón, enseñar que Dios no abandona.
“Ayudemos al Papa con esta tarea misionera, y lo podemos hacer a través de esta provocación: ‘Vas, o envías o ayudas a enviar"
La jornada del Domund, nuestra fiesta misionera y que este año celebramos el domingo 19 de octubre con el lema “Misioneros de esperanza entre los pueblos”, ha sido preparada con gran dedicación.
La misión no puede quedarse encerrada en nuestra casa, en la Sacristía, en nuestra comodidad; implica: salir, escuchar, acompañar, estar cerca.
Ayudemos al Papa con esta tarea misionera, y lo podemos hacer a través de esta provocación: “Vas, o envías o ayudas a enviar”, para que nuestra oración, nuestra ayuda económica generosa, nuestros sacrificios y nuestro testimonio sean nuestra ofrenda agradable a Dios y nuestro compromiso de ser discípulos misioneros de esperanza.
JORNADA:
Este año se celebrará el domingo 19 de octubre
Así que manos a la obra y a vivir este mes misionero con tanta esperanza; a nombre de nuestro arzobispo de Tulancingo, Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc, encargado de la Dimensión Episcopal de Misiones en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), y de un servidor, agradecemos la generosidad de cada uno para que esta Jornada Mundial de las Misiones nos renueve por dentro, nos anime a salir con confianza y nos haga portadores sencillos y alegres de la esperanza que no defrauda: Cristo vivo entre nosotros.
Por: Redacción
Con el reciente estreno de “El Conjuro 4: Los últimos ritos”, vuelve el debate sobre la influencia del cine de terror en la vida de los espectadores.
Para el Pbro. Honorio Ramírez Pérez, de la Arquidiócesis de Tulancingo, este género cinematográfico no se alinea con la fe católica, pues genera ambientes contrarios a la vida espiritual y puede abrir puertas a influencias negativas.
El sacerdote advierte que, aunque el ser humano es religioso por naturaleza, hoy nos enfrentamos a una creciente indiferencia hacia Dios.
La autosuficiencia tecnológica, el vacío espiritual y la falta de oración crean un terreno fértil para que películas de terror influyan en el espíritu de los espectadores.
Frente a este panorama, el padre Honorio Ramírez invita a vivir una vida cristiana auténtica, centrada en los sacramentos —especialmente la Penitencia y Eucaristía— y en la oración constante.
El rezo del Santo Rosario y la intercesión de la Virgen María son medios seguros para proteger el espíritu frente a los ambientes de oscuridad que estas películas transmiten.
Su recomendación es clara: lo ideal es no ver este género de cine, pero en caso de hacerlo, sugiere prepararse con oración y formación en la fe para no dejarse influenciar.
Finalmente, recuerda que la verdadera alternativa para los católicos no está en el miedo que proyectan las pantallas, sino en buscar a Cristo en la Eucaristía, fuente de vida, esperanza y fortaleza para enfrentar cualquier influencia negativa.
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